jueves, abril 15, 2010

Aún existe la magia

Pero la magia aún no ha desaparecido. Su magia sigue ahí, porque si se hubiera esfumado, no estaría escribiendo las crudas palabras que me llevan al dolor.
¿Cómo se puede amar tanto a aquel que ahora ya sólo te lleva al dolor? La crueldad del silencio difuminado en sombras opacas bajo las farolas, el delirio del desconocimiento de todo en torno a su persona, las rosas envenenadas que rasgan mis manos al asirme a ellas, la poesía de un ángel misterioso que se va difuminando entre las brumas del tiempo, los sinsabores de algo que jamás ocurrió, los sueños que se desparraman como torrentes que se cuelan ágiles entre los dedos de mis manos, la amargura del llanto de un corazón que no quiere amar nunca más, pero en estos momentos ama.
La magia sigue rodeando a todo mi ser. ¿Cómo hacer que el dolor sea menos dolor? ¿Cómo volveré a sonreír en un mundo que ha perdido el color? ¿Cómo miraré esos ojos con franqueza, si no quiero que descubran el alcance que tiene esta tristeza que me mata lentamente? ¿Dónde han quedado aquellos sueños en los que llegué a creer? ¿En qué negro agujero de este mundo se han escondido las alegrías y las sonrisas? ¿Por qué siento que se me desgarra el alma con sólo imaginarle...?

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