sábado, junio 10, 2006

¿Por qué me viene a la mente hoy?

No sé por qué me acuerdo de él. Hace meses que nos distanciamos y, sin embargo, vuelve una y otra vez a mis sueños. Es como si me estuviera advirtiendo pero ¿de qué?
Me encantaría verle una vez más, leer su mirada, acariciar su pelo, escuchar esa voz tan peculiar...
Y de nuevo sale a la luz toda su crueldad, toda su negrura...
A veces tengo unos inmensos deseos de hablar con él, me gustaría llamarle y reírme un rato con él... y me cuesta tanto... Nos hemos alejado demasiado para que se haga viable un nuevo acercamiento entre los dos.
A pesar de todo el dolor que causó en mí soy incapaz de odiarle. No podría. Sé el alma que hay debajo de ese escudo protector. He visto el porcentaje positivo que hay en él, aunque con creces he visto también el otro extremo.
Pobre C. Siempre estará solo. Con lo inteligente que es me resulta extraño que no sea consciente de lo que produce a su alrededor. Y aun sin saber de él sé que sigue solo, como la persona solitaria que siempre fue, espanta a todo el mundo que se le acerca, y con las mujeres su crueldad alcanza cotas insospechadas. No creo sentir nada por él, quizás compasión, porque siempre estará solo, nunca tendrá a nadie.
Conocí a C. por internet, a través de un chat. Nunca antes habíamos coincidido. No me costó mucho ver qué clase de persona era: llamaba la atención casi como el que más, caía bien y era simpático, aunque con las chicas mostraba un carácter huraño, como si todas fuéramos culpables de su pasado y nos comparara a todas con su T. querida, de la que hace 4 años que no sabía nada. Trataba mal e insultaba a toda aquella que le saludaba. Yo nunca quise entrar en su juego y le ignoraba por completo. Su prepotencia y superioridad me echaban para atrás. Hablaba con todo el mundo... menos con él. Así que no le quedaba otro remedio que saludarme por si yo alguna vez me dignaba a saludarle. En resumidas cuentas, yo le trataba a él como veía que trataba a muchas chicas.
Una tarde no pude soportar lo que decía. Me acuerdo de sus: "me quiero morir" y "la vida es una mierda" como si hubiera sido hoy. Balbuceaba cosas sin sentido y, no sé muy bien por qué lo hice, decidí hacerle cambiar de opinión.
En una conversación privada le dije que no tenía razón, que la vida era mucho más de lo que él decía. También le dije lo que pensaba de él, no su comportamiento frente a la gente, sino algo más profundo, algo que había entrevisto entre sus frases cotidianas. Le dije que era una persona que tendía a hacer daño a todo aquel que se le acercara, antes de que se lo pudieran hacer a él.
Se quedó en silencio un momento, supongo que pensando, y al final me dio la razón. Sin tener apenas confianza, ese día comenzó una amistad larga, que más tarde tornaría en tormentosa, y un amor difícil. Aquel día fue el comienzo de algo que nunca debería haber empezado, pues después se grabaría a fuego en mis carnes la crueldad en todo su esplendor. Lo peor de todo es que todavía hay cicatrices que no han curado, la marca ha quedado para toda la vida.
Al final me prometió que se animaría y me dio las gracias.
A partir de entonces le tuve encima siempre, a todas horas. Primero se dedicaba a agradecerme el hecho de haberle subido la autoestima ese día, después comenzó a contarme sus sueños (que para él eran siempre premonitorios), más tarde empezó a preocuparse de todo lo que hacía, empezó a estar pendiente de mí. Un día me presentó a sus amigos.
Cuatro meses después le conocí en persona. Me decepcionó. No es que no fuera como yo esperaba, sino que el cambio que pegaba de internet a la realidad fue demasiado brusco. Yo sé que no cambio tanto, pero él... pufff (sin palabras).
No quiero seguir hablando porque los meses de después fueron demasiado dolorosos. Sólo sé que desde entonces no me ha dado la gana de quedar con nadie que previamente haya conocido en internet. Me da miedo. ¿Quizás porque tema que me vuelvan a decepcionar? No lo sé.
Pero hoy he vuelto a pensar en C., he mirado cosas suyas que hay por páginas web, le he vuelto a mirar a los ojos, una mirada que ya no me dice nada, una mirada que observo y sólo veo en ella el dolor que me causó.
C. me enamoró como nadie, y también con él sufrí como nunca.
No estoy segura de qué haría si me lo encontrara ahora por la calle. Ya no tengo confianza con él para decirle nada ni quiero que él me cuente qué tal le va. Me encantaría que encontrara esa felicidad que tanto ansía, pero dudo que con esa actitud la consiga plenamente (y sin plenamente).
Me encantaría mirarle a los ojos ahora y decirle:
"Mira, ya no te quiero. Aunque a veces pienso en ti, me pregunto qué estás haciendo, qué tal estarás, si seguirás escuchando The Gathering o si seguirás yendo a los mismos bares. A veces sueño contigo, pero los sueños que antes me aportaban felicidad ahora se convierten en pesadillas.
¿Sabes qué creo? Todavía tengo tu espina muy clavada dentro de mí, y por eso mismo soy incapaz de atarme a nadie, soy incapaz de volver a enamorarme. Esa espina ha crecido y, al contrario que tú, no la uso como un medio de despecho ante los hombres, sino como un escudo para que ninguno llegue tan adentro como tú llegaste
".
¡Ay, C.! Cuánto dolor me brindaste. No lo sabes bien, ¿o sí? Quizás duele más la pérdida, esa pérdida de confianza y de complicidad que todo lo demás.
Cuando me acuerdo de ti y pienso en todo lo que te contaría en estos momentos y no quiero... Me hiciste desgraciada, pero solamente como un efecto de la desgracia que tú posees dentro de ti y que deberías sacar al exterior. Me hiciste llorar por todas esas lágrimas que derramaste en el pasado, sin tener yo la culpa. Me hiciste pagar algo que no era mío. No quiero saber de ti. Simplemente quiero que dejes de controlar mi mente. No entiendo cómo tanto tiempo después sigues ahí, dando por culo.
Y cuando pienso en otra persona, siempre aparece tu imagen para empañar esa imagen idílica. Debería odiarte por ello, por seguir ahí, y sin embargo no puedo hacerlo. Me he quedado con lo mejor de ti, pero sigues siendo parte de un mal sueño que no quiero recuperar.

1 comentario:

ROCI dijo...

xikiyaaaaaaaaaa!!!! ke mañana marxo a Pucela!! pasa buen veranito y kuidate muxo eh! Un besazo!