
Adoro holgazanear en la cama los fines de semana. Ya que ayer no pude hacerlo, el domingo se convierte en un día de tranquilidad, en uno de esos días en que sólo el perrito busca tu interés intentando darte lametazos en la cara para que te levantes. Al final, te termina despertando, aunque te gustaría seguir tumbada, sin preocupaciones. Pero yo hoy sí que tenía preocupaciones: no me han llamado por el correo electrónico de anoche, sino que ha sido el presidente de turno para exigirnos hacer unos cálculos a veinte minutos de una reunión.
B. y yo nos dividimos las reuniones de este fin de semana: ella va hoy, yo fui ayer. Así que esperaba tranquilidad hasta que el teléfono de Urgencias ha sonado: "Mire, Sr. Presidente, se lo comentaré a mi compañera, pero no puede pedir eso a unos minutos de la reunión".
Con el buen día que hace, apetece ir al campo. Yoguito no ve por salir a la calle. Hoy iremos en coche, aprovechando que tengo que cogerlo para ir a otros sitios.
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