Recuerdo aquellas clases de Historia Universal donde solía desconectar demasiado a menudo porque la mayoría de las veces no me interesaban. Recuerdo que había un rey español impotente, que Hitler era gay y que Isabel la Católica era una guarra porque se lavaba poco.
Mi objeto de interés entonces era el libro que tenía escondido bajo el pupitre. El profesor soltaba durante 50 minutos su parrafada, de vez en cuando le miraba y su cháchara era demasiado aburrida, alguien me dejaría los apuntes. Menudas clases aburridas las de Historia.
Un día la Historia comenzó a interesarme demasiado para dejarla de lado. Las clases me seguían pareciendo poco interesantes para seguir el hilo, supongo que era culpa de los profesores. Aunque un día, en vez de dedicarme a leer el libro que posaba en mis rodillas, comencé a leerme el libro de Historia, a subrayarlo a lápiz, a dejar notas en los márgenes, a grabarme todas esas imágenes antiguas en la mente... Un día empezó a gustarme la Historia.
Mi objeto de interés entonces era el libro que tenía escondido bajo el pupitre. El profesor soltaba durante 50 minutos su parrafada, de vez en cuando le miraba y su cháchara era demasiado aburrida, alguien me dejaría los apuntes. Menudas clases aburridas las de Historia.
Un día la Historia comenzó a interesarme demasiado para dejarla de lado. Las clases me seguían pareciendo poco interesantes para seguir el hilo, supongo que era culpa de los profesores. Aunque un día, en vez de dedicarme a leer el libro que posaba en mis rodillas, comencé a leerme el libro de Historia, a subrayarlo a lápiz, a dejar notas en los márgenes, a grabarme todas esas imágenes antiguas en la mente... Un día empezó a gustarme la Historia.
Mucho tiempo después un profesor preguntó en qué época de la Historia nos hubiera gustado vivir. En mi mente empezaron a pasar multitud de imágenes. Me vi vestida con las pieles del Neolítico soltando gruñidos ininteligibles; me vi como la esposa de un Senador romano, engalanada con adornos de oro; conseguí ser el aprendiz favorito de Fidias mientras esculpía las figuras del Partenón; fui Cleopatra bañándome en leche de burra mientras comía los higos más exquisitos; fui una princesa medieval encerrada en una alta torre blanca mientras leía unos pergaminos cargados de palabras de amor a la luz de la luna; he sido Picasso en París y Colón en las Indias, he sido una bruja en la hoguera, he pasado por los castigos de la Inquisición tras haber leído las Tesis de Lutero, he huido de la Rusia de los Zares como lo hizo la princesa Anastasia, he sido una mujer dolida -Eva Brown- a la hora de ser obligada a morir en un búnker subterráneo junto al mayor xenófobo de la Historia de Europa, he sido una judía en los campos de concentración nazis, he estado presente entre la multitud que clamaba su libertad el día de la Independencia de Estados Unidos, he sido un escriba de manuscritos en un monasterio del camino de Santiago, he ido a las Cruzadas, he paseado junto al Tormes de la mano de Unamuno, he estado en el Congreso de los Diputados la noche en que Tejero entró tan exaltado, he sido un pirata en el Atlántico, he sido víctima de un milagro después de que Jesús, el Rey de los Judíos, posara sus manos sobre mí...
De toda la Historia Universal... mi época preferida es la Edad Media, con sus castillos, sus príncipes, sus mendigos, sus batallas, sus feudos, sus iglesias y catedrales, el fervor religioso, el arte... y tantas cosas...
Y si tuviera que elegir una época para vivir me quedo con mi propia historia, pues es "mi historia" y como yo misma la estoy viviendo es la única historia que debe interesarme, más que todas esas épocas pasadas. Y después de muchos siglos, "mi historia" también habrá pasado a la Historia.
En pie y desafiantecomo yo siempre viví
que tengan claro en sus mentes
que yo jamás me rendí.
(...)
Veo venir una dama
sonriendo hacia mí
si esa dama es la Muerte
¿quién tiene miedo a morir?
Viene cantando una Nana
de mi tierra natal,
me la cantaba mi madre,
nunca la podré olvidar.
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