En ese muchacho había algo inquietante. Lo he sabido en cuanto lo he visto. Hemos entrado en el kiosko a la vez, aunque él primero ha comprobado que el local estaba lleno de gente. Ahora creo que si yo hubiera llevado bolso quizás podría habérmelo robado. Sí, en cuanto le he visto me ha dado mala espina, aunque no era por su forma de vestir (con pantalones vaqueros negros, sudadera a rayas y gorra roja bastante ajada). Ha sido la forma en que me miraba, me observaba de manera insistente (ahora sé que en esos momentos yo era la que más le preocupaba), ya que la kioskera estaba detrás del mostrador atendiendo a un grupo numeroso de chandaleros con cadenas de oro y sus teñidas acompañantes. Lo cierto es que su extraña forma de mirar ha hecho que me entrara una especie de desasosiego. ¿Cuáles eran las intenciones del chaval?
Probablemente no sobrepasara los 14 años, no tenía malas pintas y probablemente se encontrara muy lejos de su casa. Mi inconsciente sabía que era un pequeño ladronzuelo, pues cuando iba a pagar le he visto coger una palmera y llevarse la mano al bolsillo en un ademán de sacar monedas. De reojo, he visto que no ha sacado nada, y mi inconsciente me decía que le pagara lo que llevaba en las manos. La kioskera ha dicho que le cobraba y en sus ademanes ha dado la sensación de que ha recibido y/o recibe educación: "No, no, ella estaba antes". En cuanto la kioskera y yo nos hemos desconcentrado, el muchacho ha volado. He visto su gorra roja correr por detrás del cristal del mostrador. Cuando la kioskera y yo hemos salido a la calle, el rapazuelo había desaparecido.
Me siento acongojada, en el fondo tenía esa duda, en el fondo sabía que ese muchacho iba a robar (una palmera... probablemente lleva muchas horas sin comer), pero en el fondo también tenía miedo de ese muchacho tan inquietante. Yo no tenía claro que robaría, si hubiera sido seguro le hubiera pagado la palmera. Ahora me siento apenada porque podría haber evitado que el muchacho robara. Aunque de poco hubiera servido. Lo hubiera evitado o no, el jovenzuelo seguirá robando (cosas nimias ahora, pero a medida que pasan los años sus ansias crecerán).
Me jode esta situación, porque me siento como si yo le hubiera empujado hacia un destino que no tiene vuelta de hoja, a no ser que en su camino encuentre un guía que le ayude a no desviarse...
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