Y todavía hoy las espinas se me clavan y dejan llagas en mi piel.
Son heridas con sal que escuecen más de lo que debieran.
Intento que no sea así, pero... no lo puedo evitar... y al no poder controlar eso me pesa, me pesa bastante.
Y ahora me da por escuchar aquella canción de Parabellum, con la que en cierto modo me siento identificada.
Las rosas no deberían tener espinas :( Y todavía hoy quiero arrancarlas a pesar de que pueda cortarme.
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