lunes, julio 03, 2006

Una palabra de despedida: ADIÓS


Hace un tiempo, en abril de este año, abrí este blog para escribir textos dirigidos a una persona. El primero de aquellos textos hablaba de las palabras. Se titulaba: "Palabras, palabras, palabras..."
Hoy por hoy, releyendo de nuevo aquello que escribí y que parece tan lejano, he optado por dejar solamente una palabra de despedida. Hoy este blog no tiene razón de ser.
He llorado con novelas, con palabras dichas que me han llegado al alma, y hoy he leído algo, tenía el sentido de una crueldad inadmisible para mí, aunque me cabe la duda que lo que yo leía no iba con esa intención. No quise aceptarlo hace unos días, hoy la idea revolotea en mi cabeza y me presiona las sienes. Me ha llegado tan adentro que he decidido romper con todo. Necesito un tiempo para mí.
Nunca imaginé que tras el cariño que se podía tomar a alguien que había conocido en internet pudiera esconderse algo más. No creo que sea un sentimiento tan real como el que se pueda tener con alguien cara a cara, pero el dolor que siento sí es real e inabarcable. Me marcho. Quizás sea mi culpa por crearme ilusiones, quizás fue sin darme cuenta siquiera, pero lo que llevo dentro nadie lo sabe mejor que yo, es indescriptible pues es algo que se siente, que me quema, que me desgarra el interior.
Desconecto un tiempo de todo esto, rompo con todas las reglas que me convertían en una persona de hierro. El hierro también se funde. Llega un momento en que no quiero hablar con nadie, en que no quiero saber nada de nadie y que necesito pensar en mi vida. Siempre me quedarán los sueños, al menos sabré que son míos y que nadie podrá quitármelos nunca.
Estamos rodeados de palabras; de cada uno de nosotros depende el hacer un buen o mal uso de ellas. En estos momentos mis palabras se quedan en silencio porque no tengo nada más que decir, sólo "adiós".
No volveré a escribir para nadie nunca. Y si algún día volviera a hacerlo no sería aquí.
Me voy porque el golpe de hoy ha sido demasiado fuerte como para soportarlo. No puedo más. Quiero estar sola por mucho tiempo, quizás para siempre, pues así me aseguro de que nadie vuelva a romper en pedazos lo que queda de mí. Y ya no es mucho. A medida que han ido pasando los años me han quitado trozos del armazón que anidaba en mí. Mi interior mengua lentamente.
También es posible que me desconecte hasta tal punto que en unos meses me dé de baja de internet. Ojos que no ven corazón que no siente.
Adiós
A. No es culpa tuya. Era consciente de que podía pasar esto. Te dije que un día desaparecería pero no imaginaba que fuera de esta manera. Lo estoy pasando mal y, a pesar de que me avisaste, desoí tus advertencias. Necesito distanciarme de esto y sobre todo necesito distanciarme de ti. Te sigo considerando un buen amigo y, cuando te vea simplemente como amigo, sin sentimientos de por medio, entonces es posible que vuelva. No me eches de menos, estaré bien, sólo necesito tiempo. Adiós.

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