sábado, junio 07, 2008

Lo que echo de menos hoy

Lo que echo de menos del amor es enamorarme. Me he centrado tanto en dejar que mi escudo no tenga grietas que casi se me ha olvidado lo que son esos primeros días en que tienes una mirada más brillante, en que nada te apaga la sonrisa, en que el corazón parece que te va a salir del pecho en cualquier momento.
Pero en el momento en que se agrieta el muro sabes que pronto llegará la tempestad de las olas y que te arrollará y que no podrás detenerla. Es un instante mágico porque, pese a lo que pueda tener de tragedia, sabes que no te vas a ahogar. Seguramente sea algo completamente diferente y termines subiendo al cielo y reposando en una nube. Y en ese momento es cuando ya no puedes dar marcha atrás, porque sólo vives por y para él. Ansías el momento de verle y los minutos pasan volando a su lado. Le rozas la mano y su piel se eriza con ese mínimo contacto. Y le miras y te húndes en extensos océanos donde te terminas perdiendo y donde ya no hay relojes que valgan.

Hoy... me encantaría que la única persona de la que me he enamorado de verdad estuviera aquí y me abrazara. Y me encantaría abrir los ojos mañana y que estuviera a mi lado en la cama.
Y sé que no habría escudos que valgan, ni secretos, ni rencores, ni instantes del pasado, ni pensamientos futuros. Nos tendríamos los dos y con eso bastaría, aunque estemos sumergidos en miles de tempestades.

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