
Corren los albores del siglo XIX. España está agrupada en varios colectivos enfrentados entre sí. Ya ha pasado la Guerra de la Independencia, el trienio liberal y la Constitución de Cádiz han sido aniquilados por los Cien Mil Hijos de San Luis y el absolutismo monárquico está en manos de Fernando VII. Dos ideologías contrapuestas rigen las líneas de pensamiento de los españoles: los conservadores, ligados mediante la Monarquía y la Iglesia, llamados "blancos" y que unas décadas después pasarán a engrosar las filas del carlismo; y los liberales, perseguidos por el poder, llamados "negros" y que después apoyarán a Isabel. En este contexto histórico, la Iglesia tiene un poder inaudito aunque no siempre con el consentimiento del rey "afrancesado", que ni la apoya ni la contradice.
Los ánimos de los españoles están alterados, la Inquisición ya no es lo que era, los comuneros se sublevan, las libertades se restringen, la desidia corroe los huesos de todos, los edificios destruidos por las tropas napoleónicas siguen convertidos en polvo, los caminos son peligrosos porque están llenos de bandidos que no dudan en asesinar. España es un país hundido en el caos. Valencia no se muestra indiferente ante este estado de pobreza y desbarajuste social.
Allí surge un grupúsculo que se erige como la cabeza de la Iglesia en España, un colectivo de religiosos y poderosos que quieren instaurar la Santa Inquisición con todo su poder. Estos prohombres de la ciudad crean una secta, el Ángel Exterminador, que controla toda la ciudad. La Osa Mayor es la representación celestial de las instituciones que ellos rigen en la tierra. Quieren convertir a Valencia en la capital de la Cristiandad, oponiéndose a Roma.
El primer paso es la creación de las Juntas de Fe, para ajusticiar a todos los herejes, ladrones y personas que se les opongan. Después, procesar y sentenciar mediante el tribunal de la Inquisición.
Entre estos hombres, destaca Lorenzo Ramo, el rector de las Escuelas Pías, Ómicron en la secta, un joven sacerdote que no las tiene todas consigo. Visita a un maestro liberal de las afueras de Valencia, un deísta que no obliga a sus alumnos a orar ni les acompaña a misa. Él es el "hereje" que van a ajusticiar, la última víctima de la Inquisición en España. Él es Cayetano Ripoll. El padre Lorenzo es el que le denuncia pero, con el paso del tiempo, se hacen amigos. Intenta liberarle, pero son muchos los poderosos que se oponen. Gracias a Cayetano, Lorenzo ha conseguido ver la luz, la injusticia y la moral, y gracias a él ha conocido a su hijo Quimet.
No hay comentarios:
Publicar un comentario