sábado, junio 07, 2008

La casa evitada

Benefit Street es una calle de Providence que termina en el antiguo cementerio de la iglesia de San Juan, que contiene lápidas del siglo XVIII. Era uno de los paseos preferidos de Poe.
En esa misma calle, en la ladera de una colina, se encuentra la casa evitada. Era ésta una casa vacía desde hace casi sesenta años y se decía que en ella había muerto un número alarmante de personas.
Los primeros propietarios la abandonaron. Se rumoreaba que la casa era insalubre: demasiada humedad, corrientes de aire, agua nociva del pozo... No se consideraba una casa "encantada", pues no había leyendas. Simplemente, las personas que habían vivido allí perdían su vitalidad y su fuerza, eran propensas a una extraña debilidad de manera natural y finalmente fallecían prematuramente.
El protagonista siempre había estado fascinado por aquella casa. Cuando eran niños entraban en la casa. El único lugar donde aquellos muchachos jamás habían puesto un pie había sido el sótano, que desprendía una fetidez insólita. Pero pese a su mal olor, se habían asomado y habían visto en el suelo los hongos fosforescentes y, a veces, bajo ellos se podía distinguir una figura blanduzca que parecía formar una silueta humana.
Cuando el joven se hizo adulto, consultó con su tío, el doctor Elihu Whipple, que había recopilado información sobre la casa evitada. El tío le entregó una crónica. Después, decidió unirse al sobrino en la búsqueda.
El solar donde se asentaba la casa había sido comprado por un mercader dos siglos antes. William Harris se trasladó a la recién construida casa con toda su familia y a punto de nacer su quinto hijo. Pero el bebé nació muerto y, durante siglo y medio, no nació allí ningún niño vivo. Poco a poco, hijos y criados empezaron a debilitarse y morían poco a poco. Entonces Rhoby Harris se quedó viuda con el único hijo que había sobrevivido, William. La viuda fue víctima de una demencia benigna y su hermana, Mercy Dexter, se mudó a la casa para cuidarla. El último criado se había marchado y se hacía imposible contratar más, debido al rumor que había empezado a extenderse sobre las numerosas muertes. Sin embargo, Mercy consiguió traer nuevos criados a la casa, que también terminarían falleciendo.
Mientras William sobrevivía debido a que pasaba largas temporadas en casa de un familiar, su madre se vio presa de horribles accesos de violencia, gritaba en sueños, se quejaba de que algo la mordía y hablaba un dialecto del francés (aunque la mujer era ignorante y desconocía la lengua gala). Moriría poco después.
William se alistó en el ejército y ganó en salud y prestigio. Se casó y volvió a Providence con su esposa Phebe. Se encontraron a Mercy y la criada María viejas, decrépitas, pálidas y cadavéricas. Phebe da a luz a una niña muerta y Mercy fallece poco después.
Es entonces cuando William se convence de la naturaleza malsana de la casa y la abandona con su esposa, para construir una nueva morada. Entonces nace su hijo Dutee. En la nueva casa viviría la nueva familia Harris y el resto de generaciones. Después de que William y Phebe mueran a causa de una epidemia de fiebre amarilla, Dutee se va a vivir con su primo Rathbone, que alquila la casa, a pesar de que William dijo que siempre se debía mantener vacía. Dutee siempre había querido ser corsario, así que se embarcó, se casó y nació Welcome. La familia siguió ampliándose, hasta llegar a Carrington Harris, que todavía vivía en la época en que el doctor Whipple y su sobrino estaban interesados por la vacía y antigua casa evitada. La casa había dejado de alquilarse por las muertes que ocurrían en ella.
El protagonista se interesa entonces por la época anterior a los Harris. Un siglo antes había sido arrendada a unos colonos franceses, que eran hugonotes. Etienne Roulet y su esposa son la única razón de que muchos de los que habían muerto en la casa pudieran hablar un dialecto francés. Se rumoreaba que el hijo, Paul, practicaba la brujería y la magia negra.
Entonces el doctor Whipple y su sobrino deciden ir de noche al sótano, con el consentimiento de Carrington Harris, para investigas los hongos del suelo. Una noche de tormenta, descubre el joven una forma definida blanduzca y observa una exhalación amarillenta. Cuando vuelve con su tío, llevan caros instrumentos de laboratorio. Se han propuesto exterminar el origen del mal de la casa. Han llevado un tubo Crookes y un lanzallamas. Pero cuando el tío se queda dormido, una presencia penetrante invade su cuerpo y el tío es absorbido por el líquido fungoso del suelo. El joven corre hacia los aparatos destructores pero, ante lo que ve (una luminiscencia amarillenta y enferma, con el rostro ennegrecido de su tío que quería desgarrarle), decide huir.
La obra está inacabada. Debe terminar con esa emanación, ese vapor vampírico que succiona las vidas. Entonces tiene una idea: al día siguiente va a la casa con una máscara antigás y varias garrafas de ácido sulfúrico. Empieza a cavar y cavar hasta que encuentra la viscosidad fétida e informe... que desaparece con el ácido.

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