
Pocas veces se me tambalea esa integridad, siempre por razones de peso. Intento no dejarme ver en esos momentos.
A lo largo de nuestra vida pocas personas conocemos tan íntegras y válidas como para darte cuenta de que merecen algo la pena, personas a las que optamos por no perder nunca, personas que nos demuestran que miran a través de nuestra alma, personas que están siempre ahí para lo bueno y para lo malo.
Al final... te das cuenta en que es preferible cuidar más de tu integridad. Al final te das cuenta de que nadie es imprescindible.
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