
Cuando me he levantado eran las dos. Hacía mucho tiempo que no me levantaba un domingo tan tarde. Posiblemente haya soñado, pero no lo recuerdo. En la comida, estaba mi hermano pequeño, que ha puesto los deportes, cuando a mí me interesaban más las noticias de las tres.
Hoy tengo una larga tarde por delante: ya avisé que esta tarde hay motociclismo y me quedaría en casa para verlo. Además, tengo que enviar los tests semanales, que ni siquiera los he mirado aún.
Y tengo un nudo en el estómago. Necesito sacármelo de dentro. Cuando llega cierto momento y necesito saber de él, termino preguntando a alguien de su círculo: "¿Dónde está...?". Siempre termino buscándole entre la gente; creo que urge que me desquite, que me suma en el silencio, que pase, aunque lo veo harto complicado. Supongo que sólo es fuerza de voluntad, que me conciencie.
¿Qué decirle a alguien que nunca dice nada? Hoy me siento infinitamente triste. El único pensamiento de sacarle de mi corazón me resulta siniestro, me produce desdicha. No sé por qué creo que esta tarde se me van a caer las lágrimas sin poder contenerlas.
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