
Si no pienso en nada me siento algo más feliz. Todo cambia cuando miro al sol y siento un latigazo de dolor. Porque el sol me lleva a pensar en lo que me deseo quedar con él, tomar algo en una terraza o simplemente pasear. Es lo que tiene la primavera.
Y además hoy otra persona me lo ha traído a la memoria, al hablar con él por teléfono. Aunque no hablemos más que de asuntos laborales. La persona en común es... quien es.
En fin, sería una gran idea marchar a casa a comer.
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