Llevo un rato intentando dormir, pero me resulta imposible. Los fantasmas de la noche vuelven a mí. Y me he derrumbado. Todo lo que llevo intentando tapar durante el día, aparece en su máxima expresión en medio de la oscuridad: llevo media hora llorando en silencio. Creo que estoy algo decepcionada. Pero ¿por qué estoy así? Sólo hay una respuesta: porque esa persona me importa. Si no me importara, no habría lágrimas, ni desazón, ni siquiera le hubiera llegado a querer tanto...
Espero no levantarme mañana con las señales oscuras de la noche en mi rostro ni en mis ojos.
Yo sé que sólo hay una pócima mágica para poder dormir esta noche, y está en mi mente: sólo tendría que pensar en él como en los últimos meses. Entonces sí que conseguiría dormir. Pero me niego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario