
Al morir la madre de Sturm, el muchacho emprende un viaje hacia Solamnia para convertirse en Caballero, pero allí se encuentra con unas trampas dispuestas en su camino y difíciles de sortear. Allí están los antiguos amigos de Angriff Brightblade que le apoyarán en todo, pero también acechan los vengativos con máscara amistosa.
El consejo estaba formado por Alfred Markenin como Juez Supremo, Wuntar Uth Wistan y Stephan Peres. Todos se vuelcan por unas leyes de conducta, las de sangre y linaje -el Código- y las que acatan la Orden Solámnica -la Medida- que, en ocasiones, son contradictorias y se vuelven contra sí mismos y contra la Orden que tanto admiran.
Esa noche se está celebrando el banquete de Yuletide, en el que se celebra el final de un año y el comienzo del siguiente. Todos, caballeros y escuderos, están reunidos en el gran salón cuando hace su aparición Vertumnus, por muchos conocido como Lord Silvestre, un personaje de leyenda, que utiliza espada y magia por igual, aparte de una flauta de la que salen notas celestiales. Después de escabullirse entre los caballeros, un joven escudero huérfano, Sturm, le reta. Los dos se hieren mutuamente y Sturm termina con la vida del extraño hombre, que va acompañado de árboles y animales del bosque, pero entonces Vertumnus se levanta y le devuelve el reto a Sturm: "El primer día de primavera deberá presentarse solo en el corazón del Bosque Sombrío, y si no va quedará en entredicho su honor".
Los meses que siguen todos los caballeros le entrenan en el uso de la espada, pero saben que tiene todas las de perder. Boniface le entrega un regalo especial: una espada nueva, y una armadura que encargó su padre para que Sturm la usara cuando fuera el momento.
A unas semanas del comienzo de la primavera, Sturm emprende un viaje lleno de trampas, gracias a la ayuda de Mara, una elfa kalanesti, y del jardinero de la Torre del Sumo Sacerdote, Jack Derry. Entre ellos, la vieja druida y Vertumnus le hacen ver visiones sobre el verdadero Boniface, que traicionó a Angriff Brightblade. Mediante la magia de estos seres del bosque, ninguna emboscada de las que han preparado Boniface Crownguard y su sobrino Derek funciona con Sturm. Y en el bosque ha de elegir: quedarse para siempre allí o las rígidas normas de la Orden. Sturm no duda y vuelve a la Torre del Sumo Sacerdote, creyendo que ha fracasado.
En el consejo se enfrenta a Boniface, el mejor espadachín, que le reta en un duelo y un escudero como Sturm no tiene muchas posibilidades. Así que Boniface está exento de castigo y Sturm es enviado de nuevo a Solace.
Un año después, al comienzo de otra primavera, Wuntar visita a Sturm, que ya puede volver a la instrucción de caballero, pues en el último Yule, Vertumnus volvió a aparecer en el salón de banquetes y retó a Boniface, le hizo caer en la trampa y entre el exilio y la muerte, Boniface prefería que le mataran a vivir como un traidor.
Treant
Es un ser inteligente que habla varias lenguas, aparte de la suya. Entre sus habilidades se encuentra la de animar a los árboles y mantenerlos bajo su control. Los treant viven en pequeñas comunidades en medio de los bosques, no suelen rebelarse mientras se hallan en un bosque, aunque se enfurecen si se enciende fuego cerca de ellos o si pasa alguien con un hacha.
Ent
Es el guardián de los árboles. Los ents son seres muy antiguos, medio hombres medio árboles. Fueron los elfos, hace cientos de años, los que despertaron de su letargo a los ents y les enseñaron a hablar la lengua élfica. Desde entonces, los ents han puesto mucho interés en aprender las distintas lenguas de los hombres, de los animales y de las plantas, y se comunican con todos los seres de la naturaleza en la lengua éntica.La apariencia externa de un ent no es muy diferente de la de un árbol, pero piensan y se mueven como si fueran personas. Sus brazos son dos de sus ramas superiores y en su tronco se abren dos largas extremidades con las que se desplazan a grandes zancadas por el bosque.
Poseen una fuerza descomunal y son capaces de levantar pesadas piedras con sus brazos para golpear con ellas a los enemigos que intentan destruirlos. Algunos son tan altos que pueden llegar a medir hasta cinco metros, y todos los ents, al igual que los árboles, temen los incendios, puesto que su corteza se destruye al contacto con el fuego.
Como son tan sabios, los ents pueden entenderse con todos los seres de la Tierra. Esa es la razón por la cual muchos habitantes del bosque acuden a ellos para pedirles consejo y escuchar atentamente sus palabras. Pero con los ents hay que tener mucha paciencia. Hablan muy despacio, con palabras simples y precisas, y sólo abren la boca cuando tienen algo realmente valioso que decir.
Treant y ent, ent y treant... vienen a ser los dos la misma cosa.
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