martes, julio 18, 2006

Y después llega la calma...

Si sé que no debo exaltarme tanto. La tila me ha dejado para el arrastre en el sentido de que sólo quería extender mi cuerpo en posición horizontal. Cuando íbamos de acampadas, no aquellas acampadas de mi colegio, sino aquellas otras donde yo iba de monitora, donde pasaba horas con los niños, contándoles cuentos, historias, creando gymkanas... entonces, al caer la noche, creábamos nuestra bebida especial: Poleo Mix, una infusión a base de Poleo Menta, Té y Manzanilla. Servían para relajarnos, para olvidarnos del día tan agotador que nos habían dado aquellos pequeñajos que en esos momentos dormían en sus tiendas de campaña. Recuerdo el calor de la hoguera, tomándonos aquella pócima de energía incalculable. Recuerdo mi cansancio con aquel niño que no pesaba nada mientras le llevaba a cuscús a través de un cortafuegos. Recuerdo aquel otro que se meaba por las noches y tenía que sacarle el saco de dormir para airearlo. Y recuerdo aquella anécdota de los huevos, que nadie había roto. ¡Qué tiempos! Todo se jodió cuando ese cura corrupto quería llevar a las mamis en una acampada diferente. Mostré mi desacuerdo pues no pintaríamos nada si las madres iban con los hijos. Al final no se hizo.
Me siento en plena calma ahora. Sólo una persona podía calmar la ira que se había adueñado de mí tan sólo hace unas horas. Y la ha calmado. A esa persona tengo que decirle que gracias, gracias por todo, por sus palabras, por animarme, en definitiva... por estar ahí... y que sepas que nunca haría nada para decepcionarte y lo dejo en un largo etcétera pues hay cosas que es mejor no decir, por quien pueda leerlo o porque sería demasiado extenso para explicarlo en un simple párrafo; tampoco creo que necesite decir mucho :*
También debo decir que esta noche me han regalado una fotografía dedicada para mí y me ha encantado. Me ha hecho mucha ilusión y no es para menos:

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