
Hablaba la pasada noche con Mireia. Comentamos muchas cosas. De repente llegó un momento en que no nos pusimos de acuerdo. Ella me decía que es fácil olvidar a una persona. Yo le decía que no, que es imposible, y cuanto más lo deseamos más difícil se hace. Me acordaba de aquel dicho: "Querer olvidar a alguien es recordarlo para siempre".
No es que quiera olvidar a nadie y, aunque lo deseara, sé por experiencia que es imposible. Simplemente fue una conversación que me hizo pensar. Hablamos de generalidades. Ella me decía que había olvidado a alguien con la vieja frase esa de "un clavo saca otro clavo" y yo le decía que para querer a alguien nuevo primero era necesario sacarse de dentro al anterior.
No nos pusimos de acuerdo.
El caso es que llega un momento en que no quieres olvidar nada ni a nadie. Al menos en mi caso prefiero quedarme con todos los recuerdos y con todos esos momentos. No los puedo tirar como si no significaran nada. Me costaría mucho y quizás el vacío sería demasiado doloroso.
Ya una vez me vacié de sentimientos y estaba a todas horas cabreada con el mundo. No merece la pena. Aunque te vacíes por dentro, la cabeza se rige por unas reglas diferentes y nunca olvida nada, como mucho lo deja caer en el subconsciente y lo hace aflorar en los momentos más inesperados.
Olvidar... no, eso es imposible.
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