jueves, junio 15, 2006

Un 4-0 por todo lo alto


Hace 24 horas se estaba jugando el primer partido de España en el Mundial de Alemania. El equipo rival era Ucrania. Los jugadores españoles controlaron el partido desde el principio.
Era poco más de las 3 de la tarde cuando cruzaba las grandes puertas de hierro de Correos. El silencio reinaba en las calles charras por todos los rincones. Sólo se oían las televisiones y los gritos de euforia de los televidentes. Apenas había tráfico.
Cuando recogí el paquete me permití una pequeña conversación con el funcionario de Correos:
-¿No le gusta el fútbol?
-Sí, claro que me gusta, pero no puedo marcharme de aquí.
-Qué mala suerte.
-No te creas. Veré la segunda parte. Mi compañero se ha ido a ver la primera parte y luego viene a sustituirme.
-Ah, bueno, entonces no está tan mal.
-No, pero como esto no lo podemos cerrar...
Cogí el paquete y fui al kiosko. Allí tenían puesto también el partido. No me hubiera imaginado que a la kioskera, una mujer muy femenina, le gustara el fútbol. Y ahí oí el primer gol. Me di la vuelta y vi la repetición en la tele, mientras que la mujer decía muy interesada:
-Qué gol más chungo...
Por fin me iba a casa. Crucé el parque y cuando buscaba las llaves para abrir, el silencio se alteró por los gritos de la gente desde sus casas por el segundo gol de España.
El resto lo escuché por la radio porque la tele la tengo empaquetada para llevármela a otro piso.
Al final, España metió 4. Y dicen que Ucrania era el rival más chungo de su grupo.
El 19 de junio más.

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