
Uno, dos, tres whiskies... son suficientes para que me encuentre en mi salsa, como ha ocurrido esta noche. Estaba R., pero... ¿cómo decirle que no puede ser? Que me dé dos besos y su barba de dos días me raspe no va a llevarnos a nada más, no mientras mi corazón siga loco por otra persona. Estoy algo contentilla (gracias al alcohol) y me cuesta escribir.
Mañana contaré lo que ha ocurrido esta noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario