
Hace años que vi "Braveheart" por vez primera. Debo reconocer que, para variar, me emocioné varias veces a lo largo de la película.
Desde entonces la volví a ver muchísimas veces después.
Me resulta una de las mejores películas históricas... después llegó el "boom" de la historia en el cine y existen tesoros como "Gladiator" que es preciso mencionar por contener uno de los momentos más espectaculares de la historia del cine. Pero no hablo de romanos esta vez, sino de escoceses.
Un William Wallace encarnado en la figura hollywoodiense de Mel Gibson, que prefiere una lucha mental a una lucha de armas. Y gracias a él Escocia se independizó de Inglaterra.
Hoy de nuevo se me ha puesto la piel de gallina al escuchar las gaitas prohibidas.
Nunca me cansaré de ver esta película.
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