viernes, junio 20, 2008

"Stardust"

"Stardust" es una película fantástica donde aparecen personajes de lujo como Robert de Niro como el capitán de reputación estremecedora de una nave que surca los cielos o una viejísima bruja malvada, que no es otra que Michelle Pfeiffer, que sólo quiere recuperar la juventud y convertirse en inmortal. Sólo con ellos dos, las risas están aseguradas.

Todo empieza en un pueblo de la campiña inglesa llamado Muro por el largo muro que nadie puede pasar, porque al otro lado hay un universo paralelo completamente diferente al real... El muro tiene una brecha pero está vigilada por un viejo guardián. El primero que siente curiosidad por ver lo que hay más allá es Dunstan Thorne (Bern Barnes-Nathaniel Parker). Engaña al viejo guarda y llega a un país mágico. En ese mundo de fantasía es seducido por una mujer...
18 años después, el viejo guarda lleva a la casa de Dunstan una cesta con un bebé. Es su hijo Tristan (Charlie Cox) que trabaja en una tienda de Muro. Está enamorado de Victoria (Sienna Miller), la doncella más hermosa y fría del pueblo, y tiene que competir con otro apuesto caballero. Una noche, cuando ven la estrella fugaz, Tristan le promete a Victoria que se la traerá.
En el país de Stormhold, el viejo rey (Peter O'Toole) está a punto de morir. Mató a todos sus hermanos para conseguir la corona. Tuvo también muchos hijos, que se asesinaban entre ellos con el mismo objetivo. Y recuerda a la hija que perdió y nadie más volvió a saber de ella. Ahora quedan unos pocos y todos ellos quieren ser reyes, pero sólo lo será el que sea capaz de coger el rubí de su padre. El rubí surca los cielos y, al bajar, cae con una estrella.
Tristan no consigue engañar al viejo guarda para colarse por el muro, pero entonces su padre le da los objetos mágicos que le acompañaban de bebé. La vela de Babilonia le hará viajar rápidamente y caerá encima del cráter de la estrella. Esa estrella es Yvaine (Claire Danes), a la que ata con una cadena y que quiere llevar ante su amada Victoria.
No muy lejos de allí, la vieja bruja Lamia (Michelle Pfeiffer) y sus hermanas deben atrapar la estrella, arrancarle el corazón y convertirse en doncellas jóvenes e inmortales. Lamia será la que salga de su oscura guarida en busca de la estrella.
Mientras, los príncipes del reino de Stormhold -los que quedan vivos, se entiende- salen en busca del rubí mágico que sólo podrá asir un verdadero rey. Van acompañados de los fantasmas de sus hermanos a los que asesinaron con anterioridad.
Lamia pone trampas a los dos jóvenes y, cuando está a punto de arrancar el corazón a Yvaine, Tristan se acuerda de la vela de Babilonia y cada uno piensa en su hogar, aterrizando en medio de las nubes. De allí son capturados por ladrones de rayos. El temible capitán Shakespeare (Robert de Niro) les somete a un extenso interrogatorio, pero a pesar de su fama el capitán es un sentimental que sueña con Inglaterra. Se convertirá en el maestro de los chicos, pues al ser hombre de mundo es el mejor profesor sobre cuestiones de la vida: esgrima para él, baile para ella... Les deja en la costa y los muchachos ponen rumbo hacia el Muro. En la ciudad mágica cercana, antes de atravesar el muro, los dos jóvenes se dan cuenta de que se han enamorado.
Mientras Tristan vuelve a su pueblo a decirle a Victoria lo inmadura que es, Yvaine se siente triste por un malentendido. Cuando está a punto de cruzar el muro que la convertirá en piedra, Una (Kate Magowan) la detiene. Son atrapadas por Lamia, que las lleva a su "acogedora" mansión.
Tristan les sigue los pasos, así como Septimus (el último de los hermanos de Stormhold que queda vivo). Y Septimus se reencuentra con Una, la hermana desaparecida, que resulta ser la madre de Tristan. Entre Septimus y Tristan acaban con las brujas. Y tras la lucha, Tristan coge la piedra de la cadena que colgaba del cuello de su amada, que se convierte en rubí, ante la mirada de sorpresa de los fantasmas principescos. Y Tristan e Yvaine se convierten en los monarcas de Stormhold.

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