El resplandor anaranjado de la luna hoy era impresionante. Mientras conducía, había ciertos momentos en que tenía que desviar los ojos hacia mi izquierda para encontrarme con ese redondel que parecía estar ardiendo.
Muy cerca brillaba una estrella, la polar, pues el resto aún no se veían. La estrella polar brilla con luz propia, igual que alguien a quien yo conozco, en quien he pensado el resto del camino hasta que he llegado a casa.

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