lunes, abril 12, 2010

Tan cercano

He salido dos veces, pero sólo en la segunda he visto los destellos de ese coche. No estoy segura porque no alcanzaba a ver la matrícula. Pero era un coche como el suyo. He sentido que tenía ganas de llorar, no por él, más bien necesitando su abrazo, que me reconforte quizás. Le contaría lo que me pasa porque es la única persona a quien me confiaría, es la única persona con la que podría compartir el tormento de mis desvelos.
Ahora es cuando me sorprende descubrir lo mucho que le necesito.
Es curioso cómo a veces encontramos un rayo de esperanza donde menos lo hubiéramos esperado, cómo nos terminamos aferrando a un clavo ardiendo, aunque en el fondo sepamos que ese clavo nos podría terminar quemando. En estos momentos yo necesito creer en alguien.

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