viernes, abril 16, 2010

Horas negras

Por variadas circunstancias, mi viernes no va a terminar a las cuatro, sino a las siete. Además, le cambio el coche a mi padre ahora.
Sigo pensando en el mismo asunto de los últimos días. No tengo ni fuerzas para llorar. Hoy, al salir del supermercado, he sentido un latigazo de dolor al ver su coche. Luego se me ha olvidado momentáneamente. Ahora sólo tengo ganas de que lleguen las siete de la tarde para desconectar y para decidir cómo será el fin de semana. Y esta noche toca póker. El viernes pasado perdí, así que éste me toca ganar, aunque sólo sea por el dicho ese de "afortunado en el juego, desafortunado en amores".

No hay comentarios: