No pararé hasta ver todos los palacios y castillos, muchos de ellos en ruinas, que recorren el territorio español. Suelo hacer copy-paste, aunque me lo leo todo porque la historia que hay bajo sus piedras que han perdurado ante las inclemencias del tiempo y las batallas de los hombres crean en mí una gran atracción. Y ya también porque los textos que los explican parecen sacados de algún extranjero ya que a veces noto errores de expresión, copiados literalmente del inglés, o bien fallos ortográficos descomunales. Y esa parte tan perfeccionista que hay en mí no puede permitirse que haya errores en lo que escribo. Si los hay sólo son producto del descuido y de pequeños despistes.
Allá voy con otra horda de castillos. Lo que me mola es que salen aleatoriamente, no hay un orden, por ejemplo, por provincias, sino que salto de una región a otra. También es más difícil porque tengo que apuntar todos y cada uno de ellos para no caer en reiteraciones absurdas.
Castillo de Cantoria (Almería)

Cantoria pudo ser una pequeña ciudad fortificada (aún se puede reconstruir el perímetro fortificado), su cerca es de mampostería y se extiende incluso en la zona norte, es de difícil acceso. La parte más visible, con cuatro bastiones distanciados entre 10 y 15 m es la ladera sur. Todavía no se ha podido localizar la puerta de acceso y las viviendas que probablemente sobrepasaban la protección del recinto, aunque todos los datos apuntan a la ladera sureste. Tampoco hay que descartar la presencia, importante, de viviendas en el interior de la fortaleza. La ladera frente al río resulta inaccesible y ofrece un impresionante aspecto. La torre de la Torrobra se encuentra en estado ruinoso. Todavía no se puede constatar si existía una relación mediante la prolongación de la muralla entre las dos instalaciones. No se puede precisar la cronología de la fortaleza. Una hipótesis, una vez descartada la autoría nazarí, se sitúa en torno a los siglos X y XI. Poseía una importante guarnición de milicias de vanguardia y tenía la responsabilidad de controlar el Almanzora medio. Desde el castillo se controlaba de forma directa todas las tierras agrícolas del pago de Cantoria, las más importantes, la rambla de Capana y la de Torrobra, que circundan el castillo. En las laderas del castillo se aprecian trabajos agrícolas de aterrazamiento del terreno. Así como un cortijo (de época posterior), un pozo y una era. Sorprende la explanada superior, es amplia y llana. Ibn al-Jatib, en la visita del sultán nazarí, la describe: "... las colinas y veredas de Cantoria admiraron su espacioso castillo, elevado e inaccesible..."
Cantoria pudo ser una pequeña ciudad fortificada (aún se puede reconstruir el perímetro fortificado), su cerca es de mampostería y se extiende incluso en la zona norte, es de difícil acceso. La parte más visible, con cuatro bastiones distanciados entre 10 y 15 m es la ladera sur. Todavía no se ha podido localizar la puerta de acceso y las viviendas que probablemente sobrepasaban la protección del recinto, aunque todos los datos apuntan a la ladera sureste. Tampoco hay que descartar la presencia, importante, de viviendas en el interior de la fortaleza. La ladera frente al río resulta inaccesible y ofrece un impresionante aspecto. La torre de la Torrobra se encuentra en estado ruinoso. Todavía no se puede constatar si existía una relación mediante la prolongación de la muralla entre las dos instalaciones. No se puede precisar la cronología de la fortaleza. Una hipótesis, una vez descartada la autoría nazarí, se sitúa en torno a los siglos X y XI. Poseía una importante guarnición de milicias de vanguardia y tenía la responsabilidad de controlar el Almanzora medio. Desde el castillo se controlaba de forma directa todas las tierras agrícolas del pago de Cantoria, las más importantes, la rambla de Capana y la de Torrobra, que circundan el castillo. En las laderas del castillo se aprecian trabajos agrícolas de aterrazamiento del terreno. Así como un cortijo (de época posterior), un pozo y una era. Sorprende la explanada superior, es amplia y llana. Ibn al-Jatib, en la visita del sultán nazarí, la describe: "... las colinas y veredas de Cantoria admiraron su espacioso castillo, elevado e inaccesible..."
Castillo de Hornillos de Cerrato (Palencia)

Probablemente Hornillos de Cerrato se repobló, al igual que otras localidades del Cerrato, a finales del siglo IX, al ser reconquistadas estas tierras por el rey Alfonso III. En el siglo XI fue lugar solariego de don Nuño de Vizcaya y en el siglo XV perteneció a los Enríquez. En 1451 el almirante de Castilla, poseedor de las fortalezas de Hornillos, Palenzuela y Cordovilla la Real, junto con su cuñado Juan de Tovar, señor de Astudillo, y otros caballeros se sublevan contra Juan II y su favorito Álvaro de Luna ocupando varias localidades del Cerrato, entre ellas la plaza fuerte de Baltanás. Tras el perdón real vuelve a poder de los Enríquez, que aún poseían el castillo en 1470. A principios del siglo XVI estaba en poder de Bernardino Pérez de Sarmiento, conde de Ribadavia, a quien, en 1503, la Corona pide explicaciones sobre los abusos del alcaide con los vecinos, a los que obligaba a hacer guardias en la fortaleza. En 1507 acampó en Hornillos de Cerrato el cortejo fúnebre con los restos de Felipe I "el Hermoso", fallecido en Burgos, que bajo la presidencia de su esposa la reina Juana "la Loca" se dirigía a Tordesillas. En 1530 es señorío de Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y destacado constructor de castillos, que se había casado con la nieta de don Bernardino. El 5 de julio de 1537 vende la villa a Pedro Fernández Portillo, regidor de Valladolid. A mediados del siglo XVI fue señorío de don José de Guevara, en 1591 pertenecía a Pedro Fernández de Villarroel y en 1752 al marqués de San Vicente.
Probablemente Hornillos de Cerrato se repobló, al igual que otras localidades del Cerrato, a finales del siglo IX, al ser reconquistadas estas tierras por el rey Alfonso III. En el siglo XI fue lugar solariego de don Nuño de Vizcaya y en el siglo XV perteneció a los Enríquez. En 1451 el almirante de Castilla, poseedor de las fortalezas de Hornillos, Palenzuela y Cordovilla la Real, junto con su cuñado Juan de Tovar, señor de Astudillo, y otros caballeros se sublevan contra Juan II y su favorito Álvaro de Luna ocupando varias localidades del Cerrato, entre ellas la plaza fuerte de Baltanás. Tras el perdón real vuelve a poder de los Enríquez, que aún poseían el castillo en 1470. A principios del siglo XVI estaba en poder de Bernardino Pérez de Sarmiento, conde de Ribadavia, a quien, en 1503, la Corona pide explicaciones sobre los abusos del alcaide con los vecinos, a los que obligaba a hacer guardias en la fortaleza. En 1507 acampó en Hornillos de Cerrato el cortejo fúnebre con los restos de Felipe I "el Hermoso", fallecido en Burgos, que bajo la presidencia de su esposa la reina Juana "la Loca" se dirigía a Tordesillas. En 1530 es señorío de Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y destacado constructor de castillos, que se había casado con la nieta de don Bernardino. El 5 de julio de 1537 vende la villa a Pedro Fernández Portillo, regidor de Valladolid. A mediados del siglo XVI fue señorío de don José de Guevara, en 1591 pertenecía a Pedro Fernández de Villarroel y en 1752 al marqués de San Vicente.
Castillo de Zafra (Badajoz)

El origen del castillo de Zafra se remonta al siglo XI. Zafra estuvo durante varios años en manos sarracenas hasta que Fernando III la conquistó definitivamente en 1241. Posteriormente estuvo dominada por una serie de familias. Formó parte de un señorío para ser luego ducado de Feria. La familia más importante fue los Suárez de Figueroa, que ejerció una enorme actividad constructiva en la zona. Etimológicamente, para algunos autores, la palabra Zafra proviene del árabe Safar, que hace mención al mes de junio, mes en el que se celebraban la mayoría de las ferias de la localidad. Sin embargo, para otros autores el origen de la palabra proviene de su emplazamiento, ya que la palabra Zafra significa "cerro rocoso".

El origen del castillo de Zafra se remonta al siglo XI. Zafra estuvo durante varios años en manos sarracenas hasta que Fernando III la conquistó definitivamente en 1241. Posteriormente estuvo dominada por una serie de familias. Formó parte de un señorío para ser luego ducado de Feria. La familia más importante fue los Suárez de Figueroa, que ejerció una enorme actividad constructiva en la zona. Etimológicamente, para algunos autores, la palabra Zafra proviene del árabe Safar, que hace mención al mes de junio, mes en el que se celebraban la mayoría de las ferias de la localidad. Sin embargo, para otros autores el origen de la palabra proviene de su emplazamiento, ya que la palabra Zafra significa "cerro rocoso".
Castillo monasterio de Poblet, Vimbodí (Tarragona)


Recinto murado Huerta del Alcázar, Córdoba

Cuando Fernando III "el Santo" entró en la ciudad de Córdoba, ésta se encontraba dividida en dos sectores amurallados principales, el recinto de la Medina en la parte alta, que bajo el dominio de los nuevos señores pasó a llamarse recinto de la Villa, y el recinto de la Ajerquía, más amplio, bajo y plano que el anterior. Estos dos recintos se encontraban separados por el lienzo oriental de la muralla de la Medina, y se comunicaban por tres puertas y dos postigos, existiendo una gran explanada a lo largo de este lienzo. Durante los siglos bajomedievales la ciudad se expandió por el oeste y suroeste por el barrio de San Bartolomé, el alcázar de los Reyes Cristianos y los recintos llamados Castillo de la Judería y Alcázar Viejo y numerosas huertas, entre ellas las del alcázar de los Reyes Cristianos y algunos monasterios. Así, en el siglo XIV el recinto amurallado de Córdoba, construido durante la época almorávide (siglos XII-XIII), reutilizando parte de las primitivas murallas romanas, fue ampliado por el oeste, primero conformando un conjunto conocido como Castillo de la Judería y posteriormente con el recinto del nuevo barrio del Alcázar Viejo y el recinto de la Huerta del Alcázar. Desde entonces la estructura urbana de la ciudad permaneció dentro de sus murallas, sufriendo pocas variaciones desde la época medieval. En los primeros años del siglo XVI se abrió una nueva puerta de acceso a la ciudad y una nueva vía de comunicación entre los recintos de la Villa y la Ajerquía. A partir de ese siglo, las murallas de Córdoba entraron en un período de deterioro progresivo.
Cuando Fernando III "el Santo" entró en la ciudad de Córdoba, ésta se encontraba dividida en dos sectores amurallados principales, el recinto de la Medina en la parte alta, que bajo el dominio de los nuevos señores pasó a llamarse recinto de la Villa, y el recinto de la Ajerquía, más amplio, bajo y plano que el anterior. Estos dos recintos se encontraban separados por el lienzo oriental de la muralla de la Medina, y se comunicaban por tres puertas y dos postigos, existiendo una gran explanada a lo largo de este lienzo. Durante los siglos bajomedievales la ciudad se expandió por el oeste y suroeste por el barrio de San Bartolomé, el alcázar de los Reyes Cristianos y los recintos llamados Castillo de la Judería y Alcázar Viejo y numerosas huertas, entre ellas las del alcázar de los Reyes Cristianos y algunos monasterios. Así, en el siglo XIV el recinto amurallado de Córdoba, construido durante la época almorávide (siglos XII-XIII), reutilizando parte de las primitivas murallas romanas, fue ampliado por el oeste, primero conformando un conjunto conocido como Castillo de la Judería y posteriormente con el recinto del nuevo barrio del Alcázar Viejo y el recinto de la Huerta del Alcázar. Desde entonces la estructura urbana de la ciudad permaneció dentro de sus murallas, sufriendo pocas variaciones desde la época medieval. En los primeros años del siglo XVI se abrió una nueva puerta de acceso a la ciudad y una nueva vía de comunicación entre los recintos de la Villa y la Ajerquía. A partir de ese siglo, las murallas de Córdoba entraron en un período de deterioro progresivo.
Torre del Canuto, Rute (Córdoba)

El origen de Rute se remonta a la época islámica, cuando en el siglo XIII los árabes construyeron, sobre un pequeño núcleo visigodo, la fortaleza de Rute el Viejo, cerca del emplazamientro de la villa actual, para vigilar y defender esta zona fronteriza. Rute sufrió las vicisitudes propias de los pueblos fronterizos, cambiando de manos en numerosas ocasiones. Hacia el año 1315 el infante Pedro, al servicio del rey Fernando III, se apoderó de Rute repoblándola de cristianos y donándola al concejo de Córdoba. En 1323 pasó nuevamente a manos árabes, reteniéndola hasta 1341, año en que Alfonso XI la incorpora a la Corona. Posteriormente volvió a manos de lo árabes, y en tiempos de Juan II, ya entrado el siglo XV, fue conquistada por Sánchez de Barrionuevo, repoblándola con colonos de Segovia, y pasó a depender del señorío de Ramiro Yáñez de Barrionuevo. En el año 1446 pasó a depender del condado de Cabra y poco después al ducado de Sessa. Debido al aumento de población, a su difícil accesibilidad y a la falta de espacio, la fortaleza de Rute el Viejo fue abandonada en el año 1433, trasladándose a su actual emplazamiento, y a partir del siglo XVI se configuró la nueva villa, bajo el dominio de los Fernández de Córdoba, linaje al que Enrique IV había hecho donación del lugar. La torre del Canuto es una atalaya de vigilancia de origen musulmán.

El origen de Rute se remonta a la época islámica, cuando en el siglo XIII los árabes construyeron, sobre un pequeño núcleo visigodo, la fortaleza de Rute el Viejo, cerca del emplazamientro de la villa actual, para vigilar y defender esta zona fronteriza. Rute sufrió las vicisitudes propias de los pueblos fronterizos, cambiando de manos en numerosas ocasiones. Hacia el año 1315 el infante Pedro, al servicio del rey Fernando III, se apoderó de Rute repoblándola de cristianos y donándola al concejo de Córdoba. En 1323 pasó nuevamente a manos árabes, reteniéndola hasta 1341, año en que Alfonso XI la incorpora a la Corona. Posteriormente volvió a manos de lo árabes, y en tiempos de Juan II, ya entrado el siglo XV, fue conquistada por Sánchez de Barrionuevo, repoblándola con colonos de Segovia, y pasó a depender del señorío de Ramiro Yáñez de Barrionuevo. En el año 1446 pasó a depender del condado de Cabra y poco después al ducado de Sessa. Debido al aumento de población, a su difícil accesibilidad y a la falta de espacio, la fortaleza de Rute el Viejo fue abandonada en el año 1433, trasladándose a su actual emplazamiento, y a partir del siglo XVI se configuró la nueva villa, bajo el dominio de los Fernández de Córdoba, linaje al que Enrique IV había hecho donación del lugar. La torre del Canuto es una atalaya de vigilancia de origen musulmán.
Castillo de Gardeny, Castell de Gardeny (Lérida)

El castillo de Gardeny fue construido durante los siglos XII y XIII. En 1149 el conde-rey Ramón Berenguer IV cedió, entre otros, el turón de Gardeny, y con él su fortaleza, a los templarios, como compensación por la ayuda recibida en el sitio y conquista de la ciudad de Lérida a los musulmanes. El inicio del dominio de los templarios, en calidad de "comanda", puede situarse alrededor del año 1156, fecha en la que hay constancia del primer comendador, fray Pere de Cartellà, y duró hasta el año 1314, en virtud de la supresión de la Orden Militar por decreto del Papa Clemente V. El 1314 Jaime II cedió los edificios y bienes a la Orden de los Caballeros Hospitalarios y en sus manos perduró hasta el año 1772, fecha en que el castillo y la iglesia fueron convertidos en cuarteles, uso que ha perdurado prácticamente hasta los años de la posguerra civil.
El castillo de Gardeny fue construido durante los siglos XII y XIII. En 1149 el conde-rey Ramón Berenguer IV cedió, entre otros, el turón de Gardeny, y con él su fortaleza, a los templarios, como compensación por la ayuda recibida en el sitio y conquista de la ciudad de Lérida a los musulmanes. El inicio del dominio de los templarios, en calidad de "comanda", puede situarse alrededor del año 1156, fecha en la que hay constancia del primer comendador, fray Pere de Cartellà, y duró hasta el año 1314, en virtud de la supresión de la Orden Militar por decreto del Papa Clemente V. El 1314 Jaime II cedió los edificios y bienes a la Orden de los Caballeros Hospitalarios y en sus manos perduró hasta el año 1772, fecha en que el castillo y la iglesia fueron convertidos en cuarteles, uso que ha perdurado prácticamente hasta los años de la posguerra civil.
Castillo de Alcaudete (Jaén)

Los árabes levantaron en Alcaudete una imponente fortaleza que alcanzó fama de inaccesible en el período califal. Este alcázar fue centro de protección de una medina comerciante muy activa, ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos. Desde que Alfonso VI la reconquistara por primera vez en 1085, y durante los siglos siguientes, la fortaleza cambió varias veces de manos entre castellanos y andalusíes. Incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa y el avance de Fernando III no cesaron los trueques. Así, el rey "Santo" la cedió al rey moro de Baeza, luego a la Orden de Calatrava, en períodos intermitentes volvió a estar en manos de los nazaríes, hasta que en 1340 Alfonso XI la reconquistó definitivamente. El castillo que ha llegado hasta nuestros días fue reconstruido por la Orden de Calatrava entre los siglos XIII y XIV. A finales del siglo XIV, instalada la dinastía de los Trastámara, la villa se enajenó a la Corona y pasó a manos de un particular como señorío, una de las ramas de los Fernández de Córdoba, la de Montemayor. En el siglo XV Alcaudete se transformó en plataforma y enclave de tropas. Al terminar la guerra de Granada, en la primera mitad del siglo XVI, la vida de la villa cambió, se le concedió el título de conde al sexto señor de la villa. Fue la época de mayor esplendor, auspiciada por la prosperidad económica en el cultivo de cereales y la ganadería, a lo que se sumaba el hecho de ser paso obligado en el camino entre los reinos de Granada y Castilla.
Los árabes levantaron en Alcaudete una imponente fortaleza que alcanzó fama de inaccesible en el período califal. Este alcázar fue centro de protección de una medina comerciante muy activa, ubicado en una importante red viaria y comercial y fue militarmente codiciado tanto por musulmanes como por cristianos. Desde que Alfonso VI la reconquistara por primera vez en 1085, y durante los siglos siguientes, la fortaleza cambió varias veces de manos entre castellanos y andalusíes. Incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa y el avance de Fernando III no cesaron los trueques. Así, el rey "Santo" la cedió al rey moro de Baeza, luego a la Orden de Calatrava, en períodos intermitentes volvió a estar en manos de los nazaríes, hasta que en 1340 Alfonso XI la reconquistó definitivamente. El castillo que ha llegado hasta nuestros días fue reconstruido por la Orden de Calatrava entre los siglos XIII y XIV. A finales del siglo XIV, instalada la dinastía de los Trastámara, la villa se enajenó a la Corona y pasó a manos de un particular como señorío, una de las ramas de los Fernández de Córdoba, la de Montemayor. En el siglo XV Alcaudete se transformó en plataforma y enclave de tropas. Al terminar la guerra de Granada, en la primera mitad del siglo XVI, la vida de la villa cambió, se le concedió el título de conde al sexto señor de la villa. Fue la época de mayor esplendor, auspiciada por la prosperidad económica en el cultivo de cereales y la ganadería, a lo que se sumaba el hecho de ser paso obligado en el camino entre los reinos de Granada y Castilla.
Castillo de Fornelos, Crecente (Pontevedra)

Convertida ya en estandarte del municipio, la torre fue erigida en época romana y derribada en el siglo XI. Esta construcción es el único vestigio de una fortaleza cuyas referencias se encuentran ya en escritos del siglo XII. El lugar fue escenario de los combates entre el rey de Galicia, Alfonso VII, y su primo, Alfonso Enríquez de Portugal. En esta torre Pedro Madruga mantuvo encadenado a Diego de Muros, obispo de Tui.

Convertida ya en estandarte del municipio, la torre fue erigida en época romana y derribada en el siglo XI. Esta construcción es el único vestigio de una fortaleza cuyas referencias se encuentran ya en escritos del siglo XII. El lugar fue escenario de los combates entre el rey de Galicia, Alfonso VII, y su primo, Alfonso Enríquez de Portugal. En esta torre Pedro Madruga mantuvo encadenado a Diego de Muros, obispo de Tui.
Casa fuerte de La Cadena, Trujillo (Cáceres)

Fue construida en el siglo XV y reformada en el siglo XIX.
Se encuentra muy transformada.
Fue construida en el siglo XV y reformada en el siglo XIX.
Se encuentra muy transformada.
Castillo de La Hinojosa (Cuenca)

Sólo queda una torre de planta cuadrada.
Sólo queda una torre de planta cuadrada.
Castillo de Pelegrina (Guadalajara)

El castillo de Pelegrina fue conquistado en 1126 y destruido parcialmente en 1710. Vuelto a reconstruir, fue nuevamente arruinado durante la invasión napoleónica (1811). El castillo perteneció en su día a los obispos diocesanos de Sigüenza.
Se trata de una construcción de planta alargada, con fuertes torreones o cubos esquineros cilíndricos. La torre del homenaje está cimentada sobre unas rocas y defendía el portalón de acceso a la fortaleza.
El castillo de Pelegrina fue conquistado en 1126 y destruido parcialmente en 1710. Vuelto a reconstruir, fue nuevamente arruinado durante la invasión napoleónica (1811). El castillo perteneció en su día a los obispos diocesanos de Sigüenza.
Se trata de una construcción de planta alargada, con fuertes torreones o cubos esquineros cilíndricos. La torre del homenaje está cimentada sobre unas rocas y defendía el portalón de acceso a la fortaleza.
Castillo de Santa Olalla del Cala (Huelva)

El primer documento histórico que refiere la existencia de Santa Olalla es un privilegio del rey Sancho IV, dado en Toro el 4 de noviembre de 1293. En él se habla claramente de un acuerdo del concejo de la ciudad de Sevilla de construir castillos en Cumbres y Santa Olalla, «porque con los otros castiellos e las otras fortalezas que son en essa Syerra podría seer guardada toda essa tierra muy bien». Este documento regio dice claramente que se trata de construir un nuevo castillo, por lo que cabría suponer que no se reedificaría sobre los restos de un castillo árabe de la época musulmana anterior. No obstante, Alfredo J. Morales, en su obra Arquitectura Medieval de la Sierra de Aracena duda de que la construcción del castillo haya sido de nueva planta a partir de 1293 y aventura su existencia por lo menos al siglo XII, en el período musulmán. Según él, la puerta principal es una patente construcción musulmana, el sistema fue empleado ya desde época califal, aunque ésta quizá sea obra del siglo XII. Labor igualmente musulmana es la realización de los muros. El empleo de la argamasa parece demostrarlo. También en las torres rectangulares pueden apreciarse la intervención islámica. El empleo de molduras horizontales, que tienden a recortar la verticalidad del torreón, es elemento corriente en las realizaciones almohades y recuerdan los lienzos que aún subsisten de la cerca de Sevilla. Totalmente cristianas son por el contrario las torres circulares. Éstas debieron ser realizadas durante el siglo XIV, cuando el tipo alcanza su desarrollo. En el siglo XIII se produce la conquista cristiana de la sierra de Aracena por parte del ejército castellano que avanza hacia Sevilla y la Baja Andalucía. La zona que había sido fronteriza entre cristianos y musulmanes durante los siglos que precedieron a su reconquista mantuvo su carácter como tal, entre el Reino de Sevilla y el de Portugal, prácticamente hasta el siglo XVIII, cuando se llegan a estabilizar los conflictos entre los dos principales reinos peninsulares. Este área militarizada y caballeresca que defendía el gran Reino de Sevilla de las amenazas portuguesas estaba protegida por una cadena de castillos y ciudades fortificadas con una relación de comunicación visual que alcanzaba hasta la misma Sevilla. Uno de estos castillos era el de Santa Olalla del Cala, que se comunica visualmente con el de Real de la Jara, ya en la provincia de Sevilla. Entre las ciudades fortificadas destacaba Aracena en la que tenía sede la Orden del Temple, y que cuenta con su iglesia mayor, proyecto del humanista Juan de Herrera.

El primer documento histórico que refiere la existencia de Santa Olalla es un privilegio del rey Sancho IV, dado en Toro el 4 de noviembre de 1293. En él se habla claramente de un acuerdo del concejo de la ciudad de Sevilla de construir castillos en Cumbres y Santa Olalla, «porque con los otros castiellos e las otras fortalezas que son en essa Syerra podría seer guardada toda essa tierra muy bien». Este documento regio dice claramente que se trata de construir un nuevo castillo, por lo que cabría suponer que no se reedificaría sobre los restos de un castillo árabe de la época musulmana anterior. No obstante, Alfredo J. Morales, en su obra Arquitectura Medieval de la Sierra de Aracena duda de que la construcción del castillo haya sido de nueva planta a partir de 1293 y aventura su existencia por lo menos al siglo XII, en el período musulmán. Según él, la puerta principal es una patente construcción musulmana, el sistema fue empleado ya desde época califal, aunque ésta quizá sea obra del siglo XII. Labor igualmente musulmana es la realización de los muros. El empleo de la argamasa parece demostrarlo. También en las torres rectangulares pueden apreciarse la intervención islámica. El empleo de molduras horizontales, que tienden a recortar la verticalidad del torreón, es elemento corriente en las realizaciones almohades y recuerdan los lienzos que aún subsisten de la cerca de Sevilla. Totalmente cristianas son por el contrario las torres circulares. Éstas debieron ser realizadas durante el siglo XIV, cuando el tipo alcanza su desarrollo. En el siglo XIII se produce la conquista cristiana de la sierra de Aracena por parte del ejército castellano que avanza hacia Sevilla y la Baja Andalucía. La zona que había sido fronteriza entre cristianos y musulmanes durante los siglos que precedieron a su reconquista mantuvo su carácter como tal, entre el Reino de Sevilla y el de Portugal, prácticamente hasta el siglo XVIII, cuando se llegan a estabilizar los conflictos entre los dos principales reinos peninsulares. Este área militarizada y caballeresca que defendía el gran Reino de Sevilla de las amenazas portuguesas estaba protegida por una cadena de castillos y ciudades fortificadas con una relación de comunicación visual que alcanzaba hasta la misma Sevilla. Uno de estos castillos era el de Santa Olalla del Cala, que se comunica visualmente con el de Real de la Jara, ya en la provincia de Sevilla. Entre las ciudades fortificadas destacaba Aracena en la que tenía sede la Orden del Temple, y que cuenta con su iglesia mayor, proyecto del humanista Juan de Herrera.
Torre de Rada, Lodosa (Navarra)

Data del siglo XV.

Data del siglo XV.
Castillo de Casares (Málaga)

Torre Ladrones, Marbella (Málaga)


Castillo de Estepa (Sevilla)

Sólo queda la torre del homenaje.
Sólo queda la torre del homenaje.
Monasterio de Santa María, Puig (Valencia)

Aunque se baraja un posible origen griego, en relación con un supuesto templo griego situado en uno de los cerros de su término municipal, lo cierto es que la primera documentación sobre la localidad procede de la época musulmana. La población fue conquistada por las tropas de Jaime I en 1237 y llamada "Puig de Cebolla". En 1240 el rey cedió parte de los territorios a Arnau de Cardona. En 1349 Pedro "el Ceremonioso" donó el castillo y la población a Pedro de Jérica, y en el transcurso de la guerra de los Dos Pedros las tropas castellanas la ocuparon temporalmente. Durante de guerra de Sucesión, la población apoyó la causa del archiduque, por lo que sufró el castigo de Felipe V al final del conflicto. El monasterio de Santa María fue mandado construir por Jaime I en 1238 para conmemorar la batalla que permitió el asedio de Valencia y que coincidió con la supuesta aparición en las proximidades de una imagen de la virgen conocida como Nuestra Señora del Puig. En 1240 el monasterio fue cedido a Pedro Nolasco, gran maestre de la Merced. A principios del siglo XIV los Llúria realizaron importantes reformas dotándolo de una estructura típicamente gótica. En los siglos siguientes sufrió numerosas modificaciones y reconstrucciones, que culminaron en el siglo XVIII con una profunda reforma de corte neoclásico. A partir del año 1835, con la exclaustración, el monasterio tuvo numerosos usos civiles y militares, hasta que en 1948 se concedió su usufructo a los mercedarios y en 1967 su propiedad.
Aunque se baraja un posible origen griego, en relación con un supuesto templo griego situado en uno de los cerros de su término municipal, lo cierto es que la primera documentación sobre la localidad procede de la época musulmana. La población fue conquistada por las tropas de Jaime I en 1237 y llamada "Puig de Cebolla". En 1240 el rey cedió parte de los territorios a Arnau de Cardona. En 1349 Pedro "el Ceremonioso" donó el castillo y la población a Pedro de Jérica, y en el transcurso de la guerra de los Dos Pedros las tropas castellanas la ocuparon temporalmente. Durante de guerra de Sucesión, la población apoyó la causa del archiduque, por lo que sufró el castigo de Felipe V al final del conflicto. El monasterio de Santa María fue mandado construir por Jaime I en 1238 para conmemorar la batalla que permitió el asedio de Valencia y que coincidió con la supuesta aparición en las proximidades de una imagen de la virgen conocida como Nuestra Señora del Puig. En 1240 el monasterio fue cedido a Pedro Nolasco, gran maestre de la Merced. A principios del siglo XIV los Llúria realizaron importantes reformas dotándolo de una estructura típicamente gótica. En los siglos siguientes sufrió numerosas modificaciones y reconstrucciones, que culminaron en el siglo XVIII con una profunda reforma de corte neoclásico. A partir del año 1835, con la exclaustración, el monasterio tuvo numerosos usos civiles y militares, hasta que en 1948 se concedió su usufructo a los mercedarios y en 1967 su propiedad.
Torre de Cantinflor, Espinosa de los Monteros (Burgos)

Esta torre perteneció a los abades de Vivanco. La familia Angulo Vivanco Ortiz poseía en Espinosa de los Monteros las torres de Valanto y Cantinflor. Juan Ortiz, señor de la torre de Cantinflor, se consideró por su apellido descendiente de un capitán de este apellido de tiempos de Fernán González. Fundó el mayorazgo para su hija María, casada con Hernán Sánchez de Angulo, señor de la torre de Oteo. Como el hijo mayor sucedió en el mayorazgo de este último apellido, quedó para el segundo, llamado Juan, la torre de Cantinflor. En el siglo XVI un descendiente sucedería en el vínculo pero no en la torre, pues ésta, a cambio de ciertas heredades, pasó a los abades de Vivanco y señores de Oteo, de quienes fue en adelante. A mediados del siglo XVII un informe decía que la torre de Cantinflor era solariega de Ortiz y Vivanco, cuyos apellidos andaban juntos desde hacía más de 200 años.

Esta torre perteneció a los abades de Vivanco. La familia Angulo Vivanco Ortiz poseía en Espinosa de los Monteros las torres de Valanto y Cantinflor. Juan Ortiz, señor de la torre de Cantinflor, se consideró por su apellido descendiente de un capitán de este apellido de tiempos de Fernán González. Fundó el mayorazgo para su hija María, casada con Hernán Sánchez de Angulo, señor de la torre de Oteo. Como el hijo mayor sucedió en el mayorazgo de este último apellido, quedó para el segundo, llamado Juan, la torre de Cantinflor. En el siglo XVI un descendiente sucedería en el vínculo pero no en la torre, pues ésta, a cambio de ciertas heredades, pasó a los abades de Vivanco y señores de Oteo, de quienes fue en adelante. A mediados del siglo XVII un informe decía que la torre de Cantinflor era solariega de Ortiz y Vivanco, cuyos apellidos andaban juntos desde hacía más de 200 años.
Alcázar Viejo, Córdoba

A comienzos del año 1399, el concejo municipal de Córdoba solicitó al rey Enrique III autorización para realizar la repoblación del denominado Alcázar Viejo, manifestando que en el extenso solar no existía ninguna edificación. El rey aceptó la propuesta y determinó que se establecieran ballesteros de ballesta (para diferenciarlos de los ballesteros de maza) con sus familias. Los ballesteros pobladores del Alcázar Viejo disfrutaban de privilegios especiales a cambio de ayudar a la defensa del vecino alcázar de los Reyes Cristianos. La primera cita sobre el Alcázar Viejo data del año 1317. Por aquel entonces aún no existía el famoso alcázar de los Reyes Cristianos, por lo que la acepción "Viejo" sólo puede relacionarse con el alcázar musulmán existente en el momento de la conquista de la ciudad, llevada a cabo por las tropas de Fernando III "el Santo", que se encontaba situado en el emplazamiento de los actuales Palacio Episcopal y seminario de San Pelagio, perdurando hasta finales de principios del siglo XIV. Según esto, en Córdoba existía un alcázar que, por su antigüedad o por su estado, resultaba ser viejo en comparación con el alcázar musulmán existente en el momento de la conquista.
A comienzos del año 1399, el concejo municipal de Córdoba solicitó al rey Enrique III autorización para realizar la repoblación del denominado Alcázar Viejo, manifestando que en el extenso solar no existía ninguna edificación. El rey aceptó la propuesta y determinó que se establecieran ballesteros de ballesta (para diferenciarlos de los ballesteros de maza) con sus familias. Los ballesteros pobladores del Alcázar Viejo disfrutaban de privilegios especiales a cambio de ayudar a la defensa del vecino alcázar de los Reyes Cristianos. La primera cita sobre el Alcázar Viejo data del año 1317. Por aquel entonces aún no existía el famoso alcázar de los Reyes Cristianos, por lo que la acepción "Viejo" sólo puede relacionarse con el alcázar musulmán existente en el momento de la conquista de la ciudad, llevada a cabo por las tropas de Fernando III "el Santo", que se encontaba situado en el emplazamiento de los actuales Palacio Episcopal y seminario de San Pelagio, perdurando hasta finales de principios del siglo XIV. Según esto, en Córdoba existía un alcázar que, por su antigüedad o por su estado, resultaba ser viejo en comparación con el alcázar musulmán existente en el momento de la conquista.
Castillo de Chipiona (Cádiz)

El castillo de Chipiona fue edificado probablemente sobre otro de origen árabe hacia el 1295 por don Alonso Pérez de Guzmán, protegiendo con su presencia los corrales de pesca que se situaban en la línea de costa, así como el frente costero. El castillo dominaba, desde la línea de costa, el espacio marítimo que antecedía a la entrada al río, que estaba conformada por una barrera natural de arenales que hacían compleja la navegación, que suponía ya una buena defensa. Por esto, durante el siglo XVIII se quiso construir un faro artillado para facilitar la navegación, aunque no fue hasta el siglo siguiente que se erigió el actual faro de Chipiona. Al fundirse la casa de Arcos en 1303, la villa de Chipiona y su castillo pasaron a don Hernán Pérez de León, casado con doña Isabel de Guzmán, hija segunda de don Alonso.
El castillo de Chipiona fue edificado probablemente sobre otro de origen árabe hacia el 1295 por don Alonso Pérez de Guzmán, protegiendo con su presencia los corrales de pesca que se situaban en la línea de costa, así como el frente costero. El castillo dominaba, desde la línea de costa, el espacio marítimo que antecedía a la entrada al río, que estaba conformada por una barrera natural de arenales que hacían compleja la navegación, que suponía ya una buena defensa. Por esto, durante el siglo XVIII se quiso construir un faro artillado para facilitar la navegación, aunque no fue hasta el siglo siguiente que se erigió el actual faro de Chipiona. Al fundirse la casa de Arcos en 1303, la villa de Chipiona y su castillo pasaron a don Hernán Pérez de León, casado con doña Isabel de Guzmán, hija segunda de don Alonso.
Torre de la Malmuerta, Córdoba

Se trata de una torre albarrana unida al recinto amurallado de la Ajerquía.
Se trata de una torre albarrana unida al recinto amurallado de la Ajerquía.
Castillo de Ucero (Soria)

El castillo de Ucero fue construido en el siglo XIV y reformado en los siglos XV y XVI.
Posee un pasadizo subtrerráneo que desciende serpenteando desde el mismo castillo hasta el río.

El castillo de Ucero fue construido en el siglo XIV y reformado en los siglos XV y XVI.
Posee un pasadizo subtrerráneo que desciende serpenteando desde el mismo castillo hasta el río.
Torre del Viejo, Córdoba
Esta torre de origen islámico es una de las muchas torres vigías que se encontraban esparcidas por la sierra y la campiña cordobesas.
Esta torre de origen islámico es una de las muchas torres vigías que se encontraban esparcidas por la sierra y la campiña cordobesas.
Torre de Hércules, La Coruña

Aunque se desconocen sus orígenes, por una inscripción se sabe que fue reedificada en tiempos romanos (siglo II) por el arquitecto lusitano Cayo Sevio Lupo y se dedicó a Marte Augusto. En 1790, en tiempos de Carlos III, fue nuevamente reedificada, tarea de la que se encargó a Eustaquio Giannini.
Es una torre de planta cuadrada de 11,8 m de lado y 58 m de altura, dividida en cuatro departamentos interiores y tres cuerpos de alzado. El acceso a la parte superior se efectuaba anteriormente mediante una rampa. Se sigue utilizando como faro.
Aunque se desconocen sus orígenes, por una inscripción se sabe que fue reedificada en tiempos romanos (siglo II) por el arquitecto lusitano Cayo Sevio Lupo y se dedicó a Marte Augusto. En 1790, en tiempos de Carlos III, fue nuevamente reedificada, tarea de la que se encargó a Eustaquio Giannini.
Es una torre de planta cuadrada de 11,8 m de lado y 58 m de altura, dividida en cuatro departamentos interiores y tres cuerpos de alzado. El acceso a la parte superior se efectuaba anteriormente mediante una rampa. Se sigue utilizando como faro.
Alhóndiga, Medinaceli (Soria)

En la antigua villa de Medinaceli hay vestigios de ocupación humana que se remontan a la época celtibérica (siglo I a. C.), y que llega hasta nuestros días. Por su situación estratégica, al lado de la calzada romana entre Zaragoza y Toledo, los romanos utilizaron este emplazamiento primero como campamento en su paso hacia la conquista de Numancia, y después como núcleo urbano, llegando a ser una ciudad importante, rodeada de murallas que aún se conservan. Posteriormente los árabes hicieron de ella el cuartel general de sus correrías por el Duero. Su caudillo, Almanzor, herido en la batalla de Calatatañazor, murió en Medinaceli, y la tradición señala que está enterrado en el cerrillo cuarto. Pudiera ser que cerro se cuente en dirección sur, hacia el nacimiento del Jalón, pues los puestos árabes de vigilancia existentes en Fuencaliente y Benamira señalan la dirección de los campamentos árabes más importantes, al sur de esta comarca. Una vez conquistada por Alfonso VI "el Batallador" en 1370, Medinaceli se convirtió en señorío y Alfonso VIII creó el condado de Medinaceli y se lo otorgó al conde de Foix, casado con doña Isabel de la Cerda. Un siglo más tarde los Reyes Católicos le otorgaron el título de ducado. A partir de ese momento se abrió una nueva etapa en su historia, configurándose el trazado urbano que ha llegado hasta nuestros días. La Alhóndiga es probablemente el edificio más antiguo de la Plaza Mayor de Medinaceli. Este edificio, construido en el siglo XVI, era de carácter público, tanto económico como político, pues la parte inferior se utilizaba como alhóndiga, lugar donde se realizaban transacciones, compraventas y almacenaje de grano, y en la parte superior se reunía el concejo.

En la antigua villa de Medinaceli hay vestigios de ocupación humana que se remontan a la época celtibérica (siglo I a. C.), y que llega hasta nuestros días. Por su situación estratégica, al lado de la calzada romana entre Zaragoza y Toledo, los romanos utilizaron este emplazamiento primero como campamento en su paso hacia la conquista de Numancia, y después como núcleo urbano, llegando a ser una ciudad importante, rodeada de murallas que aún se conservan. Posteriormente los árabes hicieron de ella el cuartel general de sus correrías por el Duero. Su caudillo, Almanzor, herido en la batalla de Calatatañazor, murió en Medinaceli, y la tradición señala que está enterrado en el cerrillo cuarto. Pudiera ser que cerro se cuente en dirección sur, hacia el nacimiento del Jalón, pues los puestos árabes de vigilancia existentes en Fuencaliente y Benamira señalan la dirección de los campamentos árabes más importantes, al sur de esta comarca. Una vez conquistada por Alfonso VI "el Batallador" en 1370, Medinaceli se convirtió en señorío y Alfonso VIII creó el condado de Medinaceli y se lo otorgó al conde de Foix, casado con doña Isabel de la Cerda. Un siglo más tarde los Reyes Católicos le otorgaron el título de ducado. A partir de ese momento se abrió una nueva etapa en su historia, configurándose el trazado urbano que ha llegado hasta nuestros días. La Alhóndiga es probablemente el edificio más antiguo de la Plaza Mayor de Medinaceli. Este edificio, construido en el siglo XVI, era de carácter público, tanto económico como político, pues la parte inferior se utilizaba como alhóndiga, lugar donde se realizaban transacciones, compraventas y almacenaje de grano, y en la parte superior se reunía el concejo.
Castillo de Conil de la Frontera (Cádiz)

En 1295 el rey Sancho IV quiso recompensar a don Alonso Pérez de Guzmán su heroico comportamiento en el sitio de Tarifa haciéndole una serie de mercedes, entre las que figuraban las almadrabas y pesca de atunes del pueblo de Conil. Guzmán "el Bueno", para prevenir los ataques de los musulmanes, fortificó la costa y la almadraba construyendo un castillo (Torre de Guzmán), las murallas y las torres vigías de Torre Roche, Torre Blanca, Torre Atalaya y Torre Castilnovo, de las que hoy día sólo se conservan las de Roche y Castilnovo. El castillo fue reformado a finales del siglo XV.

En 1295 el rey Sancho IV quiso recompensar a don Alonso Pérez de Guzmán su heroico comportamiento en el sitio de Tarifa haciéndole una serie de mercedes, entre las que figuraban las almadrabas y pesca de atunes del pueblo de Conil. Guzmán "el Bueno", para prevenir los ataques de los musulmanes, fortificó la costa y la almadraba construyendo un castillo (Torre de Guzmán), las murallas y las torres vigías de Torre Roche, Torre Blanca, Torre Atalaya y Torre Castilnovo, de las que hoy día sólo se conservan las de Roche y Castilnovo. El castillo fue reformado a finales del siglo XV.
Torre de La Laguna, Génave (Jaén)

Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de La Laguna. Por la variedad de materiales y técnicas utilizados da la impresión de que el lugar hubiera sido conquistado y reconquistado varias veces, empleándose materiales y métodos distintos en cada reconstrucción. En el lugar hay miles de piedras que pertenecerían al castillo.
Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de La Laguna. Por la variedad de materiales y técnicas utilizados da la impresión de que el lugar hubiera sido conquistado y reconquistado varias veces, empleándose materiales y métodos distintos en cada reconstrucción. En el lugar hay miles de piedras que pertenecerían al castillo.
Castillo de La Encomienda, Socovos (Albacete)

Data del siglo XII y fue reformado en el siglo XV.
Data del siglo XII y fue reformado en el siglo XV.
Castillo de La Judería, Córdoba

El castillo de la Judería era una antigua construcción militar aprovechada por los judíos que llegaron a Córdoba a partir de 1236 y que los sucesivos reyes castellanos fueron permitiendo. La Judería a la que alude el nombre de este recinto desapareció tras su asalto y destrucción en la más importante revuelta antisemita de la Córdoba bajomedieval, que tuvo lugar en 1431.

El castillo de la Judería era una antigua construcción militar aprovechada por los judíos que llegaron a Córdoba a partir de 1236 y que los sucesivos reyes castellanos fueron permitiendo. La Judería a la que alude el nombre de este recinto desapareció tras su asalto y destrucción en la más importante revuelta antisemita de la Córdoba bajomedieval, que tuvo lugar en 1431.
Muralla liberal de Castellón

El origen de la actual ciudad de Castellón de la Plana se encuentra en las proximidades del monte de la Magdalena. Conquistado su término en 1233, durante el siglo XIII el lugar fue dado a miembros de la alta nobleza que no consolidarían el señorío. En 1239 se le concedió carta puebla y la población se fue asentando en las tierras más fértiles de la llanura, en torno a la alquería de Benirabe. En 1297 Jaime II recuperó el lugar para la Corona. A finales del siglo XIV la población fue refortificada y artillada. Participó activamente en la guerra de las Germanías a favor de los sublevados, por lo que tras su derrota a manos del duque de Segorbe, la ciudad fue saqueada y sus cabecillas ajusticiados. Durante la guerra de Sucesión mantuvo la causa del archiduque Carlos. Hasta esa fecha hay constancia de que Castellón estaba amurallada, pero tras la derrota de Almansa el duque de Berwick exigió el derribo de las fortificaciones. En el transcurso de la guerra de la Independencia, Castellón fue escenario de numerosas acciones de armas. Tomada por el mariscal Suchet, los franceses permanecieron en ella hasta 1814, a pesar del hostigamiento del guerrillero franciscano apodado "El Frare". Durante las guerras carlistas se mantuvo fiel a Isabel II, por lo que fue sitiada en repetidas ocasiones por las tropas del general Cabrera. Los tramos de las murallas que se conservan actualmente en Castellón de la Plana fueron levantados en 1837 sobre las murallas medievales que ya existían, después del asedio al que la ciudad se vio sometida por parte de las fuerzas carlistas durante julio de ese mismo año. Una vez pasado el peligro fueron derribadas, hacia 1855, pero vueltas a levantar durante la II guerra Carlista (1873-1874).
El origen de la actual ciudad de Castellón de la Plana se encuentra en las proximidades del monte de la Magdalena. Conquistado su término en 1233, durante el siglo XIII el lugar fue dado a miembros de la alta nobleza que no consolidarían el señorío. En 1239 se le concedió carta puebla y la población se fue asentando en las tierras más fértiles de la llanura, en torno a la alquería de Benirabe. En 1297 Jaime II recuperó el lugar para la Corona. A finales del siglo XIV la población fue refortificada y artillada. Participó activamente en la guerra de las Germanías a favor de los sublevados, por lo que tras su derrota a manos del duque de Segorbe, la ciudad fue saqueada y sus cabecillas ajusticiados. Durante la guerra de Sucesión mantuvo la causa del archiduque Carlos. Hasta esa fecha hay constancia de que Castellón estaba amurallada, pero tras la derrota de Almansa el duque de Berwick exigió el derribo de las fortificaciones. En el transcurso de la guerra de la Independencia, Castellón fue escenario de numerosas acciones de armas. Tomada por el mariscal Suchet, los franceses permanecieron en ella hasta 1814, a pesar del hostigamiento del guerrillero franciscano apodado "El Frare". Durante las guerras carlistas se mantuvo fiel a Isabel II, por lo que fue sitiada en repetidas ocasiones por las tropas del general Cabrera. Los tramos de las murallas que se conservan actualmente en Castellón de la Plana fueron levantados en 1837 sobre las murallas medievales que ya existían, después del asedio al que la ciudad se vio sometida por parte de las fuerzas carlistas durante julio de ese mismo año. Una vez pasado el peligro fueron derribadas, hacia 1855, pero vueltas a levantar durante la II guerra Carlista (1873-1874).
Castillo de San Damián, Ribadeo (Lugo)

Fue construido en el siglo XVII, y tras su destrucción, fue vuelto a edificar en el siglo XVIII.
Es una estructura cuadrada con un gran patio amurallado. En el muro tiene numerosas estructuras defensivas como almenas y pequeños vanos.

Fue construido en el siglo XVII, y tras su destrucción, fue vuelto a edificar en el siglo XVIII.
Es una estructura cuadrada con un gran patio amurallado. En el muro tiene numerosas estructuras defensivas como almenas y pequeños vanos.
Castillo de Gigonza, Baños de Gigonza (Cádiz)

Fue construido por los musulmanes sobre un asentamiento de época romana.
Fue construido por los musulmanes sobre un asentamiento de época romana.
Castillo de Moclín (Granada)

Moclín ocupó una posición de primer orden en el sistema defensivo de la zona, pues, tras la conquista castellana de las fortalezas de Alcaudete (1340), Alcalá la Real y Castillo de Locubín (1341), que eran los tres principales bastiones de la red defensiva de este sector, Moclín pasó a ser una posición de primer plano en la defensa del reino nazarí. Aunque existen referencias sobre Moclín desde el siglo IX, es a partir del siglo X cuando se generalizan las noticias, ya que se convirtió en punto principal de ataque de las correrías y escaramuzas de uno y otro bando, que fueron en aumento hasta su conquista en 1486. En 1319, los infantes Pedro y Juan, en su expedición contra el reino nazarí, que acabó con la muerte de los dos en las puertas de Granada, pasaron por Moclín y devastaron su término. En 1331, Alfonso XI y Muhammad IV firmaron una tregua pero los castellanos incumplieron más de una vez lo pactado, como lo demuestran las correrías que llevaron a cabo en la localidad. Poco después, en 1340, Alfonso XI eligió la conquista de Alcalá la Real. Su contrincante, Yusuf I, elegía Moclín para acampada de la tropa musulmana. Tras su conquista, en 1341, los castellanos escoltaron hasta Moclín a los yashufíes y los liberaron. Entre 1341 y 1454 las escaramuzas en ambos sentidos no cesaron, aunque no condujeron a ningún resultado definitivo. En el período en que Moclín fue frontera también existieron momentos de pacificación y entendimiento, desarrollándose en Puerto Lope intercambios comerciales entre ambas culturas, excepto en mercancías como armas, caballos, trigo y plata. Finalmente, los Reyes Católicos, en su guerra total contra Granada, vieron necesaria la toma del lugar, llave y escudo de Granada. En 1485, el conde de Cabra dirigió una hueste de 100 caballeros y 3000 peones contra la localidad y, "El Zagal", enterado de los planes del cristiano, apostó en la fortaleza a 1000 jinetes y más de 1000 infantes. El resultado fue un estruendoso fracaso de los castellanos en los Campos de la Matanza. La conquista definitiva de la fortaleza se llevó a cabo el año siguiente, después de la caída de Loja. La población capituló el 26 de julio de 1486, tras tres días de asedio. Moclín continuó siendo una plaza de vital importancia, hasta la toma de Granada, lo cual se refleja en el mismo texto de las capitulaciones para la entrega de Granada. Tras la rebelión y expulsión de la población morisca, se procedió a la repoblación del lugar con personas procedentes del norte peninsular.
Moclín ocupó una posición de primer orden en el sistema defensivo de la zona, pues, tras la conquista castellana de las fortalezas de Alcaudete (1340), Alcalá la Real y Castillo de Locubín (1341), que eran los tres principales bastiones de la red defensiva de este sector, Moclín pasó a ser una posición de primer plano en la defensa del reino nazarí. Aunque existen referencias sobre Moclín desde el siglo IX, es a partir del siglo X cuando se generalizan las noticias, ya que se convirtió en punto principal de ataque de las correrías y escaramuzas de uno y otro bando, que fueron en aumento hasta su conquista en 1486. En 1319, los infantes Pedro y Juan, en su expedición contra el reino nazarí, que acabó con la muerte de los dos en las puertas de Granada, pasaron por Moclín y devastaron su término. En 1331, Alfonso XI y Muhammad IV firmaron una tregua pero los castellanos incumplieron más de una vez lo pactado, como lo demuestran las correrías que llevaron a cabo en la localidad. Poco después, en 1340, Alfonso XI eligió la conquista de Alcalá la Real. Su contrincante, Yusuf I, elegía Moclín para acampada de la tropa musulmana. Tras su conquista, en 1341, los castellanos escoltaron hasta Moclín a los yashufíes y los liberaron. Entre 1341 y 1454 las escaramuzas en ambos sentidos no cesaron, aunque no condujeron a ningún resultado definitivo. En el período en que Moclín fue frontera también existieron momentos de pacificación y entendimiento, desarrollándose en Puerto Lope intercambios comerciales entre ambas culturas, excepto en mercancías como armas, caballos, trigo y plata. Finalmente, los Reyes Católicos, en su guerra total contra Granada, vieron necesaria la toma del lugar, llave y escudo de Granada. En 1485, el conde de Cabra dirigió una hueste de 100 caballeros y 3000 peones contra la localidad y, "El Zagal", enterado de los planes del cristiano, apostó en la fortaleza a 1000 jinetes y más de 1000 infantes. El resultado fue un estruendoso fracaso de los castellanos en los Campos de la Matanza. La conquista definitiva de la fortaleza se llevó a cabo el año siguiente, después de la caída de Loja. La población capituló el 26 de julio de 1486, tras tres días de asedio. Moclín continuó siendo una plaza de vital importancia, hasta la toma de Granada, lo cual se refleja en el mismo texto de las capitulaciones para la entrega de Granada. Tras la rebelión y expulsión de la población morisca, se procedió a la repoblación del lugar con personas procedentes del norte peninsular.
Muralla urbana de Granadilla, Zarza de Granadilla (Cáceres)

Fue construida en el siglo IX.

Fue construida en el siglo IX.
Castillo del Rey, Guadalest (Alicante)

Guadalest, población de origen islámico cuyas fortificaciones eran consideradas muy valiosas, fue conquistada por las tropas de Jaime I, que la cedió a Vidal de Sarrià, a cuya familia perteneció hasta 1335, pasando después al infante Pedro de Aragón. Desde 1543 fue centro del marquesado de Guadalest, con el que Carlos I distinguió a Sancho Folc de Cardona y Ruíz de Lihory. Ejercía su territorialidad sobre un gran número de núcleos de población, la mayor parte de los cuales quedaron despoblados tras la expulsión de los moriscos en 1609. Es de reseñar que la familia Orduña mantuvo una permanente vinculación con la ciudad, como alcaides de sus fortalezas, gobernadores o justicias. Un fuerte terremoto en 1644 afectó gravemente la fortificación y las viviendas de la villa. Durante la guerra de Sucesión volvería a sufrir graves desperfectos por la explosión de una mina. La estructura defensiva de la antigua Guadalest estaba compuesta por dos castillos, el castillo de San José y el castillo del Rey.

Guadalest, población de origen islámico cuyas fortificaciones eran consideradas muy valiosas, fue conquistada por las tropas de Jaime I, que la cedió a Vidal de Sarrià, a cuya familia perteneció hasta 1335, pasando después al infante Pedro de Aragón. Desde 1543 fue centro del marquesado de Guadalest, con el que Carlos I distinguió a Sancho Folc de Cardona y Ruíz de Lihory. Ejercía su territorialidad sobre un gran número de núcleos de población, la mayor parte de los cuales quedaron despoblados tras la expulsión de los moriscos en 1609. Es de reseñar que la familia Orduña mantuvo una permanente vinculación con la ciudad, como alcaides de sus fortalezas, gobernadores o justicias. Un fuerte terremoto en 1644 afectó gravemente la fortificación y las viviendas de la villa. Durante la guerra de Sucesión volvería a sufrir graves desperfectos por la explosión de una mina. La estructura defensiva de la antigua Guadalest estaba compuesta por dos castillos, el castillo de San José y el castillo del Rey.
Recinto murado de la Medina, Córdoba

Aunque durante el siglo XVII y principios del siglo XVIII se intentaron conservar y reparar las murallas, el elevado coste de las obras hizo que se tuvieran que derribar algunos lienzos, torres y puertas. También a mitad del siglo XIX se derribaron algunos lienzos de muralla y puertas, como las del Rincón, Gallegos, Andújar, Sevilla (en el recinto murado del Alcázar Viejo), Osario, Nueva y Baeza. Se remodelaron las puertas del Puente y Almodóvar y se abrieron dos nuevas, la de San Martín o Gran Capitán y la de Trinidad. Posteriormente fueron reconstruidas algunas puertas y lienzos de muralla, como la puerta de Sevilla. Actualmente permanecen las puertas de Almodóvar, de Sevilla, del Puente y algunos tramos de muralla, torres y puertas.
Aunque durante el siglo XVII y principios del siglo XVIII se intentaron conservar y reparar las murallas, el elevado coste de las obras hizo que se tuvieran que derribar algunos lienzos, torres y puertas. También a mitad del siglo XIX se derribaron algunos lienzos de muralla y puertas, como las del Rincón, Gallegos, Andújar, Sevilla (en el recinto murado del Alcázar Viejo), Osario, Nueva y Baeza. Se remodelaron las puertas del Puente y Almodóvar y se abrieron dos nuevas, la de San Martín o Gran Capitán y la de Trinidad. Posteriormente fueron reconstruidas algunas puertas y lienzos de muralla, como la puerta de Sevilla. Actualmente permanecen las puertas de Almodóvar, de Sevilla, del Puente y algunos tramos de muralla, torres y puertas.
Torre Mocha, Albaida (Sevilla)

Fue construida por don Fadrique.
La torre Mocha es de planta rectangular. Se alza sobre un alto pesdetal macizo. En el nivel de este pedestal se encuentra el acceso, que se debía realizar mediante una escalera que era retirada una vez se había accedido al interior de la torre. Sobre el arco de la puerta se sitúa una lápida en mármol rosa empotrada en la cantería, con una inscripción en caracteres góticos que reza: "EL INFANTE DON FADRIQUE MANDO FAZER ESTA TORRE". Durante el reinado de los Reyes Católicos y una vez desaparecida la amenaza procedente de los moros y a fin de controlar el poder de la nobleza, procedieron a disminuir gran parte de la infraestructura defensiva de estos nobles y de este modo fueron mutiladas gran número de este tipo de torres-vigía de la comarca, denominándose popularmente "torres-mochas".
Fue construida por don Fadrique.
La torre Mocha es de planta rectangular. Se alza sobre un alto pesdetal macizo. En el nivel de este pedestal se encuentra el acceso, que se debía realizar mediante una escalera que era retirada una vez se había accedido al interior de la torre. Sobre el arco de la puerta se sitúa una lápida en mármol rosa empotrada en la cantería, con una inscripción en caracteres góticos que reza: "EL INFANTE DON FADRIQUE MANDO FAZER ESTA TORRE". Durante el reinado de los Reyes Católicos y una vez desaparecida la amenaza procedente de los moros y a fin de controlar el poder de la nobleza, procedieron a disminuir gran parte de la infraestructura defensiva de estos nobles y de este modo fueron mutiladas gran número de este tipo de torres-vigía de la comarca, denominándose popularmente "torres-mochas".
Muralla urbana de Jerez de la Frontera (Cádiz)

Fue construida por los almohades en el siglo XII.
Quedan importantes restos en las calles Ancha, Muro y Porvera.
Fue construida por los almohades en el siglo XII.
Quedan importantes restos en las calles Ancha, Muro y Porvera.
Castillo de Jaca (Huesca)

Su construcción fue iniciada en 1591 por mandato de Felipe II y en un principio se llamó castillo de San Pedro.
Tiene planta pentagonal de grandiosas dimensiones, con foso y contraescarpa. Está construida en llano. En cada ángulo tiene un típico baluarte y se puede recorrer todo su perímetro mediante un amplio camino de ronda. En algunas esquinas hay garitas de vigilancia. Cruza el foso un puente de tres arcos y otro levadizo. La portada tiene traza herreriana. El interior es una vasta plaza de armas también pentagonal, rodeada por pabellones con dos plantas de arquerías apoyadas sobre pilares. La capilla de San Pedro (siglo XVIII) es un edificio aislado, con espadaña y portada barroca.

Su construcción fue iniciada en 1591 por mandato de Felipe II y en un principio se llamó castillo de San Pedro.
Tiene planta pentagonal de grandiosas dimensiones, con foso y contraescarpa. Está construida en llano. En cada ángulo tiene un típico baluarte y se puede recorrer todo su perímetro mediante un amplio camino de ronda. En algunas esquinas hay garitas de vigilancia. Cruza el foso un puente de tres arcos y otro levadizo. La portada tiene traza herreriana. El interior es una vasta plaza de armas también pentagonal, rodeada por pabellones con dos plantas de arquerías apoyadas sobre pilares. La capilla de San Pedro (siglo XVIII) es un edificio aislado, con espadaña y portada barroca.
Castillo de la Mota, Benavente (Zamora)

La torre del Caracol formaba parte de un inmenso y lujoso castillo-palacio que superaba todo lo construido en España, levantado por el portugués Juan Alonso de Pimentel, conde de Benavente, cuando el rey Enrique III le entregó la villa con su viejo castillo a finales del siglo XII.
La mayor parte del castillo fue destruida por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia, conservándose únicamente una hermosa y original torre creada a principios del siglo XVI por el quinto conde, la Torre del Caracol, hoy restaurada e incorporada a otras edificaciones modernas en lo que constituye un Parador Nacional de Turismo.

La torre del Caracol formaba parte de un inmenso y lujoso castillo-palacio que superaba todo lo construido en España, levantado por el portugués Juan Alonso de Pimentel, conde de Benavente, cuando el rey Enrique III le entregó la villa con su viejo castillo a finales del siglo XII.
La mayor parte del castillo fue destruida por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia, conservándose únicamente una hermosa y original torre creada a principios del siglo XVI por el quinto conde, la Torre del Caracol, hoy restaurada e incorporada a otras edificaciones modernas en lo que constituye un Parador Nacional de Turismo.
Castillo de Arbeteta (Guadalajara)

A este castillo se le reconocen orígenes remotos. Se sabe que, al menos en el siglo XV perteneció al mayorazgo de la familia La Cerda, condes de Medinaceli.
El castillo de Arbeteta es una pequeña fortaleza de planta cuadrangular que carecía de torres, pues no las necesitaba. De cara al barranco existe una apertura o poterna. El estrecho paso por el que hoy en día se accede al castillo fue en tiempos remotos cortado para ofrecer foso, y hacer sólo accesible el castillete a través de puente levadizo. Hoy constituye una magnífica estampa de alcázar vigilante sobre el abrupto y estrecho valle que corre a sus pies.

A este castillo se le reconocen orígenes remotos. Se sabe que, al menos en el siglo XV perteneció al mayorazgo de la familia La Cerda, condes de Medinaceli.
El castillo de Arbeteta es una pequeña fortaleza de planta cuadrangular que carecía de torres, pues no las necesitaba. De cara al barranco existe una apertura o poterna. El estrecho paso por el que hoy en día se accede al castillo fue en tiempos remotos cortado para ofrecer foso, y hacer sólo accesible el castillete a través de puente levadizo. Hoy constituye una magnífica estampa de alcázar vigilante sobre el abrupto y estrecho valle que corre a sus pies.
Castillo de Sueras (Castellón)

El origen de Suera estás en cuatro aljamas árabes, protegidas por el castillo que entonces se denominaba 'de Mauz' o 'de Maus', que se unieron tras la conquista cristiana en un único núcleo, la actual Sueras o 'Suera Baja'. El castillo pertenecía políticamente al Alcadiazgo de Eslida. En 1260 Jaime I la donó a su hijo Pedro. Posteriormente pertenecería a los duques de Medinaceli. Fue escenario de diversas acciones durante las revueltas moriscas del siglo XVI, tras las que quedó prácticamente despoblada.
Aunque se encuentra en ruinas, todavía puede reconocerse perfectamente su estructura de conjunto. Se pueden ver grandes lienzos de murallas y la parte inferior de lo que debió ser su torre mayor, de planta poligonal.

El origen de Suera estás en cuatro aljamas árabes, protegidas por el castillo que entonces se denominaba 'de Mauz' o 'de Maus', que se unieron tras la conquista cristiana en un único núcleo, la actual Sueras o 'Suera Baja'. El castillo pertenecía políticamente al Alcadiazgo de Eslida. En 1260 Jaime I la donó a su hijo Pedro. Posteriormente pertenecería a los duques de Medinaceli. Fue escenario de diversas acciones durante las revueltas moriscas del siglo XVI, tras las que quedó prácticamente despoblada.
Aunque se encuentra en ruinas, todavía puede reconocerse perfectamente su estructura de conjunto. Se pueden ver grandes lienzos de murallas y la parte inferior de lo que debió ser su torre mayor, de planta poligonal.
Castillo de Aguilar de Campoo (Palencia)

El origen del castillo de Aguilar de Campoo fue una torre fuerte levantada en época de la Reconquista. El castillo fue construido sobre ella en el siglo XII y reformado en el XIV. El primer testimonio documentado sobre Aguilar de Campoo data de 1039, con motivo de las donaciones al monasterio de Santa María. El 4 de agosto de 1184 se celebró en la villa la Junta General del Reino, con asistencia de todos los obispos de Castilla y el Consejo Real. A la muerte de Alfonso VIII, corresponde la villa a Fernando II, que se la ofreció en arras a su tercera esposa, lo que provocó que Alfonso IX de León sitiara el castillo al pertenecer la villa a su madre política. El alcaide Marcos Gutiérrez resistió heroicamente, viéndose finalmente obligado a entregar la fortaleza por falta de agua y víveres debido al largo asedio. Conmovido por su tenaz resistencia y valentía el rey Alfonso IX le devolvió el castillo. El 14 de mayo de 1255 Alfonso X "el Sabio" le otorgó el primer Fuero Real y la condición de villa realenga. A partir de 1332 Alfonso XI concedió el señorío de Aguilar de Campoo al primer hijo varón nacido de su matrimonio con doña Leonor de Guzmán, y al fallecimiento de éste seis años más tarde, a don Tello, que lo conservó hasta su muerte en 1370. Pasó después a su primogénito, don Juan Tello, por privilegio dado en Sevilla en 1371. Heredó su primogénito, también de nombre Juan, que murió siendo niño, por lo que pasó el señorío a su hermana doña Aldonza, que se casó en 1396 con Garci Fernández Manrique, al cual en 1420 el rey don Juan le concedió el título de conde de Castañeda. Pasó después a su hijo don Juan Manrique, segundo conde de Castañeda, que se casó con la hija del almirante mayor de Castilla, doña Mencía Enriques. A la muerte de ésta en 1480 se volvió a casar con doña Catalina Enríquez de Ribera. También ese mismo año los Reyes Católicos le concedieron la facultad de fundar mayorazgos; en 1484 creó uno en favor de su primogénito, Garci Fernández Manrique, que incluyó el condado de Castañeda, la villa de Aguilar de Campoo y el oficio de merino de la merindad de Aguilar de Campoo. A la muerte de don Juan en 1493, le sucedió Garci Fernández Manrique, al que los Reyes Católicos otorgaron el marquesado de Aguilar. Al fallecer en 1506, le sucedió su hijo Luis Fernández Manrique que se casó con doña Ana Pimentel. El 22 de octubre de 1517 se hospedó en su casa el rey Carlos V, donde permaneció cinco días. Le sucedió su hijo primogénito don Luis Fernández Manrique y a éste Juan Fernández Manrique. Pasó después a su hermano don Bernardo Manrique al no haber contraído matrimonio ni tenido sucesión. Don Bernardo se casó en 1586 con doña Antonia de la Cerda y Aragón, hija del Duque de Medinaceli.

El origen del castillo de Aguilar de Campoo fue una torre fuerte levantada en época de la Reconquista. El castillo fue construido sobre ella en el siglo XII y reformado en el XIV. El primer testimonio documentado sobre Aguilar de Campoo data de 1039, con motivo de las donaciones al monasterio de Santa María. El 4 de agosto de 1184 se celebró en la villa la Junta General del Reino, con asistencia de todos los obispos de Castilla y el Consejo Real. A la muerte de Alfonso VIII, corresponde la villa a Fernando II, que se la ofreció en arras a su tercera esposa, lo que provocó que Alfonso IX de León sitiara el castillo al pertenecer la villa a su madre política. El alcaide Marcos Gutiérrez resistió heroicamente, viéndose finalmente obligado a entregar la fortaleza por falta de agua y víveres debido al largo asedio. Conmovido por su tenaz resistencia y valentía el rey Alfonso IX le devolvió el castillo. El 14 de mayo de 1255 Alfonso X "el Sabio" le otorgó el primer Fuero Real y la condición de villa realenga. A partir de 1332 Alfonso XI concedió el señorío de Aguilar de Campoo al primer hijo varón nacido de su matrimonio con doña Leonor de Guzmán, y al fallecimiento de éste seis años más tarde, a don Tello, que lo conservó hasta su muerte en 1370. Pasó después a su primogénito, don Juan Tello, por privilegio dado en Sevilla en 1371. Heredó su primogénito, también de nombre Juan, que murió siendo niño, por lo que pasó el señorío a su hermana doña Aldonza, que se casó en 1396 con Garci Fernández Manrique, al cual en 1420 el rey don Juan le concedió el título de conde de Castañeda. Pasó después a su hijo don Juan Manrique, segundo conde de Castañeda, que se casó con la hija del almirante mayor de Castilla, doña Mencía Enriques. A la muerte de ésta en 1480 se volvió a casar con doña Catalina Enríquez de Ribera. También ese mismo año los Reyes Católicos le concedieron la facultad de fundar mayorazgos; en 1484 creó uno en favor de su primogénito, Garci Fernández Manrique, que incluyó el condado de Castañeda, la villa de Aguilar de Campoo y el oficio de merino de la merindad de Aguilar de Campoo. A la muerte de don Juan en 1493, le sucedió Garci Fernández Manrique, al que los Reyes Católicos otorgaron el marquesado de Aguilar. Al fallecer en 1506, le sucedió su hijo Luis Fernández Manrique que se casó con doña Ana Pimentel. El 22 de octubre de 1517 se hospedó en su casa el rey Carlos V, donde permaneció cinco días. Le sucedió su hijo primogénito don Luis Fernández Manrique y a éste Juan Fernández Manrique. Pasó después a su hermano don Bernardo Manrique al no haber contraído matrimonio ni tenido sucesión. Don Bernardo se casó en 1586 con doña Antonia de la Cerda y Aragón, hija del Duque de Medinaceli.
Castillo de Génave (Jaén)

Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de la Orden de Santiago de Génave.

Se trata de la torre del homenaje del antiguo castillo de la Orden de Santiago de Génave.
Baluarte de San Roque, Cádiz

Los baluartes de San Roque y Santa Elena fueron construidos en el siglo XVIII y estaban unidos por un lienzo de muralla con la puerta de la ciudad y el pesado torreón defensivo que hay sobre ella. Este conjunto conformaba el denominado "Frente de Tierra" o más comúnmente "Puertatierra" o baluarte de Puerta de Tierra y separaba la ciudad histórica del resto. El Frente de Tierra permaneció intacto hasta que hacia 1840 fue horadado por dos amplios arcos que permitían la comunicación viaria con la tercera zona de expansión de la ciudad. Con el mismo sentido se derribó parte del baluarte de San Roque. El nombre del baluarte de San Roque procede de una ermita que existía cerca, al igual que el nombre del baluarte de Santa Elena, que antes se llamaba baluarte de Benavides.

Los baluartes de San Roque y Santa Elena fueron construidos en el siglo XVIII y estaban unidos por un lienzo de muralla con la puerta de la ciudad y el pesado torreón defensivo que hay sobre ella. Este conjunto conformaba el denominado "Frente de Tierra" o más comúnmente "Puertatierra" o baluarte de Puerta de Tierra y separaba la ciudad histórica del resto. El Frente de Tierra permaneció intacto hasta que hacia 1840 fue horadado por dos amplios arcos que permitían la comunicación viaria con la tercera zona de expansión de la ciudad. Con el mismo sentido se derribó parte del baluarte de San Roque. El nombre del baluarte de San Roque procede de una ermita que existía cerca, al igual que el nombre del baluarte de Santa Elena, que antes se llamaba baluarte de Benavides.
Castillo de Castellar Viejo, Castellar de la Frontera (Cádiz)

Esta fortaleza árabe construida en el siglo XIII se encontraba en una posición de frontera, defendiendo el Reino de Taifas de Algeciras. Fue antigua residencia de los condes de Castellar.
Esta fortaleza árabe construida en el siglo XIII se encontraba en una posición de frontera, defendiendo el Reino de Taifas de Algeciras. Fue antigua residencia de los condes de Castellar.
Castillo palacio de Plegamans, Palau de Plegamans (Barcelona)

El castillo palacio de Plegamans aparece documentado en el año 962 a través de un acta de compra-venta, aunque el linaje Plegamans no aparece hasta el siglo XII. El edificio actual corresponde a una casa construida entre los siglos XIV y XV, aunque guarda vestigios anteriores. Se sabe que en esta época pertenecía a la familia Vilatorta, más tarde fue traspasado a los Gualbes y hacia el año 1693 a los Clariana, que obtuvieron también el título nobiliario de Plegamans. Por último, los Clariana traspasaron esta propiedad a la familia Sentmenat que la tuvo en propiedad hasta 1931.

El castillo palacio de Plegamans aparece documentado en el año 962 a través de un acta de compra-venta, aunque el linaje Plegamans no aparece hasta el siglo XII. El edificio actual corresponde a una casa construida entre los siglos XIV y XV, aunque guarda vestigios anteriores. Se sabe que en esta época pertenecía a la familia Vilatorta, más tarde fue traspasado a los Gualbes y hacia el año 1693 a los Clariana, que obtuvieron también el título nobiliario de Plegamans. Por último, los Clariana traspasaron esta propiedad a la familia Sentmenat que la tuvo en propiedad hasta 1931.
Castillo de Torregalindo (Burgos)

Fue construido con posterioridad al siglo X como complemento defensivo a la torre que en su día edificó Galindo, colonizador de los primeros tiempos de Castilla. El castillo definitivo fue construido en el siglo XIV y reformado en el XV.
Sólo quedan algunos vestigios.

Fue construido con posterioridad al siglo X como complemento defensivo a la torre que en su día edificó Galindo, colonizador de los primeros tiempos de Castilla. El castillo definitivo fue construido en el siglo XIV y reformado en el XV.
Sólo quedan algunos vestigios.
Castillo de Llers (Gerona)

Documentado en 1021, parece ser que estaba protegido por otros tres pequeños castillos muy próximos, que lo rodeaban: Bellver, Cabrera y Destorrent. También por los castillos de Gorgs (cerca de la Muga), Molins (en Pont de Molins), Montmarí, Hortal, Desvinyol, Desgüell, Sarrai y Hortal. Pero todo ello no fue suficiente para frenar las tropas de Felipe "el Atrevido", que acabó por conquistarlo. En torno a 1270 la familia Llers i Guillem de Cervià, sus propietarios desde el siglo XI, lo vendió a la familia Rocabertí, que lo restauró y lo dotó de mayores defensas. El 1285 fue ocupado por el ejército de Felip "l'Ardit". El 1490 pasó a poder de la Corona y en 1549 lo adquirió Joan Pujol Reu i de Soler. Este castillo fue seriamente dañado, primero por la explosión de la Santa Bárbara, debido a una chispa de un fumador, y en dos cruentas batallas: la guerra de Sucessió (1705-1716) y la guerra Gran (1790-1795).

Documentado en 1021, parece ser que estaba protegido por otros tres pequeños castillos muy próximos, que lo rodeaban: Bellver, Cabrera y Destorrent. También por los castillos de Gorgs (cerca de la Muga), Molins (en Pont de Molins), Montmarí, Hortal, Desvinyol, Desgüell, Sarrai y Hortal. Pero todo ello no fue suficiente para frenar las tropas de Felipe "el Atrevido", que acabó por conquistarlo. En torno a 1270 la familia Llers i Guillem de Cervià, sus propietarios desde el siglo XI, lo vendió a la familia Rocabertí, que lo restauró y lo dotó de mayores defensas. El 1285 fue ocupado por el ejército de Felip "l'Ardit". El 1490 pasó a poder de la Corona y en 1549 lo adquirió Joan Pujol Reu i de Soler. Este castillo fue seriamente dañado, primero por la explosión de la Santa Bárbara, debido a una chispa de un fumador, y en dos cruentas batallas: la guerra de Sucessió (1705-1716) y la guerra Gran (1790-1795).
Castillo palacio de Montcortes (Lérida)

Este castillo aparece documentado en 1095, fecha en que Guillem Isarn de Trevics dejó el castillo a su futuro hijo en testamento. Berenguer d'Anglesola lo adquirió en 1305 y en 1380 lo vendió a Bernat Berenguer de Llompar y éste a su vez a Joan Sacirera. De nuevo cambió de señor y aparecen los Marc, que lo conservaron hasta 1622, cuando Baltasar Ausiàs Marc, tras su muerte, cedió todas sus propiedades a su viuda, Ana María de Moixó.
Este castillo aparece documentado en 1095, fecha en que Guillem Isarn de Trevics dejó el castillo a su futuro hijo en testamento. Berenguer d'Anglesola lo adquirió en 1305 y en 1380 lo vendió a Bernat Berenguer de Llompar y éste a su vez a Joan Sacirera. De nuevo cambió de señor y aparecen los Marc, que lo conservaron hasta 1622, cuando Baltasar Ausiàs Marc, tras su muerte, cedió todas sus propiedades a su viuda, Ana María de Moixó.
Castillo de Las Cabañas de Castilla (Palencia)

El castillo de Las Cabañas de Castilla fue construido a mediados del siglo XV por la familia Castañeda. Además de la familia Castañeda perteneció también al conde de Osorno y al marqués de Villatorre.
El castillo de Las Cabañas de Castilla está formado por una torre rodeada de un recinto de planta cuadrada. La torre está construida con piedra sillar y consta de dos cuerpos, con un pequeño talud en la parte inferior. Cuenta con cuatro garitones en las esquinas que arrancan del inicio del cuerpo superior, en el que también aparecen en el centro de cada una de sus caras el escudo de armas de los Castañeda, quedando en la fachada oeste únicamente el hueco del mismo. Originariamente tuvo cuatro plantas, separadas por forjados de madera en los que se cambiaba la orientación de las vigas de un piso a otro. La comunicación entre pisos se realizaba por medio de escaleras de mano. La última planta cuenta con una bóveda de cañón apuntado con arcos fajones. La fachada norte presenta una pequeña ventana enrejada a la altura del primer piso. Igualmente, tanto la oeste en el tercer piso como la sur en el segundo, presentan ventanas con rejas muy similares. También existen unos balcones de construcción más recientes en el frente sur en el primer piso y en el este a la altura del segundo. La entrada a la torre se realiza por la planta baja, en la que se encuentra un pozo. Los muros están formados por tapial recubierto de sillería, disminuyendo su grosor en los pisos superiores. El recinto que rodea al castillo carece de torres y de almenas y a él se adosaban las dependencias domésticas. Está construido con sillarejo, algo reforzado en las esquinas con sillería. Presenta gran cantidad de saeteras en todos sus frentes organizándose en dos niveles de altura. La puerta, situada en la cara este, tiene un arco apuntado por dovelas. En la cara opuesta el pequeño portillo que hay se encuentra cegado.
El castillo de Las Cabañas de Castilla fue construido a mediados del siglo XV por la familia Castañeda. Además de la familia Castañeda perteneció también al conde de Osorno y al marqués de Villatorre.
El castillo de Las Cabañas de Castilla está formado por una torre rodeada de un recinto de planta cuadrada. La torre está construida con piedra sillar y consta de dos cuerpos, con un pequeño talud en la parte inferior. Cuenta con cuatro garitones en las esquinas que arrancan del inicio del cuerpo superior, en el que también aparecen en el centro de cada una de sus caras el escudo de armas de los Castañeda, quedando en la fachada oeste únicamente el hueco del mismo. Originariamente tuvo cuatro plantas, separadas por forjados de madera en los que se cambiaba la orientación de las vigas de un piso a otro. La comunicación entre pisos se realizaba por medio de escaleras de mano. La última planta cuenta con una bóveda de cañón apuntado con arcos fajones. La fachada norte presenta una pequeña ventana enrejada a la altura del primer piso. Igualmente, tanto la oeste en el tercer piso como la sur en el segundo, presentan ventanas con rejas muy similares. También existen unos balcones de construcción más recientes en el frente sur en el primer piso y en el este a la altura del segundo. La entrada a la torre se realiza por la planta baja, en la que se encuentra un pozo. Los muros están formados por tapial recubierto de sillería, disminuyendo su grosor en los pisos superiores. El recinto que rodea al castillo carece de torres y de almenas y a él se adosaban las dependencias domésticas. Está construido con sillarejo, algo reforzado en las esquinas con sillería. Presenta gran cantidad de saeteras en todos sus frentes organizándose en dos niveles de altura. La puerta, situada en la cara este, tiene un arco apuntado por dovelas. En la cara opuesta el pequeño portillo que hay se encuentra cegado.
Castillo de Súria (Barcelona)

Este castillo aparece documentado en el año 993.
Se trataba de una gran edificación de planta rectangular que cuenta en su interior una gran torre correspondiente a la parte más antigua (siglos XII y XIII).

Este castillo aparece documentado en el año 993.
Se trataba de una gran edificación de planta rectangular que cuenta en su interior una gran torre correspondiente a la parte más antigua (siglos XII y XIII).
Castillo del Pontón, Aguilar de la Frontera (Córdoba)

Se encuentra en ruinas. Parte del recinto ha sido acondicionado para celebraciones culturales y de ocio. En la parte más alta también ha sido instalado un depósito para abastecer de agua al pueblo.

Se encuentra en ruinas. Parte del recinto ha sido acondicionado para celebraciones culturales y de ocio. En la parte más alta también ha sido instalado un depósito para abastecer de agua al pueblo.
Torreón de los Andrade, Pontedeume (La Coruña)

Del antiguo palacio de los condes de Andrade, construido en la segunda mitad del siglo XIV, sólo queda la torre del homenaje. El palacio ocupaba lo que hoy es la plaza del Conde, la fuente y el mercado. La torre es de planta cuadrada y está coronada por almenas. Consta de cuatro pisos con hermosos vanos de estilo ojival.
Castillo Fortí, Barcelona


Del antiguo palacio de los condes de Andrade, construido en la segunda mitad del siglo XIV, sólo queda la torre del homenaje. El palacio ocupaba lo que hoy es la plaza del Conde, la fuente y el mercado. La torre es de planta cuadrada y está coronada por almenas. Consta de cuatro pisos con hermosos vanos de estilo ojival.

Torre de Chancillarejo, Córdoba

Castillo de Orgaz, Fontecha (Álava)

En el fuero de Miranda de Ebro ya aparecen datos sobre una torre primigenia del siglo XI. Sin embargo la torre que se conserva en la actualidad es del siglo XIV. En esta torre fortaleza o castillo se llegaron a nombrar caballeros. Su evolución va unida a la familia de los Mendoza. El dueño del castillo fue Juan Hurtado de Mendoza, que perteneció a la marina guipuzcoana en el siglo XV. El nieto de Mendoza residió en esta torre y le puso el nombre del mayorazgo de Orgaz, que anteriormente había conseguido y que con el tiempo pasó a ser condado. Fortalezas de este tipo proliferan por todo el País Vasco en esta etapa histórica. Sus funciones eran variadas: de vigilancia, de almacenaje, de residencia, etc.
En el fuero de Miranda de Ebro ya aparecen datos sobre una torre primigenia del siglo XI. Sin embargo la torre que se conserva en la actualidad es del siglo XIV. En esta torre fortaleza o castillo se llegaron a nombrar caballeros. Su evolución va unida a la familia de los Mendoza. El dueño del castillo fue Juan Hurtado de Mendoza, que perteneció a la marina guipuzcoana en el siglo XV. El nieto de Mendoza residió en esta torre y le puso el nombre del mayorazgo de Orgaz, que anteriormente había conseguido y que con el tiempo pasó a ser condado. Fortalezas de este tipo proliferan por todo el País Vasco en esta etapa histórica. Sus funciones eran variadas: de vigilancia, de almacenaje, de residencia, etc.
Castillo de Jumilla (Murcia)

Las primeras fortificaciones del cerro proceden de la Edad de Bronce y, debido a su situación privilegiada, se siguió ampliando a lo largo de los siglos. En la Edad de Hierro, los iberos se asentaron en él convirtiéndolo en un gran poblado fortificado. Después fueron los romanos los que se hicieron con su posesión y fortificaron el cerro, construyendo así una parte de la muralla, que aún se conserva hoy en día. De esta época encontramos restos de cerámica sigillata del siglo I. Siete siglos después, en abril de 713, los árabes atravesaron Jumilla en su intento de conquistar la península y comenzaron la construcción de la fortaleza árabe sobre las antiguas ruinas romanas. El asentamiento árabe en Jumilla duró cinco siglos, hasta que en el año 1241 fue conquistada por Fernando III "el Santo", integrándose así por vez primera a la Corona de Castilla. Un año después de la conquista, el rey Alfonso X "el Sabio" regaló al pueblo una imagen de la virgen de Gracia por lo que se construyó una ermita, ahora en ruinas, sobre la antigua mezquita árabe. En 1288, el Reino de Murcia pasó a manos de la Corona de Aragón, cambiando el castillo de manos, muy a disgusto de los jumillanos, que pidieron al rey de Castilla Pedro I que conquistase de nuevo el castillo para su Corona, a lo que éste accedió la mañana en 1358. Tras la nueva conquista del castillo, el rey concedió los privilegios de carta puebla a Jumilla, así como el actual escudo de la ciudad, basado en aquella batalla. En 1461 el marqués de Villena hizo levantar la fortaleza prácticamente tal como la conocemos actualmente, con tres pisos, sótano y terraza, poniendo en ella su escudo de armas.
Las primeras fortificaciones del cerro proceden de la Edad de Bronce y, debido a su situación privilegiada, se siguió ampliando a lo largo de los siglos. En la Edad de Hierro, los iberos se asentaron en él convirtiéndolo en un gran poblado fortificado. Después fueron los romanos los que se hicieron con su posesión y fortificaron el cerro, construyendo así una parte de la muralla, que aún se conserva hoy en día. De esta época encontramos restos de cerámica sigillata del siglo I. Siete siglos después, en abril de 713, los árabes atravesaron Jumilla en su intento de conquistar la península y comenzaron la construcción de la fortaleza árabe sobre las antiguas ruinas romanas. El asentamiento árabe en Jumilla duró cinco siglos, hasta que en el año 1241 fue conquistada por Fernando III "el Santo", integrándose así por vez primera a la Corona de Castilla. Un año después de la conquista, el rey Alfonso X "el Sabio" regaló al pueblo una imagen de la virgen de Gracia por lo que se construyó una ermita, ahora en ruinas, sobre la antigua mezquita árabe. En 1288, el Reino de Murcia pasó a manos de la Corona de Aragón, cambiando el castillo de manos, muy a disgusto de los jumillanos, que pidieron al rey de Castilla Pedro I que conquistase de nuevo el castillo para su Corona, a lo que éste accedió la mañana en 1358. Tras la nueva conquista del castillo, el rey concedió los privilegios de carta puebla a Jumilla, así como el actual escudo de la ciudad, basado en aquella batalla. En 1461 el marqués de Villena hizo levantar la fortaleza prácticamente tal como la conocemos actualmente, con tres pisos, sótano y terraza, poniendo en ella su escudo de armas.
Torre de los Velasco, Villasana de Mena (Burgos)

Data del siglo XV.
Data del siglo XV.
Castillo de Subirats, Sant Pau d´Ordal (Barcelona)

Ya en el año 917 se cita al castillo de Subirats como residencia del vizconde de Barcelona Ermenard y su hermano Udalard. En el siglo X Subirats pasó a manos castellanas, hasta que en el año 1344 Pere III la recuperó. Perteneció también a los Cervelló (1377-1470) y a los Gralla (1498-1568).
Ya en el año 917 se cita al castillo de Subirats como residencia del vizconde de Barcelona Ermenard y su hermano Udalard. En el siglo X Subirats pasó a manos castellanas, hasta que en el año 1344 Pere III la recuperó. Perteneció también a los Cervelló (1377-1470) y a los Gralla (1498-1568).
Torre de Santa Elena, Cartagena (Murcia)

Fue construida a finales de siglo XVI, durante el reinado de Felipe II.
Fue construida a finales de siglo XVI, durante el reinado de Felipe II.
Baluarte de Bonete, Cádiz


Castillo de Jimena (Jaén)

Durante la dominación árabe, el término municipal de Jimena sufrió una intensa ocupación por pequeñas poblaciones rurales o alquerías. Esta población contaba con varias fortificaciones para su refugio, como las de Fuente del Moro, Cerro Alcalá o el que se menciona en las crónicas como San Istibin o San Astabin, y que según éstas fue uno de los castillos en los que se rebelaron los Banu Habil contra el poder del emir cordobés. Jimena (Xemena) pudo ser otro de estos castillos o una alquería fortificada tras la conquista cristiana. Jimena fue conquistada por Fernando III en 1234 e integrada en las tierras del concejo de Baeza. En 1284 pasó a ser propiedad de don Pedro Ruy de Berrio. Durante los siglos XIV y XV fue un pequeño señorío hasta que en 1434 el rey Juan II la entregó a la Orden de Calatrava, que constituyó la encomienda de Torres, Canena, Jimena y el heredamiento de Recena. En el siglo XVI Jimena, junto con Baeza, participó en el conflicto comunero en la Castilla de Carlos V, incluso sirvió de reducto oculto a comuneros. Terminados estos sucesos fue vendida por el emperador Carlos V a su secretario don Francisco de los Cobos. Desde esta fecha Jimena fue señorío de don Francisco de los Cobos y después de sus descendientes los marqueses de Camarasa, hasta la extinción de los privilegios señoriales en 1812. Durante la baja Edad Media el castillo de Jimena jugó un importante papel defensivo, junto a otros castillos de Sierra Mágina, frente al reino nazarí de Granada. En 1434 fue entregado a la Orden de Calatrava, que reformó sus defensas y especialmente la torre del homenaje.
Durante la dominación árabe, el término municipal de Jimena sufrió una intensa ocupación por pequeñas poblaciones rurales o alquerías. Esta población contaba con varias fortificaciones para su refugio, como las de Fuente del Moro, Cerro Alcalá o el que se menciona en las crónicas como San Istibin o San Astabin, y que según éstas fue uno de los castillos en los que se rebelaron los Banu Habil contra el poder del emir cordobés. Jimena (Xemena) pudo ser otro de estos castillos o una alquería fortificada tras la conquista cristiana. Jimena fue conquistada por Fernando III en 1234 e integrada en las tierras del concejo de Baeza. En 1284 pasó a ser propiedad de don Pedro Ruy de Berrio. Durante los siglos XIV y XV fue un pequeño señorío hasta que en 1434 el rey Juan II la entregó a la Orden de Calatrava, que constituyó la encomienda de Torres, Canena, Jimena y el heredamiento de Recena. En el siglo XVI Jimena, junto con Baeza, participó en el conflicto comunero en la Castilla de Carlos V, incluso sirvió de reducto oculto a comuneros. Terminados estos sucesos fue vendida por el emperador Carlos V a su secretario don Francisco de los Cobos. Desde esta fecha Jimena fue señorío de don Francisco de los Cobos y después de sus descendientes los marqueses de Camarasa, hasta la extinción de los privilegios señoriales en 1812. Durante la baja Edad Media el castillo de Jimena jugó un importante papel defensivo, junto a otros castillos de Sierra Mágina, frente al reino nazarí de Granada. En 1434 fue entregado a la Orden de Calatrava, que reformó sus defensas y especialmente la torre del homenaje.
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