
“Cuando el amor te hace temblar en otoño
es mejor que el invierno no llegue nunca:
las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas”.
Me ha gustado este libro. No es de extrañar que no haya tardado más que unos pocos días en leérmelo. Al comprarlo, me lo compararon a Crepúsculo, pero la verdad es que, aunque sólo sea por el estilo vivo en que está escrito, ya difiere bastante. En cuanto a la historia, realmente sí se parece, pero si aquel no me gustó, a pesar de que me leí la tetralogía, éste me ha encantado. La diferencia es que aquí el que se convierte es él.
Grace estuvo a punto de ser devorada por lobos cuando era una niña. Pero, inexplicablemente, uno de los lobos, que tenía ojos amarillos, la salvó de las fauces del resto de la manada. Desde entonces, Grace mira por la ventana de su casa y busca entre los árboles los ojos amarillos de ese lobo, al que nunca se ha atrevido a acercar. Él también la observa desde los árboles, aunque ella no tiene miedo.
Cuando tiene 17 años, empiezan a sucederse cosas extrañas en el pueblo, muchas de ellas relacionadas con los lobos. Jack, un joven engreído, desaparece y todos creen que lo han devorado los lobos. Sin embargo, Grace descubre la verdad: esos lobos son licántropos y Jack ha sido convertido en uno de ellos.
Es en ese momento cuando un joven de ojos amarillos aparece herido en su casa: es Sam. Él le explica que los lobos se transforman con el frío, pero el resto de las estaciones son hombres normales, que sólo tienen en común los ojos. Ella le salva y él hace lo imposible por no transformarse ese invierno. Los dos jóvenes se enamoran.
Cuando Grace se entera de que Jack no sólo es un peligro para el pueblo sino que además ha mordido a su amiga Olivia, Grace se hace amiga de Isabel, la hermana de Jack, para buscar un remedio. Grace fue mordida cuando era pequeña: la fiebre interior puede salvarlos. Así que idean conseguir jeringuillas de enfermos de meningitis y se las administran a Jack en su forma humana y a Sam en su forma lobuna. Jack morirá al cabo de unos pocos días. Con las primeras nevadas, Grace ha perdido todas sus ilusiones. Olivia se ha convertido en una loba juguetona y Jack corre a su encuentro, como humano y sin que los copos de nieve afecten a su aspecto.
“Caigo en el abismo trémulo
tendiendo la mano hacia ti
perdiéndome en una pena helada
es este amor frágil
un modo
de decir
adiós”.
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