
Hoy no estaba su coche, pero desde las dos de la tarde me siento desbordada por sentimientos que sobrepasan mi piel. De repente, me encuentro sonriendo de felicidad, deseando que ocurra más veces. Así visto parece que fuera adicta a una especie de droga que me tumba cada vez, y ahora sería el momento del subidón, cuando siento los efectos. Al menos es algo sano, porque querer a una persona es un sentimiento sano.
Y siempre quiero más y más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario