viernes, abril 23, 2010

Al terminar el día

Últimamente, al terminar el día, me siento tan cansada que enseguida me obligo a irme a dormir. Entonces pueden ocurrir dos cosas: que me den las dos de la mañana leyendo o que cierre los ojos inmediatamente y me deje mecer por la magia de unos ojos enternecedores. Casi prefiero que ocurra esto último.
La tristeza se va disipando, a veces siento coletazos de dolor que desgarran mi alma, pero no tienen tanta fuerza como la semana pasada. Más bien, lo que ocurre es que me despierto pensando en él. Vuelvo a sonreír más a menudo. Siento que la vida sigue su curso y yo sólo me dejo llevar por las sensaciones, corro paralelamente a lo que me rodea...

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