He heredado de mi padre algo que no me falla casi nunca. Quizás tenga que ver un poco con la intuición. Lo que he heredado de él es la psicología que tengo con la gente. A los cinco minutos de conocer a alguien sé de qué palo va. Pocas veces me he equivocado, ahora no recuerdo más que una.
En el momento en que volé del nido familiar mi olfato con la gente se fue desarrollando. Era un medio de supervivencia en un mundo donde no tenía las alas protectoras de mis padres pendiendo sobre mi cabeza.
A lo largo de todos estos años he conocido a muchas personas, en todos los ámbitos de la vida. Esos cinco primeros minutos suelo estar callada, observando a la gente que me rodea. El que fuera mi jefe el año pasado me interrumpió en el cuarto minuto mientras tomábamos unas cervezas en una terraza, me pilló ensimismada en mi mundo. Cuando mis compañeros, todos varones, se pusieron a hablar de coches, desconecté. No voy a hablar de un tema que no me motiva. C. me preguntó lo que todo el mundo me pregunta: "¿Por qué alemán?". En mi mente mezclé el tema de los coches con el alemán, así que terminé montándome un monólogo sobre los Volkswagen. Cuando hablaba todas las miradas estaban pendientes de mi oratoria. El resumen viene a ser algo como: "¿Sabéis lo que significa Volkswagen? Wagen es coche y Volks es pueblo, pero no pueblo en el sentido de localidad, sino en ese sentido más amplio que nos identifica como pertenecientes a tal o cual lugar. Volkswagen es pues el coche del pueblo".
Aquel día me di cuenta de que les había aportado algo importante. A mí me encanta conversar con gente que me aporta cosas, me gusta que la gente me hable de temas que desconozco... Aprendo con ello. Si lo que me están contando me interesa en demasía me informo después por mi cuenta.
A lo largo de nuestra vida pasan muchísimas personas. Por eso decía el otro día que unos vienen y otros van, es un largo trasiego de gente, unos se quedan para siempre, otros se van antes de que nos demos cuenta... Lo importante es no perder el contacto con aquellos que merecen la pena.
Hace dos años conocí a Joan. Es como -por decirlo de alguna manera- mi cyber hermano. Es de Barcelona aunque nunca hemos tenido la oportunidad de conocernos en persona. Al principio nos llevábamos mal. Coincidimos en un chat y ahora hablamos por teléfono de vez en cuando. Cuando tengo dudas siempre está ahí, nunca me ha fallado. Y sé que si le conociera en persona tendríamos buen rollete, que no necesito observarle 5 minutos para saber que es como me ha demostrado ser.
Joan es informático y con él me metí en un canal lleno de freebsderos, todos varones. Me trataban como una reina. Hace dos días volví para saludarlos. En aquella época me mandaban fotos. Como informáticos frikis que apenas salen de casa, su aspecto resultaba ser bastante terrorífico. Parecían sacados de la casa de los horrores. La verdad es que no hubiera entrado en un canal así nunca. En principio fue para vacilar, luego quise aprender pero no me coscaba de nada. Al final todos piensan que soy la novia de Joan. Sólo él y yo nos reímos de las circunstancias. La situación es tan friki como el frikimundo en el que viven. Pero cuando entro a saludarles siempre me tiran besos. Ahí me siento querida. Y saben que no tengo ni idea de freebsd, en cambio ya me encargo de espantar a las parejas perdidas que se equivocan de canal pensando que ahí se habla de bdsm. Recuerdo aquel día en que le dije a uno que lo mejor que podía hacerle a su novia (amante de estas prácticas e insaciable a tope según él la describiera) era echarle cera hirviendo por la tripa y ponerle sendas pinzas en los pezones, después de haberle vendado bien los ojos. Hubo cachondeo durante un rato hasta que alguien le explicó que ése no era el canal que buscaba.
Joan es perfecto pero es infeliz. Nos contamos secretillos. Al cabo de unos meses de conocerle me contó algo por lo que estaba muy acojonado. Me di cuenta de que eso no se lo contaría a cualquiera y tras esa confidencia vinieron muchas otras, no sólo por su parte, sino también por la mía.
Cuando fui a París le traje un recuerdo. Es la única vez que le he regalado algo. Dentro de dos semanas es su cumpleaños. También le enviaré un detalle. Y le llamaré y hablaremos durante horas. Tiene acento catalán y voz de doblar películas. Pero cómo se ríe de todo. Me llama "bruja". Es una gran PERSONA.
Hace unos meses conocí a alguien. Es una persona admirable, tanto por dentro como por fuera. Me agrada saber que es feliz, aunque él no me crea. Le cogí cariño en poco tiempo. Y merecen la pena los momentos que hemos compartido. No podría ser cruel con él nunca. Es un gran amigo. No voy a seguir porque sé que leerá esto. También es una gran PERSONA.
De mis amigas de toda la vida sólo M. y E. están un poco por encima del resto. Me llevo bien con todas mis amigas de siempre pero es normal que conecte más con unas que con otras.
De mis amigos de siempre sólo me he liado con uno. Se llama Guiller. Me lié con él porque, a pesar de estar para ir al loquero, es una gran PERSONA. Es el hermano de E. Hace mucho tiempo que no nos hemos liado, aunque cualquier día podemos volver a caer. La carne es débil. Cada vez que me ve me dice: "Ana..." y me guiña el ojo o levanta las cejas. Guiller es imitador nato de varios famosos. Le he visto cantar como Enrique Iglesias sujetándose a los barrotes del altar de la iglesia la de "Es una experiencia religiosa". Le he visto presentar a lo Bertín Osborne una réplica de "Lluvia de estrellas" con mucho desparpajo. Supongo que en algo nos parecemos.
Fernando era siempre una luz allí donde pisaba. Cuando hice la ouija y salió su nombre empecé a fijarme en él como hombre. Me escandalizó que ese hippy greñudo con pinta de macarra con unos kilos de más que se divierte tomando ajos alucinógenos pudiera ser el padre de mis hijos. Va a ser que le considero una persona (con minúscula) porque me da para atrás. Ése ha llevado más vaciladas mías que nadie en los últimos años. Y llegó un momento en que dejé de vacilarle. El verano pasado me prestó un jersey que podría ponérmelo de vestido. Y ahí descubrí su mirada, me observaba de lejos, incluso en ciertos momentos, a pesar de su timidez, se me acercaba a hablar. Le dije que no me dirigiera la palabra a no ser que prometiera hacerme un hueco en su cama en San Mateo. Soy una canalla diciendo eso a una persona a quien sé que es fácil ruborizar. Por supuesto, lo que yo le decía iba de cachondeo. Era la mejor manera de que se mantuviera alejado de mí. La siguiente vez que le vi fue en Nochevieja. Coincidimos en un bar cuando estaba amaneciendo. Creo que le doy algo de miedo. El caso es que no me acerco a él. Me llevo bien con su hermana y siempre me paro a hablar con ella. Y él siempre viene a saludar. Es algo que me debe, antes siempre era yo la que saludaba. Me tomé una copa con ellos y con sus amigos, son todos de una aldea perdida adonde no se puede acceder más que pasando por mi pueblo. Está tan perdida que no tiene nada de turística. Son dos pueblos en uno, es decir, comparten Ayuntamiento. Allí íbamos con 16 añitos y nuestra Derbi Variant sin seguro y sin casco, sacada de la entonces Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, allí íbamos a tocar los timbres para arrancar de nuevo las motos y volver a casa. Fernando y su gente nos odiaban por perturbar la paz de su pueblo. Debo decir que los del pueblo de Fernando y los de mi pueblo siempre se han llevado mal e incluso han llegado a las manos. En mi pueblo hay tres veces más jóvenes. A Fernando, muy a mi pesar, también le zumbaron, quizás es el que más recibió pues mis amigos hace unos años no le podían ni ver (será que es algo macarra).
Me he perdido, hablaba de la última Nochevieja. Aquel día lo vi todo claro. Su timidez le paralizaba. Después de un rato de estar con ellos volví con mi gente. Estaba de espaldas y notaba su mirada, me volvía y le pillaba observándome. Así varias veces... Quizás debería haberme acercado para preguntarle si tenía algo raro en el cogote, pero preferí no hacerlo. Tiene los ojos verdes y una nariz de escándalo (dicen que la nariz es proporcional a otra parte del cuerpo masculino) pero su cara está adornada con una desgreñada barba que le tapa los ojos y la na... no, la nariz no, es demasiado prominente. No es una persona que me tome en serio cuando intercambiamos frases. Si me lo tomara en serio no le vacilaría tanto. Me teme, lo sé. Pues menos mal que ya no le digo nada, que espero a que me hable y que ahora que me mira como si fuera un bicho raro le hablo educadamente.
Jaime es una gran PERSONA. Hace dos días pasé los peores momentos de los últimos meses. Mi estado de ánimo era víctima de altibajos. Tan pronto me reía como enseguida me saltaban las lágrimas. Por esos cambios de humor tan bruscos sé que es el peor día de todos los que he pasado últimamente. Pero ya lo superé. Jaime sabe que le estaré agradecida siempre por el detalle que tuvo. Él ya sabe cuál. Hizo algo que me hizo levantar la moral. Vielen Dank!
Seguiría pero me canso de hablar de la gente. Está claro que estamos rodeados de PERSONAS y personas. Las PERSONAS en mayúscula se cuentan con los dedos de las manos. El resto son personas. Podría trazar una jerarquía inmensa...
Todos somos en el fondo "personas" y "PERSONAS". Para cierta gente seremos de una forma y para otros de la otra manera. Es importante saber quién nos tiene como PERSONAS, porque esos... esos hay que cuidarlos como si fueran tesoros.
Me dijiste que no escribiera cosas tristes. Y no lo hago :) He sonreído al hablar de mi gente, que lo sepas :*
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