miércoles, abril 07, 2010

Gotas de agua sobre calles empedradas

¿Quién no ha soñado alguna vez con pasear bajo la lluvia, mientras el agua te cala hasta los huesos, sorteando charcos, cogiendo la mano de la persona a la que se quiere?
Pues yo sí, hoy, cuando miraba por un ventanuco de la posguerra el nuevo cuartel que se está levantando aquí; cuando conducía entre el tráfico mientras echaba de menos mi desayuno habitual (porque hoy he desayunado en casa); cuando a las diez aparcaba mirando todos los vehículos que pasaban a mi lado; cuando se me ha mojado el pelo e inevitablemente se ha convertido en rizos húmedos que se me pegaban a la frente.
¿Cómo ha podido salir tan nublado con el calor que hacía ayer? No importa; los días de lluvia también son para pasear.

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