
En cinco minutos he de marchar. Por una parte, tengo ganas de irme ya. Aunque, cuando han sonado las alarmas a las 8.30h. me encontraba desubicada. Algo dentro de mí me insinuaba que hoy es fiesta y que podía seguir durmiendo. Entonces he visto la maleta.
Lo más importante no es lo que llevo de equipaje, sino lo que me llevo en el corazón: un 10% de tristeza, un 90% de él.
Cantabria nos abre los brazos este fin de semana. El domingo estaré de vuelta.
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