miércoles, julio 19, 2006

Lluvia...


Oía el golpeteo constante de las gotas de lluvia caer sobre el tejado de enfrente. Cuando ha parado ese repicar me he asomado a la ventana. Todavía era noche cerrada pero no importaba. He cerrado los ojos y me he concentrado en ese olor a mojado.
Adoro el olor que deja la tormenta cuando ha pasado. Es indescriptible esa sensación de bienestar.
Debo hacer muchas cosas esta mañana. No sé cómo podré soportarlo. Estoy desvelada pero en cierto momento del día el sueño me vencerá. Espero una llamada, tan sólo una voz que me diga "sí". Sólo a mí se me podía ocurrir buscar un viaje en menos de una semana.
De nuevo vuelvo a escuchar el golpeteo de las gotas de lluvia caer sobre el tejado de enfrente. Esta vez el sonido está en mi cabeza. Ahora no llueve.
Hace unos años odiaba la lluvia porque me traía una especie de desazón. Cuando llovía siempre me ponía a escribir cualquier cosa que se me pasaba por la cabeza. Cuando paraba de llover, como esta noche, salía a la ventana y cerraba los ojos.
Es una sensación tan dulce...

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