
Lo único que deseo es dormir, pero no me sumergiré en el mundo de los sueños hasta que no haya escrito algo. En azul.
Me sorprende cómo han cambiado ciertas cosas de ayer a hoy. Lo que esta mañana amanecía como un fatídico día ha terminado con una sonrisa de ternura, porque cuando venía a casa pensaba en él. No importa que no diga nada, porque a mí ese halo misterioso en torno a él me sedujo el primer día, y no quiero que lo cambie, porque me gusta eso de él. Enigmático y misterioso. Eso me atrae.
Y no me importa que me responda para decirme que no, porque yo por eso no dejaría de quererle, ni siquiera me enfadaría con él. Creo que es la única persona en este mundo con la que nunca me enfadaría.
De todas formas, con estos pensamientos seductores, es un buen momento para irme a abrazarle en sueños. Aunque con las primeras luces del alba, ese ángel se difumine entre las espesas nubes de los recuerdos, cada noche volverá a aparecer... rodeado de ese aura mágica de perfección.
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