
Si me fuera ahora a la cama me quedaría dormida automáticamente, porque estaba leyendo hace unos minutos y se me caían los párpados. Pero me resulta extraño dormir más de siete horas, así que pensaré -mejor- que voy a soñar, a dejar que vuele mi imaginación o a dejarme llevar por los recuerdos.
Daría un mundo por acariciar las alas invisibles de ese ángel que ha conseguido que vuelva a creer en los sueños, porque al creer en él he vuelto a soñar... Al mundo de los sueños me voy, buscando en los recuerdos...
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