Cuenta Hesíodo que Selene, la Luna, era hija de Hiperión y de Teia y, por tanto, hermana de Helios, el Sol, y de Eos, la Aurora.
Selene, que significa luz brillante, era también llamada Mene cuando, en lugar de considerarla poéticamente como a una virgen, cuya resplandeciente hermosura hacía palidecer de envidia a los demás astros nocturnos, al asomar su cambiante rostro de plata, se consideraban sólo sus transformaciones periódicas en el transcurso de cada mes. Por eso, de la palabra "men" (mes) salía su segundo nombre.
Si bien Helios era un joven hermoso y viril, y los rayos que le rodeaban formaban en su cabeza una cabellera de oro, su hermana Selene o Lima no era menos hermosa, aunque no tan resplandeciente.
La Luna, como su hermano el Sol, tuvo muchas aventuras amorosas. Fue amante de Zeus, que la hizo madre de Pandia, la claridad serena de las luminosas noches de Ática. En Arkadia, Selene tuvo relaciones íntimas con el dios Pan, divinidad sumamente amorosa, que se unía a ella en la cima de las montañas, ante el escándalo de las estrellas, cuando la Luna se acercaba para envolverlas con su luz brillante.
El más célebre de los amores de Selene fue el pastor Endimión, de quien se enamoró perdidamente la diosa Luna cierta noche en que el joven dormía profundamente a la entrada de una cueva en el monte Latinos, en Karia. Selene le vio y se enamoró, y sin poder contenerse en su locura amorosa, bajó hasta el pasto y se acostó a su lado. ¡Qué sorpresa se llevó el pastor al despertar!
Zeus acudió a los ruegos de Selene y le ofreció a Endimión lo que éste pidiese. El joven pidió permanecer eternamente joven y eternamente dormido, para que su hermosa Selene bajara cada noche a despertarle enlazándole con sus brazos de plata. Fruto de estos apasionados amores, fueron fruto 50 hijas.

1 comentario:
jolín tu blog es komo una enciklopedia... se aprende mazo eh!
besitos!!
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