martes, abril 20, 2010

El día cada vez más largo

A las nueve de la noche aún era de día. Adoro que los días cada vez sean más largos. Mejor no pienso con quién me gustaría ver ese crepúsculo teñido de añiles y anaranjados en el horizonte. El paisaje cortaba la respiración y entonces ha sonado una canción que acompañaba: "Es por ti que soy un duende cómplice del viento que se escapa de madrugada para colarse por tu ventana. Y decirte... Tus labios son de seda, tus dientes del color de la luna llena, tu risa la sangre que corre por mis venas, tus besos la tinta de mis versos, que siempre te cuentan". Seguía faltando algo. Seguía faltando alguien a quien cantarle esa canción.

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