
He bajado a comer rápidamente a la cafetería y me he marchado antes de que viniera gente con la que no me apetece estar. Será que me duele la cabeza un poco y no me apetece hablar con nadie, y menos con D. Al final, todas sus conversaciones son una réplica de las anteriores.
Así que he vuelto a la oficina, he mirado cosas pendientes para esta tarde y acabo de recordar que me he dejado el libro en el coche, así que tendré que salir un poco antes para recogerlo. No soporto leer las revistas del corazón de la peluquería y mucho menos participar de los chismorreos.
Ya podría encontrarme con cierta persona a eso de las tres de la tarde, aunque me vea con estos pelos.
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