lunes, julio 17, 2006

Viajar...


Ayer por la mañana me levanté con ganas de pirarme, de desconectar de todo, de cambiar de aires y de gente... en definitiva, me levanté con ganas de viajar.
No conozco Italia pero hace muchos años que deseo visitar la ciudad desde la cual se creó un vasto imperio, la ciudad desde la que se creó una lengua universal de la que todavía se conservan restos, la ciudad donde el esplendor del arte floreció durante tantos siglos, la ciudad que tiene una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad, el centro de la religión cristiana. En Roma se consuman todas las artes. Me gustaría conocer Italia al completo, pero como es imposible esta vez, me dedicaré a la capital. Reviviré otras épocas como si todavía existieran. Cargaré mi mochila de recuerdos y de fotos, pero sobre todo hablaré con sus gentes, comeré de sus comidas y me sumergiré en el centro del bullicio italiano observando las siete colinas que rodean la ciudad.
Ayer era una idea. Hoy es un hecho. Mañana tendré los billetes en la mano. Y volaré. Volaré demasiado lejos para que nadie pueda alcanzarme.
Lástima que este viaje se haya visto impulsado por algo que no puedo soportar. Lo que me pregunto a veces es cómo soporto el día a día. Prefiero marcharme unos días, mantener mi cabeza demasiado ocupada en otra cultura como para pensar en nada más, en lo que podrá estar pasando en otro lugar en esos momentos. Sé que no podré evitar al 100% estos pensamientos pero al menos lo habré intentado.
Sí, Roma me llama, me da igual el calor insoportable y la masa de gente en cada rincón. Necesito ir. El cuerpo me lo pide, la mente también. ¿Para qué voy a pararme a pensar en los pros y los contras? La idea se materializa en mi cabeza demasiado rápido. Sin saber qué tipo de oferta hay ni los días ya tengo un pie en suelo italiano.

Metallica: Nothin´ else matters

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