miércoles, julio 19, 2006

El membrillo


El membrillo es una comida que nunca ha sido de mi agrado. Con sólo olerlo me entran unas náuseas terribles.
Cuando estuve en el internado, una vez a la semana lo ponían de postre para cenar. No podía soportarlo, incluso había veces que era obligada a comerlo.
Para mí el membrillo es la peor cosa que me puedo llevar a la boca, incluso peor que el pescado o el queso.
En la vida también nos encontramos con pequeños trozos de membrillo que son intragables. También se revuelve nuestro estómago y, a pesar de que no produce náuseas, el rastro que deja es mucho mayor. Me gustaría no encontrarme con esos trozos de membrillo. Es demasiado insoportable.

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