Algo más de cuatro horas había dormido cuando han sonado a la vez el despertador y la alarma del móvil. Dormida todavía, lo único que me apetecía era llegar a mi casa. Me esperaba toda una mañana de viaje.
Después de tener metido mi pc en la maleta, que por una vez me cabía, he optado por sacarlo y dejarlo, pues era un peso innecesario teniendo más ordenadores en casa. Lo he vuelto a conectar, incluso he tenido tiempo de visitar alguna página web.
Veinte minutos más tarde estaba sentada en un taxi de camino a la estación. El taxista tenía la radio a tope.
Eran las 8 menos 20, el talgo prehistórico estaba preparado en la vía 1. Otros días suelo desayunar en la cafetería, pero hoy me ha llamado algo la atención: demasiada policía en el arcén, vallas verdes, la máquina por la que se pasan las maletas. Debo reconocer que en otros lugares, y no sólo en aeropuertos, me habían ya pasado la maleta por esas máquinas. Pensaba que en Salamanca la tenían de adorno porque la había visto, pero siempre parada. Hoy al final la estaban usando, al menos era la primera vez que la veía en Vialia. Así que he pasado mi maleta y mi bolso y me he dirigido al tren.
Lo que más me fastidia del talgo es que "clase turista" o tradicionalmente conocida como 2ª clase no tiene compartimentos para las maletas al inicio del vagón. Imposible es para mí levantar los brazos por encima de la cabeza, subirme al asiento y ubicar la maleta ahí arriba. La ventaja de este tren es que tiene un vagón sólo para equipajes. Así que para allí me he ido en busca del interventor.
Después de tener metido mi pc en la maleta, que por una vez me cabía, he optado por sacarlo y dejarlo, pues era un peso innecesario teniendo más ordenadores en casa. Lo he vuelto a conectar, incluso he tenido tiempo de visitar alguna página web.
Veinte minutos más tarde estaba sentada en un taxi de camino a la estación. El taxista tenía la radio a tope.
Eran las 8 menos 20, el talgo prehistórico estaba preparado en la vía 1. Otros días suelo desayunar en la cafetería, pero hoy me ha llamado algo la atención: demasiada policía en el arcén, vallas verdes, la máquina por la que se pasan las maletas. Debo reconocer que en otros lugares, y no sólo en aeropuertos, me habían ya pasado la maleta por esas máquinas. Pensaba que en Salamanca la tenían de adorno porque la había visto, pero siempre parada. Hoy al final la estaban usando, al menos era la primera vez que la veía en Vialia. Así que he pasado mi maleta y mi bolso y me he dirigido al tren.
Lo que más me fastidia del talgo es que "clase turista" o tradicionalmente conocida como 2ª clase no tiene compartimentos para las maletas al inicio del vagón. Imposible es para mí levantar los brazos por encima de la cabeza, subirme al asiento y ubicar la maleta ahí arriba. La ventaja de este tren es que tiene un vagón sólo para equipajes. Así que para allí me he ido en busca del interventor.
Hemos llegado a Valladolid donde una tía que por su forma de vestir parecía más joven no ha parado de hablar en todo el trayecto. Cuando me he fijado en su cara tenía patas de gallo y arrugas. Bien, pues ante mi insistencia de dormir no he podido mientras escuchaba hablar de rebajas y de tiendas. Deduzco que era una especie de encargada en alguna franquicia de ropa...
En Burgos he perdido el primer bus para casa porque tenía intención de comprarme unas cosillas. Y las he comprado, vaya que sí. La cuestión es que cuando iba a sacar el billete me he echado mis carcajadas porque había un hombre con una manta que se estaba burlando del guarda de seguridad de la estación mientras éste le echaba a la calle. Pero con toda la naturalidad del mundo el "sin techo" decía que iba a sacar un billete. Ha dicho varios destinos. El guarda se estaba riendo también, que no era para menos.
En el autobús estaba que no veía por llegar a casa. Una señora mayor se ha sentado a mi vera. Ha empezado a hablar, algo que me esperaba. Me ha dicho: "Soy de un pueblo que ni te sonará: XY". Yo: "Sí, sí que me suena, yo soy de YX". Y me salta: "R.". Y yo: "¿el dhgfhfs (profesión)? Cuando ella me contestó afirmativamente le dije: "Es mi padre". Entonces es cuando no paramos de hablar en todo el viaje, excepto en ligeros momentos en que yo cabeceaba.
Deseaba bañarme en la piscina nada más llegar pero no pudo ser. El cielo estaba cargado de nubes y con ganas de llover. Así que me dediqué a saludar a Pakito, que se pone a saltar cada vez que regreso.
España perdió. Ya es mala suerte que Ucrania pase a cuartos, cuando España le ganó en el primer partido, y nosotros nos volvamos a casa. De hecho, España siempre ha tenido mala suerte.
Lo dejo. Soy consciente de que me dejo muchas cosas del viaje. He tenido que terminar de escribirlo un día después, y ahora no tengo ganas de hablar de ayer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario