lunes, julio 03, 2006

El peregrino eterno


Peregrinos de Santiago... los veo pasar a diario, con sus frentes sudorosas, bajo este calor abrasador, con sus mochilas a cuestas. Cientos, miles, millones de ellos caminando hacia Santiago... Con sus bordones y sus bastones, sus conchas y sus botas de montaña, siempre paran a tomar un sorbo de agua que les haga más llevadero su largo caminar.
Peregrinos eternos, pues eterno es y será su peregrinaje, esa tradición que empieza a alimentarse con el fervor religioso del siglo X y que se acrecienta con el pasar de los siglos. Un viaje inolvidable.
Hoy me pregunto cuánta gente pasará a diario por aquí, esa gente que cruza el norte de España en dirección a la zona más occidental de la Península Ibérica.
Ayer pasé junto al albergue. En el jardín reposaban varios peregrinos, descansaban tras la larga jornada diaria para volver a comenzar con esfuerzo con las primeras luces del alba.
Andando, en bicicleta o en caballo... no importa cómo se vaya sino el final del camino, tocar el Pórtico de la Gloria y arrodillarse ante el Señor Santiago.
Tras cruzar la frontera, Roncesvalles, Pamplona, Puente La Reina, Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Belorado, Burgos, León, Santiago de Compostela... Le "Chamin" de Saint Jacques se convierte en una tradición milenaria que no tiene punto final.
Alguna vez me gustaría hacer el Camino de Santiago andando. Da igual lo que cueste, lo importante es llegar. Tiene que ser una experiencia que merece mucho la pena.
El peregrino... ese peregrino que será eterno siempre porque cuando nosotros nos vayamos... seguirá el trasbordo de romeros hasta los confines de Iria Flavia, el camino que crece con el pasar de los años.

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