
Justo cuando iba al coche, un vehículo que pasaba ha parado a mi lado. Iba tan despistada que ni siquiera le había conocido. Y así se lo he dicho.
Ha orillado un poco el coche, porque teníamos que seguir con la conversación de ayer. Se me ha olvidado decirle lo de la luna nueva, y eso que acababa de escribirlo.
Ya sé por qué no le había visto. No es que estuviera despistada, es que buscaba algo entre los coches. Buscaba su cercanía, claro que quien ha parado también es muy cercano a la persona que yo buscaba.
Sólo que a quien me gustaría ver de verdad nunca le veo. Yo creo que si me cruzara con él por la calle no se me hubiera pasado por la cabeza irme con ellos de fiesta. Aunque lo de los fines de semana va en otra línea: monotonía y aburrimiento.
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