
Si hace unos meses me lo llegan a decir no me lo creo.
Recuerdo cuando en febrero le decía a mi hermano: "Contabilidad práctica, ¡qué horror!". Pues aunque la deje para el último día, concentrándome en la oficina, no se me da tan mal. Termino pasando horas, intentando comprender y lo que creía que me iba a costar tanto termina convirtiéndose en un pasatiempo pintoresco.
Cuando me he dado cuenta eran las diez de la noche. No se ve un alma por la calle.
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