
Guerrand DiThon lleva diez años dedicados a su aprendizaje para ser caballero. Vive en la ancestral fortaleza de su familia, bajo las órdenes de su hermano mayor, Cormac. Desde que murió su padre, Cormac se ha convertido en señor de aquellas tierras costeras al sur de la isla de Ergoth del Norte, pero, con el paso del tiempo, su afición a los vicios, sobre todo a la bebida y la buena vida, ha hecho que termine dilapidando toda su fortuna. El Acantilado de Piedra lo perdió hace muchos años a manos del mercader Berwick, su gran enemigo, y pretende conseguirlo de nuevo, cobrar derechos de pasaje en el río y destruir los dos enormes pilares mágicos que se alzan en la cima del Acantilado.
Porque si hay algo que Cormac odia profundamente es la magia, sin duda debido al temor que le inspira lo desconocido. Así, ha extirpado todos los restos de magia y persigue a los hechiceros de sus tierras.
Guerrand estudia a escondidas libros de hechizos porque sabe que es su verdadera vocación y que tiene poderes que debe ocultar. Sólo su hermana pequeña, Kirath, en la que confía plenamente, conoce las verdaderas pretensiones de Guerrand. También su amigo, Zagarus, una gaviota que está vinculada al joven escudero, conoce los sentimientos ocultos de Guerrand.
Entonces aparece en Thonvil un Túnica Roja, Belize, que inspira profunda desconfianza a Guerrand, pero le anima a buscar la Torre de Alta Hechicería Wayreth para emprender su aprendizaje como mago. En ese encuentro le da un trozo de espejo mágico. Guerrand está atado a un futuro matrimonio de compromiso con la hija de Berwick. Después de que asesinaran a su hermano Quinn, que era el destinado a casarse con la muchacha, será Guerrand el que tenga que seguir sus pasos. Pero la víspera de la boda, toma el rumbo de su vida y decide convertirse en mago. Lo que más lamenta es tener que abandonar en Ergoth del Norte a la pequeña Kirath.
Después de una larga travesía y creyendo que le persiguen, después de trabajar como marinero para pagarse el pasaje hasta las tierras cercanas a Qualinesti, donde supuestamente se encuentra el bosque mágico de Wayreth, sus fuerzas están a punto de vencerle para regresar sobre sus pasos en aquel tenebroso bosque. Es entonces cuando descubre las torres de alabastro de la gran fortaleza mágica.
En la entrevista con los representantes de las tres órdenes mágicas, decide tomar la Túnica Roja. Allí se encuentran Par-Salian, Ladonna y Justarius. Entonces aparece Belize, representante de la orden mágica del equilibrio. Justarius sólo es su sustituto, pero ya ha tomado a Guerrand como aprendiz. Mientras, Lyim, un admirador de Belize, se pone a las órdenes del mismo.
Como sus dos maestros viven en Palanthas, los dos jóvenes aprendices emprenden un largo camino hasta la bella ciudad. Alguien intenta matarles, pero ellos desconocen que tengan a su asesino tan cerca. Consiguen librar esas “pequeñas” batallas. A la entrada de Palanthas les espera Esme, una joven aprendiz de Justarius, que les guía por las calles radiales de la gran ciudad. Pero enseguida les abandona: nadie puede ayudarles a encontrar las residencias de sus respectivos maestros.
En Palanthas, Guerrand se siente a gusto con las enseñanzas de Justarius. Sabe que ha tomado la decisión correcta al elegir su camino en la vida. Se pasa muchas horas estudiando, pero sobre todo se encierra porque sabe que alguien intenta matarle. En el Festival organizado por los Caballeros de Solamnia, el aprendiz es obligado a salir a la calle junto a su maestro Justarius. Es cuando el mago experto descubre la amenaza que recae sobre su alumno e intenta ayudarle.
Cuando Esme deja de ser sospechosa, Guerrand se confía a ella, contándole la verdad. La muchacha está segura de que tiene que ser Belize el que intenta asesinar al joven, aunque desconocen las razones.
Mientras que Lyim se va al castillo de la familia DiThon para ayudarles a salir de la emboscada preparada por el mercader Berwick, Guerrand y Esme entran furtivamente en la mansión de Belize. Sortean algunas trampas y llegan al laboratorio del mago, donde descubren un libro de hechizos de Fistandantilus. También consiguen teletransportarse por un mundo de objetos.
No se han llevado nada. Belize no tiene protegida su casa por medios mágicos, pero sí sus objetos. Cuando alguien le roba un objeto es capaz de seguir su pista y vengarse del ladrón con sus propias manos. El trozo de espejo que tiene Guerrand también está marcado.
Esme decide coger los libros de magia de Belize para presentarlos como prueba ante los Maestros de las Tres Órdenes. Esta vez va sola y Belize la rapta y la lleva al Acantilado de Piedra. Guerrand va tras ella y llega al mismo lugar. Lucha contra Belize, pero el mago es un experto en comparación con un aprendiz.
Un Lyim a punto de abandonar Ergoth del Norte descubre los reflejos luminiscentes en lo alto de una colina cercana y decide investigar. En el cielo, las tres lunas están a punto de alinearse en una perfección concéntrica.
Belize quiere abrir uno de los portales mágicos en los pilares del Acantilado de Piedra en la Noche del Ojo (que corresponde a la alineación de las lunas). Quiere encontrar la Ciudadela Perdida, el lugar donde descansa toda la sabiduría y la magia de los dioses. Consigue trazar un puente luminoso hasta las tres lunas. Mientras Lyim es enviado hacia la abertura con gran energía, Belize ha decidido caminar por el puente para conseguir tan ansiado deseo. Lyim yace en el suelo; una de sus manos ha mutado en una serpiente. Guerrand debe detener al Túnica Roja y con su fuerza interior, las inscripciones de los pilares de piedra y sus pocos conocimientos mágicos, consigue hacer un sortilegio de invención propia, que rompe el puente por el que camina Belize. Y el portal desaparece.
Mientras Lyim será cuidado en la Torre de Wayreth, Justarios cree que tanto Guerrand como Esme están preparados para presentarse a la Prueba.
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