
El mundo no tendría color si no hubiera conocido a esa persona. Todas las noches me pregunto qué habrá hecho durante el día, dónde habrá estado, quiénes habrán sido los afortunados de escucharle, de mirarle a los ojos o de hablar con él. Yo, desde luego, no tengo esa fortuna.
A veces me pregunto cómo he podido vivir todos estos años sin saber de su existencia. Es como si... lo llenara todo: como si diera color a aquello que no lo tiene, como si fuera capaz de borrar la tristeza, como si trajera la luz consigo... No ando desencaminada cuando digo que es una especie de ángel. Adorable.
De repente y, aunque me cueste reconocerlo, comprendo que hay una persona que da sentido a mi vida.
Es un buen momento para ir a dormir.
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