
Es la cuenta atrás. Sería mejor no pensarlo: Me quedan siete días para cumplir un año más.
Eso me recuerda a que ya hace más de un año que le vi por primera vez, tuvo que ser a finales de marzo. Hace un año ni siquiera sabía su nombre, ni dónde trabajaba, ni cómo era su forma de pensar, ni siquiera había escuchado su voz, ni había sentido la textura de sus manos... pero ya me había aprendido de memoria cómo era su mirada, mi mente ya había grabado su sutil sonrisa, algo dentro de mí quería saber más sobre esa persona a la que entonces veía día a día... Un año atrás mi alma no podía percibir que iba a ser tocada por los delicados dedos de un ángel.
Quiero esa sonrisa para mí...
Es hora de dormir. Como siempre, mi último pensamiento antes de sumergirme en el mundo onírico es para él, porque su imagen consigue que sonría más a menudo cada día al abrir los ojos y cada noche al cerrarlos.
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