viernes, junio 16, 2006

Castillos españoles II

Será que hay poquitos castillos en España. Ahí va otra tanda de ellos.

Castillo de Cifuentes (Guadalajara)

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El actual castillo de Cifuentes se empezó a construir en 1324, sobre una alcazaba musulmana, por orden del infante don Juan Manuel, que pasó algunas temporadas en esta fortaleza. También permanecieron en ella Fernando de Antequera y Juan II de Castilla cuando el primero esperaba el fallo de Caspe. Luego fue señorío de los Silva, condes de Cifuentes, durante siglos. En la guerra de Sucesión de España se declaró por el archiduque y en la de la Independencia fue ocupada dos veces por las guerrillas de "El Empecinado".
El castillo de Cifuentes es de planta cuadrada, posee torres en sus esquinas, una redonda, dos cuadradas y la torre del homenaje, de planta pentagonal. Tenía un camino de ronda y estaba rodeado por un foso. Posee una sola entrada y conserva aún el escudo de don Juan Manuel, formado de una garra alada que empuña una espada y un león rampante detrás.

Muralla urbana de Galisteo (Cáceres)

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Las murallas de Cáceres fueron construidas en la época almohade.
El de Galisteo es uno de los más bellos ejemplos de amurallamientos almohades de España, con rollos del río que le dan un atractivo muy especial, destacando algunas de sus entradas que dan acceso al interior de la población.

Castillo de Yavio, Perlora (Asturias)

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Parece ser que el origen de estas ruinas es romano, y sobre él se levantó el castillo en la época del Reino de Asturias.
Actualmente sólo se conserva una una pared de la torre, ya que la estructura fue desmantelada por los vecinos del lugar para la construcción de muros y viviendas a lo largo de los siglos. Los restos que se alzan en Yabio son todavía un misterio y quizás escondan importantes vestigios del pasado. Los cortes del terreno, en torno al único lienzo que queda de lo que fue una torre, indican que tal vez bajo la vegetación todavía existan las murallas y estructuras del castillo. Eran visibles al menos hasta el siglo XVII. Desde el emplazamiento se vigila un antiguo cruce de rutas; hacia el sur, Prendes y el valle de Carreño; siguiendo el curso del arroyo a menos de una hora a pie, Perán y Perlora. Hacia el norte, la ruta hacia el Cabo Peñes y Candás, y hacia el oeste siguiendo el valle de Coyanca hacia Tabaza.
En 1961 se encontró en las proximidades el tesoro de Coyanca, donde aparecieron piezas de oro con las efigies de Nerón, Vespasiano, Trajano y Adriano datadas entre los años 54 al 138 d. C.; se conservan en el Museo Arqueológico de Asturias.

Torre de Villarrodrigo (Jaén)

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Según los restos arqueológicos encontrados, Villarrodrigo estuvo poblada por los celtíberos. Ya en época medieval, Villarrodrigo fue aldea perteneciente a Segura de la Sierra hasta 1553, permaneciendo bajo la jurisdicción de la Orden de Santiago.
Se trata de una torre de estructura cuadrangular y grandes sillares, que fue desgraciadamente cortada a mediados del siglo XX para ponerla a la altura de las casas de alrededor, y según cuentan los viejos del lugar, era dos veces más alta que ahora. La escalera de subida va por el interior de los muros, y ya en su interior se puede ver un arco cordobés, lo que permite pensar que podría haber sido construida en época califal.

Torre de El Cubo, El Barco de Ávila (Ávila)

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Se encuentra en una propiedad privada vallada, en la que pasta ganado vacuno. Está en ruinas.

Castillo de los Guzmán, Niebla (Huelva)

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La historia de Niebla se remonta a la época romana. La fortaleza, castillo y recinto murado, fue construida durante la dominación árabe, que durante la época taifa se constituyó en un reino independiente. Niebla fue reconquistada por las tropas cristianas al mando de Alfonso X "el Sabio", usándose por primera vez la pólvora en la lucha por la posesión de estos territorios andaluces. Se usó de manera muy simple pero abrió camino a una nueva fase en los sistemas de defensa, de ataque y de contraataque. La familia de los Medina Sidonia habilitaron el edificio y lo convirtieron en residencia. En el siglo XIX, con la guerra de la Independencia, el castillo y las murallas fueron parcialmente destruidos por las tropas francesas.

Castillo de Cañete de las Torres (Córdoba)

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Fue construido en la primera mitad del siglo XIV sobre una fortaleza musulmana.
Está formado por dos recintos cuadrados separados por una muralla. Se conservan la torre del homenaje y otra torre más pequeña.

Castillo de Olcaf, Olocau del Rey (Castellón)

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El castillo de Olcaf fue construido por los musulmanes en el siglo X, y refortificado posteriormente por las tropas cristianas. La localidad de Olocau del Rey fue fundada por los árabes junto a su castillo. A finales del siglo XI pertenecía al señorío de El Cid, que lo fortificó en 1084 para combatir desde allí al castillo de Morella. La conquista definitiva la realizó en 1271 el infante Don Pedro, hijo de Jaime I, concediéndosele carta puebla ese mismo año. En 1287 Alfonso III agregó Olocau del Rey al castillo de Morella, siendo una aldea de ese municipio hasta su independencia en el año 1691.
Antes de caer en ruina, estuvo presa en este castillo la condesa d'Urgell, Margarita de Montferrato, madre de Jaime d'Urgell, aspirante al trono vacante de Martín "el Humano" a principios del siglo XV.
Olocau del Rey fue una importante plaza medieval, con una destacada vida propia, como atestiguan sus importantes edificios, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días.

Torre de Layana (Zaragoza)

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Data del siglo XII.

Torre-Palacio de los Guevara, Guevara (Álava)
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El palacio de los Guevara fue construido a finales del siglo XIII o principios del XIV, y demolido junto con el castillo al finalizar la I Guerra Carlista, en el año 1839, siendo el general Zurbano quien lo mandó destruir.
El edificio era de planta rectangular, y contaba con torres en cada una de sus cuatro esquinas. El conjunto poseía un gran patio, cerrado por construcciones de un solo piso y planta baja, y cubiertas con tejados de doble vertiente. La puerta de entrada conserva aún su arco apuntado, con dovelas de sillarejo. Sobre ella existió, hasta hace pocos años, un escudo del siglo XVI con los blasones de Guevara entre dos cíclopes tenantes, apoyados en columnas apeadas sobre cabezas humanas, a manera de ménsulas.

Castillo de Almonecir, Vall de Almonacid (Castellón)

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Vall de Almonacid es de origen musulmán, siendo datado su castillo en el siglo XII. Tras su reconquista fue entregada por Jaime I al obispo de Barcelona, Berenguer de Palou. Pasó por diversos señoríos. En 1582 se entregaba una primera carta de población, y en 1610 los Ximénez d'Urrea concedieron una segunda, repoblándola con familias aragonesas. Posteriormente recaería en la casa de Castel Rodrigo.
El castillo era en realidad (caso único en la región) un monasterio musulmán fortificado o 'ribat' de los monjes guerreros llamados 'Murábitin'. La región por él protegida alcanzaba una extensa área. Hacia el siglo XVI sus funciones militares ya habían sido abandonadas.
Su planta es irregular, adaptándose a la superficie de la cima de la montaña. Se conservan grandes lienzos de muralla formando dos recintos, elementos auxiliares y especialmente su esbelta torre del homenaje, de cuatro alturas y situada en el acceso principal.

Torre óptica de Tolocirio (Segovia)

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Data del siglo XIX.
La telegrafía óptica, sistema de comunicación codificada, se inició en España a principios del siglo XIX. La torre óptica de Tolocirio es de sección cuadrada y posee un piso, además de la planta baja. En la parte más baja de cada uno de sus cuatro lados se abren pequeñas oquedades o fusileras.

Muralla de Valencia

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Construida en los siglos XIV y XV y con reformas puntuales en el siglo XVI.
Casi desaparecida. Sólo quedan algunos vestigios, y las puertas de Quart y de Serranos.
Es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y se destina a uso turístico y cultural. La puerta de Quart es sede de la Colección Museográfica de Cerrajería.

Torreón de los condes de Puñoenrostro, Valdeprados (Segovia)

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Data del siglo XV.
Ha sido restaurado, y se encuentra en buen estado de conservación.
Es de propiedad particular y se usa como vivienda. En el exterior alberga un Museo de Escultura.

Iglesia de Nuestra Señora de la Peña, Calatayud (Zaragoza)

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Aunque se desconoce documentalmente la fecha de su fundación, es muy probable que estuviese entre las primeras parroquias de la villa. En 1343 se iniciarían las obras del templo mudéjar sobre el solar del castillo de la Peña. A lo largo de su historia ha tenido que ser restaurada en varias ocasiones, por los efectos devastadores que han ido dejando en ella las guerras de los Pedros, las carlistas y un tremendo incendio en 1933.
La iglesia actual conserva partes mudéjares, restos de la primitiva fábrica y barrocas, resultado de restauraciones posteriores que enmascaran casi totalmente las primeras. La importancia de los restos mudéjares de este templo es capital, ya que su fábrica es el arquetipo del grupo de iglesia-fortaleza de Aragón, admirable simbiosis de elementos religiosos y militares.

Castillo de Alhambra (Ciudad Real)

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El castillo de Alhambra fue construido por el conde don Álvaro Núñez de Lara sobre el castillo árabe original de la época de los Omeyas. Conquistado por Alfonso VIII en el año 1212, y tras la batalla de las Navas de Tolosa, fue cedido en 1250 a la Orden Militar de Santiago y Encomienda de La Solana.

Castillo de Hornachos (Badajoz)

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Hornachos es la población extremeña que más tiempo estuvo ligada a la cultura y al arte islámico en Extremadura y tal vez en España. En esta localidad existió uno de los últimos núcleos moriscos extremeños hasta el siglo XVII, en 1609, fecha ésta en la que serían definitivamente expulsados en el reinado de Felipe III. El castillo de Hornachos, construido por los árabes, marcó los límites entre los reinos musulmanes de Badajoz y Toledo, y más tarde de las jurisdicciones de las órdenes militares de Santiago, establecida en Tierra de Barros, y de Alcántara, en La Serena.

Castillo del Portazgo, El Palmar (Murcia)

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Se trata de un castillo árabe construido en el siglo XII, cuyo emplazamiento fue utilizado por diversas culturas y para diversos fines, desde la cultura argárica hasta la medieval, pasando por romanos y árabes.
El castillo del Portazgo está formado por dos recintos separados físicamente por la autovía entre Murcia y Cartagena. El recinto superior, además de una función militar, como fortaleza, poseía una segunda función como palacete árabe, habiendo sido construido pensando además en su uso lúdico y de esparcimiento. Se conservan en la actualidad varios arcos de estilo árabe, unos baños árabes y restos de algunas estancias abovedadas. El recinto inferior, en el que se han encontrado varios aljibes, podría haber albergado las caballerizas y el ganado.

Torre Calaburra, Mijas (Málaga)

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Torre de Martiartu, Erandio (Vizcaya)

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El primer Martiartu del que se tiene noticia es Diego Pérez de Martiartu, apodado "el Viejo", del que procede don Martín Ortiz de Martiartu, que fue el que mandó construir la torre. Éste estuvo casado con una hija de Gómez de Butrón, y los Martiartu emparentaron posteriormente con el linaje de los Zamudio.

Castillo de Monleón (Salamanca)

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La villa de Monleón fue fundada sobre un teso aislado en campo abierto, al final de la sierra de Linares y cerca del río Alagón. Sus orígenes parecen ser muy antiguos, a juzgar por la escultura del toro que aparece junto a la puerta de la villa.
El castillo fue construido en el siglo XV sobre un castillo anterior. Se tienen noticias, a través de documentación escrita, sobre diversas vicisitudes por las que atravesó el castillo de Monleón desde finales del siglo XII, cuando Alfonso XI lo dona a doña Berenguela en el año 1199. En el año 1475 el castillo resistió un asedio portugués, sublevándose posteriormente hasta el año 1477, en que fue rendido al Rey Católico no sin ofrecer una notable resistencia, defendido por la mujer de su alcaide, don Rodrigo Maldonado, quien no lo entregó sino a cambio de la vida de éste, gravemente amenazada por sus desafueros y violencias.
Ante sus muros tuvieron lugar acciones bélicas durante la guerra de Sucesión originada por la proclamación de Isabel como reina de Castilla.

Castillo de Béjar (Salamanca)

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Los vetones, pueblo de origen indoeuropeo cuya principal ocupación era la ganadería, fueron los primeros pobladores de estas tierras. Posteriormente llegaron los romanos y dominaron todo el territorio. Béjar se encontraba dentro del trazado de la famosa Calzada de la Plata, vía de comunicación importantísima que unía Mérida con Astorga, y atravesaba esta comarca de sur a norte siguiendo un trazado más o menos paralelo a la actual carretera CN-630 (Gijón-Sevilla). Durante la época árabe, Béjar constituyó una plaza fuerte muy importante, construyéndose, en el solar que hoy ocupa el Palacio Ducal una alcazaba y rodeándose toda la ciudad por una muralla, de la que aún se conserva su parte occidental. Reconquistadas definitivamente estas tierras en tiempos de Alfonso VII, rey de Castilla y rey de León, el entorno bejarano fue asignado al Reino de Castilla, de aquí que la mayor parte de esta comarca fuera repoblada con gentes castellanas. Reunificados definitivamente los Reinos de Castilla y León, en 1230, en la persona de Fernando III "el Santo", esta zona siguió los avatares generales de la historia de España. La importancia de la localidad se consolidó con la creación ese mismo año del ducado de Béjar, que disfrutó de un gran prestigio entre la nobleza española de la época.
El actual castillo palacio de los duques de Béjar fue construido en el siglo XVI sobre una parte de la antigua alcazaba árabe del siglo XIII.

Torre Mocha, Peal de Becerro (Jaén)

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Peal de Becerro no aparece mencionado en las crónicas musulmanas medievales, por lo que en este período no debió ser más una pequeña población dependiente del centro fortificado de Toya. La primera mención al castillo de Toya fue realizada por el geógrafo árabe al-Idrisi, nombrándola como Hisn Tuya, que dependía de Cazorla. Según las crónicas cristianas, en el año 1224 fue arrasado por Fernando III "el Santo". El 20 de enero de 1231 este rey otorgó al arzobispo de Toledo las tierras de Quesada y Toya. El prelado conquistó Toya antes de abril de ese año y la incorporó al Adelantamiento de Cazorla. Después de 1310 pasó a la jurisdicción de Úbeda. Tras la conquista castellana fue cuando Peal tomó entidad como núcleo de población. Los castellanos reforzaron sus defensas y levantaron las torres, conocidas en la actualidad como Mocha y del Reloj.

Castillo de Eznavejor, Villamanrique (Ciudad Real)

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Esta importante fortaleza musulmana dominaba el valle del Alto Guadalén y el paso de Andalucía hacia la Mancha a través del Estrecho de las Torres. El lugar está cargado de historias y leyendas.
En el año 885, y coincidiendo con una serie de sublevaciones de beréberes rebeldes al monarca cordobés, el Valid Abdelhamid venció en Joray unas taifas de cristianos, partidarios del rebelde Aben Hafsum. En el año 1031, el último Califa, Hixem III, derrotado en Córdoba, fue conducido prisionero a la fortaleza de Joray. En 1182 estas tierras y su castillo fueron conquistadas por Alfonso VIII, pero con la derrota cristiana de Alarcos fueron perdidas de nuevo. En 1213 Alfonso VIII reconquistó definitivamente las Torres de Joray, y al año siguiente, mediante privilegio real, las donó a los caballeros de Santiago. Éstos trasladaron la fortaleza más al sur, algo más próxima a Sierra Morena, llamando a este nuevo castillo el de Santiago de Montizón, actualmente dentro del término de Villamanrique pero en aquel entonces en la aldea de Belmontejo de la Sierra, que luego pasó a llamarse por el nombre de su señor, el Maestre de Santiago, Manrique, Villamanrique. En 1243 Torres de Xoray y su entorno estaban ya despobladas y abandonadas.
Desaparecido el castillo Eznavejor, comenzaron las crónicas a datar hechos en un poblado: "... La Torre de Johan Abbat era una de las aldeas que el concejo de Alcaraz, formaba en 1243 ...", dejándose de mencionar el antiguo nombre de Torres Xoray. Entre sus leyendas destacan La curiosa toma de Joray por Juan Abad y La leyenda de la Encantada, cautiva cristiana, que todas las noches de San Juan baja hasta el río para peinarse sus hermosos cabellos esperando que un valeroso caballero cristiano la rescate del rey moro de Joray.

Castillo de Chovar (Castellón)

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En el término municipal de Chovar se han encontrado restos arqueológicos que se remontan a la Edad del Bronce, en la Partida de Bellota, y a los iberos, en un poblado situado en la cima del monte Rubial. El origen del pueblo actual se remonta a los musulmanes, y fue conquistado por el rey Jaime I.

Iglesia de Santa María del Naranco, Oviedo (Asturias)

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El rey Ramiro I hizo construir un palacio de recreo y descanso en los terrenos de caza existentes en la ladera sur del monte Naranco, y unos metros más arriba un lugar de culto, la iglesia San Miguel de Lillo. A finales del siglo XIII o principos del XIV la iglesia de San Miguel de Lillo sufrió el derrumbe de su cabecera y de una parte importante de sus naves, quizá por un corrimiento de tierra, por lo que el palacio real fue transformado en la iglesia de Santa María del Naranco.

Castillo de Santa Cruz, Oleiros (La Coruña)

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El castillo de Santa Cruz fue mandado construir por el capitán general Diego das Mariñas en 1594. El puerto coruñés estaba bien defendido por los de San Antón y San Diego, pero en 1589 la Armada inglesa, mandada por Francis Drake, pudo llegar tranquilamente hasta el fondo de la bahía y desembarcar en Oza para iniciar el asalto de La Coruña. Esto puso en claro la necesidad de completar la defensa de la bahía y de construir una nueva fortaleza en la isla de Santa Cruz.
En 1640 se terminaron las defensas del castillo, que fue dotado con buenas piezas de artillería. Una de ellas, llamada "Cañón Barranco", alcanzaba los 10 kilómetros (la distancia en línea recta del castillo de Santa Cruz al de San Antón es de 4 kilómetros). En el siglo XIX, perdido su valor estratégico, fue adquirido por el general Cavalcanti, que estaba casado con una hija de Emilia Pardo Bazán. Levantó en el cuerpo central un pazo para vivienda, pero, al no tener descendencia, legó la fortaleza en 1938 al Arma de Caballería, que lo utilizó como residencia veraniega de huérfanos de militares.

Torre de La Higuera, Almonte (Huelva)

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Esta torre se encuentra volcada, en posición invertida, al menos desde el año 1756, ofreciendo a los visitantes la visión, poco común, de su cimentación y el arranque de su cuerpo troncocónico.
Sólo se conservan algunos restos, pues ha sido "engullida" por el mar.

Muralla urbana de Elche (Alicante)

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Los primeros asentamientos humanos en el término municipal de Elche se remontan al período Neolítico, y más tarde a la Edad del Bronce. Los yacimientos ibéricos son muy numerosos, habiendo alcanzado aquí esta cultura un notable desarrollo en el siglo IV a.C. En el 203 a.C., Cayo Flaminio, al mando del ejército romano, conquistó este asentamiento íbero. La Illici romana, situada en el actual promontorio de l'Alcúdia, disfrutó de momentos de esplendor y prosperidad, pero en el siglo III fue parcialmente destruida en una de las habituales incursiones bárbaras, aunque posteriormente fue reconstruida y refortificada. Con la invasión musulmana, la Illici visigoda quedó incluida dentro del territorio de Teodomiro, disfrutando de cierta autonomía a cambio del vasallaje al poder islámico. A finales de este período (siglo VIII) la ciudad debió transladarse a su emplazamiento actual. La conquista cristiana se efectuó casi sin lucha, en virtud de un pacto anterior, pasando Elche a poder del infante Alfonso de Castilla, aunque el monarca aragonés Jaime I debió reconquistarla, junto con los territorios cercanos en 1265 tras una sublevación musulmana. Durante el reinado de Fernando IV y aprovechando la conflictiva situación interna de Castilla, las tropas aragonesas se apoderaron de Elche, y tras posteriores acuerdos quedaría incorporada al Reino de Valencia. Jaime II cedió la ciudad a su hijo Ramón Berenguer, pasando a partir de entonces su propiedad por distintos nobles. A principios del siglo XVI la ciudad sufrió frecuentes incursiones berberiscas, destacando el saqueo de las hordas del pirata Barbarroja en 1522. La presencia de musulmanes en la villa agravó el problema, hasta que fueron expulsados en gran número, definitivamente, en 1609. Durante la Guerra de Sucesión Elche se declaró partidaria del archiduque Carlos, siendo saqueada por las tropas de Felipe V. En 1812, durante la Guerra de la Independencia, también fue saqueada por las tropas del general Mombrun. En 1871 el rey Amadeo de Saboya le concedió el título de ciudad.
Existe constancia documental de estas murallas de origen musulmán y de su delimitación en los primeros tiempos de la Reconquista, estando constatada la utilización del recinto amurallado por los cristianos y la instalación extramuros de la población musulmana.

Muralla urbana de Baeza (Jaén)
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Noria de La Albolafia, Córdoba

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Fue construida por el emir almorávide Tasufin, hijo del califa Ali ibn Yusuf, entre 1136 y 1137, para abastecer de agua al alcázar andalusí. A lo largo del tiempo ha sido transformada. A finales del siglo XI fue desmantelada por orden de la reina Isabel la Católica durante una de sus estancias en Córdoba, aduciendo que el ruido que hacía la rueda al girar era insoportable y no la dejaba descansar. En el siglo XVI fue remodelada para utilizarla como molino, y en el siglo XX fue objeto de desafortunadas restauraciones, realizadas con escaso presupuesto y respeto hacia el monumento. La imponente noria no pasó desapercibida para los conquistadores castellanos, y fue reflejada, junto con la mezquita y el puente romano, en el sello del Consejo de la ciudad desde el siglo XVI.

Castillo de Montearagón (Huesca)

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Montearagón es uno de los castillos históricamente más importantes de España. Fue construido en el siglo XI, cuando los reyes aragoneses organizaron el asedio y conquista de la Huesca musulmana. Luego pasó a ser un poderoso monasterio, pero tras la desamortización empezó su declive que se consumó tras un incendio en el siglo XIX.

Torre de la Almiranta, Algeciras (Cádiz)

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Algeciras, situada en la bahía que lleva su nombre, es la frontera sur de la Unión Europea. Su condición de puente entre las dos orillas del Estrecho de Gibraltar la ha configurado desde sus orígenes como una ciudad cosmopolita. A su llegada a tierras españolas en el año 711, los árabes la convirtieron en uno de los principales nudos de comunicación marítima de la península. Algeciras estuvo en manos musulmanas hasta la conquista por Alfonso XI, en 1342. Apenas un cuarto de siglo después, nuevamente en poder del islam, el rey Mohamed V la abandonaría después de arrasarla por completo. Con la pérdida de Gibraltar en el año 1704 se inicia la repoblación de Algeciras, jugando en los siglos XIX y XX un importante papel como puerta sur de Europa. La torre de la Almiranta fue construida en el siglo XVII y reparada a mediados del siglo XVIII.

Castillo de Butrón, Gatica (Vizcaya)

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La historia de este castillo, que parece sacado de un cuento de hadas, se remonta al siglo XI, fecha en la que se construyó una torre típicamente medieval sobre la antigua casa de los Butrón, fundada por el capitán Gamíniz en el siglo VIII en la anteiglesia de Gatica, sobre el peñascal de Ganzorri o Gantzurritz. En el siglo XIV la torre primitiva fue transformada en un castillo inexpugnable. Sobre sus muros flotó siempre el temido pendón de los Butrones, cabezas del bando Oñacino, los caudillos más famosos de la comarca y los más fuertes y pendencieros banderizos del país. El castillo de Muñatones, que mandó construir sobre la antigua torre en Somorrostro el cronista Lope García de Salazar, en atención a su mujer doña Juana de Butrón y Mújica, que era hija del sexto señor de Butrón, se construyó tomando como modelo el de Butrón. Su evolución viene seguida de toda una serie de leyendas que, unidas a la realidad, tienen como protagonistas las luchas entre dos familias de nobles, los Gamboinos, que eran los dueños del castillo, y los Oñacinos. La pelea se saldó con varios muertos. Con los Reyes Católicos, estas construcciones se convirtieron en las residencias habituales de los nobles, así, en el siglo XV, apareció la figura histórica de Enrique IV que convirtió estos edificios en residencias habituales. En el siglo XIX su primitiva forma medieval fue alterada. El Marqués de Torrecilla, don Narciso de Salabert y Pinedo, último propietario de las ruinas de Butrón, con las rentas que le producían los caseríos que poseía en Bizkaia, mandó reconstruir el castillo con un estilo exótico, similar a los que en Baviera levantó el romántico y desgraciado rey Luis de Baviera. El castillo fue planeado por el marqués de Cubas, inspirado en formas góticas, nórdicas y fantásticas, inventándose almenas, cubos y ventanas. El maestro de obras fue don Nicomedes de Eguiluz y de la decoración escultórica se encargó Adolfo de Areizaga. La lenta reconstrucción, limitada a los requeridos ingresos de las rentas, comenzó en el siglo XIX y terminó a principios del siglo XX, en tiempos de don Andrés Avelino de Salabert y Arteaga, Marqués de Torrecilla. Después de éste, el castillo pasó a los duques de Medinacelli y luego a la duquesa de Cardona.

Castillo de Zafra, Campillo de Dueñas (Guadalajara)

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La cultura del Bronce y la del Hierro han dejado sus huellas en algunos elementos, como restos de cerámicas. Esto asegura que esta atalaya rocosa la poseyeron los celtíberos. También es seguro que los romanos se sirvieron de este punto fuerte sobre la paramera molinesa. De forma similar, y siempre por vestigios mínimos, inteligentemente interpretados por su excavador y propietario, podemos afirmar que los visigodos y los árabes ocuparon esta fortaleza. Los últimos fueron quienes elevaron parte de lo que sería luego un auténtico castillo. Y aquí sin duda residieron los moros molineses (con sus reyezuelos sufragáneos del monarca taifa de Toledo) en los últimos años de su dominio del territorio. Ya conquistada la comarca por los reinos cristianos del norte, en el año 1129, Zafra quedó inicialmente en poder del rey de Aragón, que puso a la fortaleza entre los términos del recién creado Común de Villa y Tierra de Daroca, estableciendo la torre de Zafra como uno de los puntales defensivos más efectivos de su territorio por el sur, frente al todavía concreto peligro de los moros conquenses. Pero el señor de Molina, el conde don Manrique de Lara, en pleno proceso de consolidación de su territorio, reclamó a Ramón Berenguer la fortaleza, que este le entregó sin problemas. Así, en la descripción del territorio de Molina que se hace en el Fuero promulgado por su señor en el año 1154, aparece el castillo de Zafra nombrado como el más importante y querido de todo el señorío, después de la fortaleza de la capital.
El principal suceso histórico acaecido en Zafra tiene mucho que ver con el destino de la dinastía de los Lara molineses. En el año 1222, el rey castellano Fernando III decidió castigar a los Lara cogiéndoles Zafra, y para ello movió su ejército poniendo cerco a esta fortaleza, en la que se refugió el conde con su familia, su reducida corte y sus domésticos ejércitos. Durante unas semanas el rey castellano presentó la batalla sin que el molinés pudiera hacer otra cosa que resistir en lo alto de su inexpugnable bastión. Cuando el cerco hizo mella en las reservas del molinés, éste finalmente se rindió, y mediante los buenos oficios de doña Berenguela, madre del monarca, ambas partes acordaron una salida al conflicto, conocida en los anales históricos como la "Concordia de Zafra", en la que se establecía que el heredero del señorío, el primogénito de don Gonzalo, quedaba desheredado (y así le llamaría luego la historia a Pedro Gonzalez de Lara), siendo proclamada heredera la hija del molinés, doña Mafalda, que se casaría con el hermano del rey, el infante don Alonso, y de este modo la intervención de la Corona de Castilla se hacía un tanto más efectiva sobre los asuntos del rebelde señorío de Molina.
En las guerras civiles del siglo XV, la fortaleza de Zafra siguió teniendo una importancia suma en la estrategia del control de aquellos territorios cercanos a Molina, siempre importantes por ser los caminos naturales de paso entre Castilla y Aragón. Enrique IV entregó Molina en señorío a su valido Beltrán de la Cueva, lo que provocó nuevamente una guerra de rebeldía de las gentes de la comarca contra el señor impuesto. Todavía en el siglo XVI se tenía a Zafra como un castillo de los más fuertes del Reino. Si no de los grandes, al menos contaba entre los más fuertes, y asombraba a todos por lo difícil de su acceso, lo ingenioso de su entrada y la capacidad que en determinado lugar (hoy desconocido para nosotros, pero quizás en el interior de la roca) tenía para albergar a más de 500 hombres.
Poco a poco fueron cayendo sus piedras, desmoronándose sus murallas, desmochándose sus torreones y borrándose los límites de sus cercas exteriores. Sin embargo, hoy todavía tiene Zafra una estampa singular y espléndida. Puede llegarse hasta el castillo, en época seca, a través de caminos en regular estado, desde Hombrados, Campillo de Dueñas o Castellar de la Muela. A 1400 metros de altitud, en la caída meridional de la sierra de Caldereros, sobre una amplia sucesión de praderas de suave declive se alzan impresionantes lastras de roca arenisca, muy erosionadas, que corren paralelas de levante a poniente. Sobre una de las más altas, se levantan las ruinas del castillo de Zafra, reconstruido hoy sobre los restos que los siglos habían ido derruyendo y respetando.

Castillo de Inesque, Angón (Guadalajara)

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Al ser reconquistada, la comarca quedó dentro del Común de Atienza, regido por su fuero y bajo el señorío de los reyes castellanos. En el siglo XV pasó a ser tierra de Jadraque, en su sesmo de Henares, y desde 1434, por donación de Juan II, perteneció en señorío a los Carrillo (siglo XV) y luego a los Mendoza (siglos XVI-XIX). En el capítulo 36 de las Relaciones Topográficas de Felipe II pertenecientes a la localidad de Angón se dice así refiriéndose a la fortaleza de Inesque: «que á poco mas de media legua está vn sitio que se llama é nombra el Castillo de Ynesque, y en aquella parte é lugar está vn castillo que se llama segun dicho es, Ynesque, é no dicen, ni han oido que haya sido población».

Castillo de Torre Negra, Sant Cugat del Vallès (Barcelona)
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Torre de Sancho Pérez, Iznatoraf (Jaén)

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La torre de Sancho Pérez data del siglo XIII-XIV.
Se trata de una torre de planta cuadrada y desmochada en la actualidad, que formó parte del sistema defensivo de Iznatoraf, al estar incluida en su alfoz o territorio de control.

Castillo de Tejeda y Segoyuela (Salamanca)

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Su construcción parece datar del siglo XV.
El castillo se compone de una gran torre rectangular, una barbacana, ya destruida, y un foso. La torre tuvo suelos de madera, con troneras abajo para cañones. Es un recinto cuadrado con pequeños cubos a los ángulos y otro dando guarda a la puerta.

Castillo de Jérica (Castellón)

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La población de Jérica existe desde la época romana, según lo atestiguan los numerosos hallazgos de esa época. Tras la dominación musulmana, fue reconquistada por Jaime I en el año 1236, tras un asedio fallido dos años antes. El propio rey le dio carta de población en el año 1249, y en 1255 la cedió a Teresa Gil de Vidaure y a su hijo Jaume Pérez, primer señor de Xèrica, señorío que englobaba numerosas poblaciones de los alrededores. Al extinguirse la casa de Xèrica, volvió a la Corona en tiempos de Pedro "el Ceremonioso", que creó un condado y lo cedió a su hijo Martín. Cuando éste subió al trono su patrimonio volvió a la Corona. A partir de entonces se inició una larga serie de titularidades distintas del señorío, incluso con períodos de indefinición sobre el mismo. Cabe destacar que Fernando "el Católico" se mostró muy interesado en poseer estos dominios. En el año 1564 pasó definitivamente a la Corona.
Durante las Guerras Carlistas se produjeron importantes hechos de armas en la ciudad, destacando la resistencia de un reducido grupo de hombres a los ataques del general carlista Forcadell, hasta que llegaron los refuerzos liberales del general Borso.
El castillo de Jérica fue construido en el siglo XIII sobre otro castillo anterior de origen musulmán y tuvo una gran importancia estratégica desde el principio de la Reconquista por ser el paso natural entre los Reinos de Aragón y la región que más tarde sería el Reino de Valencia.

Castillo de Corro de las Cercas, Villares de Yeltes (Salamanca)

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Se cree que este castillo fue construido hacia el siglo XV sobre los restos de un antiguo castro. No se ha encontrado documentación que indique quién lo mandó construir, aunque sí se sabe que en el siglo XVIII pertenecía al conde de Canillas.
Del castillo sólo queda un torreón del siglo XV y unos pocos restos de los muros del recinto que lo acompañaban. La torre estaba dividida en 4 plantas que contaban con suelo de madera, ya desaparecidas.

Casa Consistorial de El Toro (Castellón)

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La Casa Consistorial de El Toro fue construida en el año 1570. Después de fallecer don Fernando de Aragón, duque de Calabria y virrey de Valencia, en 1550 la villa de El Toro estuvo bajo la potestad del monasterio de San Miguel de los Reyes de la ciudad del Turia, momento en que se alza la edificación. La Orden de los Jerónimos gobernó hasta la clausura de las comunidades eclesiásticas en el primer tercio del siglo XIX con la consiguiente desamortización de bienes. Una vez la localidad pasó a constituir una población libre, las instalaciones de la Casa Consistorial continuaron albergando la administración municipal donde resolver los pleitos entre ganaderos, reunir al gremio de líquidos y aguardientes o gestionar el pósito, entidad bancaria donde se auxiliaba a los labradores y recaudaba fondos monetarios custodiados por arcas de tres llaves.

Castillo de la Peña, Ardales (Málaga)

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El origen del pueblo como asentamiento urbano se remonta a la Edad del Cobre, como así lo atestiguan los vestigios hallados en la cueva de doña Trinidad Grund o de Ardales, procedentes del Paleolítico. Más tarde, los romanos fortificaron el núcleo construyendo un castillo, en la llamada "Peña de Ardales", en torno al que se fue creando el pueblo. Ardales fue conquistada en 716 por el emir Alhur al Tagafi, que le dio el nombre Ard-Allah, que significa "Jardín o tierra de Dios". En el siglo IX Ardales cobró un protagonismo tal que le hizo entrar en todos los tratados históricos. El caudillo Omar Ibn Hafsun se enfrentó al poder de Córdoba estableciendo su cuartel general en Bobastro. La fortaleza de Ardales y Turón por el oeste, el castillo de Teba por el este y el de Álora por el sur formaban el arco defensivo de Bobastro y zona de influencia al unirse los vecinos a la causa de Omar ben Hafsun, hasta que los omeyas cordobeses pusieron fin a la rebelión con la conquista de Bobastro.
A partir del siglo XIII, tras la conquista del valle del Guadalquivir por las tropas castellanas, el castillo de Ardales cobró nuevamente importancia, pues la zona se convertirá en frontera entre Castilla y el reino nazarí de Granada siendo frecuentes las incursiones cristianas para conquistarlo y grande el interés de los nazaríes por mantener el dominio sobre la fortaleza, que cambiará de unas manos a otras en varias ocasiones. La primera conquista se produjo en el año 1362, durante el reinado de Pedro I de Castilla, aunque 6 años después sería recuperada por los nazaríes. Los últimos años del siglo XIV se caracterizaron por una relativa paz entre ambos reinos, pero a comienzos del siglo XV, aprovechando la debilidad del reino nazarí como consecuencia de sus luchas internas, los castellanos reanudaron la conquista y pusieron cerco a Ardales, que fue nuevamente conquistada en 1433, junto con las plazas fronterizas de Turón e Iznájar, hasta que en 1447 volvió a pasar nuevamente a poder de los granadinos. Hacia 1454 la fortaleza fue definitivamente conquistada, tras la huida de sus habitantes, por el alcaide de Teba, Juan Ramírez de Guzmán, que la incorporaría más tarde, cedida por el rey Juan II, a su señorío, dando origen del futuro condado de Teba.

Vicus occidental romano de Corduba (Córdoba)
En el último tercio del siglo I d. C., coincidiendo con la nueva transformación urbana que experimentó la Colonia Patricia Corduba de manos de los emperadores flavios, comenzaron a configurarse los barrios residenciales (vici) fuera del límite de las murallas de la ciudad. Así, frente a la posteriormente conocida Puerta de Gallegos, se desarrolló el vicus occidental, que se superpuso en parte a la antigua necrópolis augusta.
De este barrio residencial se han excavado diversas casas y "tabernas", que estuvieron en funcionamiento entre finales del siglo I d. C. y comienzos del siglo IV d. C.

Castillo de Arbeca (Lérida)

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Este castillo, documentado en el año 1151, fue construido sobre una fortaleza árabe conquistada a mediados del siglo XII. En el año 1160 Ramón Folc de Cardona hizo donación de su diezmo (derecho del diez por ciento que se pagaba al rey del valor de las mercaderías que se traficaban) a Guillem de Santa Fe. Posteriormente estuvo en manos de los Cornell de Aragón y del conde Jaume Roger de Pallars, que lo vendió, volviendo de nuevo a los Cardona y comenzando a magnificarse su definitivo esplendor. Fue destruido en 1851.

Alcázar de Medina-Sidonia (Cádiz)

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Dada su estratégica posición entre la costa atlántica y el campo de Gibraltar, Medina Sidonia estuvo habitada desde los primeros tiempos históricos. Fue fundada por los fenicios y bautizada por los romanos como Assido Caesarina, de donde procede su nombre actual. No obstante, los vestigios de asentamientos humanos hallados en su término municipal se remontan a finales del periodo neolítico, como lo demuestran la pinturas rupestres de Las Algámitas. Estrabón la sitúa en territorio tartésico, y en el solar del actual cine Thebussem se encontraron restos de un templo dedicado a Hércules-Melkart. El nombre de Azzindum, junto con una estrella de 7 puntas y un toro, figuraba en las monedas libio-fenicias. Los abundantes restos romanos, entre los que se incluyen estatuas togadas, hércules desafiantes, columnas, sepulcros, artísticas aras decoradas con guirnaldas, monedas y restos de cerámica, además del reciente descubrimiento de unas cloacas construidas en el siglo I, con 30 metros de galerías subterráneas, se pronuncian continuamente a favor de la existencia de la Assido Caesariana, así como el hallazgo de la «Venus de la Fecundidad», encontrada en el año 1972 en el Olivar de las Monjas. Durante el dominio cristiano visigodo, y más concretamente con Suintila, la actividad del cristianismo en Medina aparece más pujante con la señera figura del obispo asidonense Pimenio. La ciudad fue conquistada por Músá en el año 712, que permitió a los cristianos practicar su religión en los extramuros, continuando así el obispado, que sería luego trasladado a Cádiz por Alfonso X "el Sabio". Medina Sidonia fue capital de la cora de su nombre durante la dominación árabe, teniendo su centro en los últimos años en la aldea de Calsana, actual cortijo de Casinas, actualmente en el término municipal de Arcos de la Frontera. La ciudad adquirió gran esplendor durante la época musulmana, en la que se construyó la fortaleza defensiva a partir de la cual se fueron trazando de forma concéntrica las calles del casco antiguo. Alfonso X "el Sabio" reconquistó la población el 22 de septiembre de 1264, pasando a ocupar la línea fronteriza contra el reino granadino, por lo que en algún documento medieval aparece con la denominación "de la frontera". El castillo de Medina-Sidonia, que fue construido por los árabes sobre otra fortaleza anterior, fue mantenido y reedificado debido al carácter fronterizo de esta plaza con el Reino de Granada. En el año 1279, Alfonso X concedió los castillos de Medina Sidonia y Alcalá a la orden militar de Santa María de España, creada por el mismo monarca en el año 1272, ordenándole que la fortaleza se llamara "Estrella", de donde quizás venga el nombre del castillo y campos de Torre Estrella, que fue construido en la segunda mitad del siglo XIII. La Orden de Santa María desapareció en el año 1280, y Sancho IV concedió a la Orden militar de Santiago los castillos de Medina, Alcalá y Vejer. María de Molina hizo señor de Medina a Alonso I Pérez de Guzmán por 150.000 maravedís viejos, y de él pasó en el año 1430, bajo el reinado de Juan II, a Luis de Guzmán, maestre de Calatrava. El monarca, en 17 de febrero de 1445, elevó a título de ducado el gobierno de la ciudad en la persona de Juan Alonso III de Guzmán, conde de Niebla y adelantado mayor de la frontera de Andalucía, confirmando el nombramiento como hereditario en 15 de febrero de 1460. Con el establecimiento del ducado de Medina Sidonia, se construyó un recinto amurallado. En 1472 recibe de Enrique IV el título de ciudad. Medina Sidonia comenzaría así a pertenecer a la casa de los Guzmán hasta la supresión de los señoríos en el siglo XIX. El propio duque, aprovechando las continuas incursiones de piratas en Cádiz, pretendió, en el año 1474, devolver el obispado a Medina Sidonia, preparando el claustro de la iglesia mayor para este fin. En el siglo XVI comenzaron las demoliciones del triple recinto amurallado con que contaba la ciudad, concediéndose licencia para usarlo como cantera en otras construcciones civiles y militares. Se construyó así la iglesia mayor y se desmochó en ese mismo tiempo la torre de doña Blanca, en la que según la tradición fue enterrada doña Blanca de Borbón, mujer de don Pedro I "el Cruel", que murió por mandato de su marido a manos del ballestero Juan Pérez de Rebolledo. Una lápida redactada por el académico Modesto Lafuente, en 1859, recuerda el hecho:
En esta torre estuvo presa
y acabó sus días a manos del ballestero
Juan Pérez de Rebolledo,
en el año 1361,
la virtuosa y desventurada reina
doña Blanca de Borbón,
esposa de don Pedro de Castilla.
El marinero José Butrón de Múgica fue el defensor de la ciudad ante la invasión francesa, que tuvo lugar desde el 2 de febrero de 1810 al 25 de agosto de 1812.

Castillo de Alfaraz (Zamora)

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Fue reformado en el siglo XVI. Se conservan pocos datos históricos sobre este castillo.
Quedan restos de la torre del homenaje y algunos muros.

Castillo de la Mala Sombra, Establés (Guadalajara)

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El castillo de Establés fue construido en el siglo XII, reparado en el siglo XV y reconstruido en el siglo XV por orden del conde de Medinaceli.
La importancia estratégica de este enclave, situado en un camino natural que asciende desde Aragón a través del río Mesa hacia el centro del Señorío de Molina, hizo que ya en los comienzos de la repoblación del territorio, hacia la primera mitad del siglo XII, se colocara en la parte más alta del valle un torreón de vigía, y a sus pies el pueblo, entonces humilde, que progresivamente fue creciendo en habitantes y valor. Ese torreón era una de las primitivas fortalezas defensivas del independiente señorío (primero los Lara y luego los monarcas castellanos). En el año 1432 don Álvaro de Luna, como canciller del rey Juan II, ordenó que el castillo de Establés fuera reparado. En el siglo XV cambió bruscamente el destino histórico del pueblo, al ser violentamente conquistado por don Gastón de la Cerda, conde de Medinaceli, en cuya casa y territorio quedó incluido este lugar y otros cercanos. Los Medinaceli mandaron a un capitán de su confianza que tuvo por misión levantar una fortaleza en el pueblo. Este emisario, llamado Gabriel de Ureña, cometió toda clase de tropelías con las gentes comarcanas para edificar el castillo de Establés. Aseguran que utilizó la violencia, el engaño y todas las malas artes habidas y por haber para conseguir a buen precio los materiales y la mano de obra, forzando incluso a los humildes vecinos a llevar piedras de sus propias casas. Desde entonces le quedó el apelativo que le nombra el castillo de la Mala Sombra. El Común de Villa y Tierra de Molina solicitó repetidas veces de sus señores, los Reyes Católicos, que les fuera devuelto el lugar y castillo de Establés. Siendo su alcaide, por los Medinaceli, don Pedro de Zurita, éste se negó a obedecer las órdenes reales y los monarcas se vieron obligados a utilizar la fuerza enviando como alcalde ejecutivo a Diego de Riaño. En el año 1481, y tras ciertas escaramuzas guerreras entre las gentes del Común de Molina, capitaneadas por su regidor don Luis Fernández de Alcocer y el entonces alcaide Sancho Díaz de Zurita, Establés pasó de nuevo a ser del Común molinés, donde prosiguió durante siglos.

Torre de Lacorzana (Álava)
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Baluarte de Capuchinos, Cádiz
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Castillo de Fuentidueña de Tajo (Madrid)

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Existen indicios de que pudo ser construido en el siglo XII y ampliado o reconstruido en el siglo XIV. Su historia está relacionada con la Reconquista y con los reyes Alfonso VI y Alfonso VIII, el primero por ser el conquiStador de estas tierras a los musulmanes y por su romance y casamiento con Zaida, la princesa mora, y el segundo por la Reconquista y por dar los fueros y el mercado a la villa.
Aquí estuvo recluida doña Urraca, la mujer de Alfonso I "el Batallador", que, según la leyenda, por las noches pasaba a través de los pasadizos a visitar a los moriscos. En este castillo estuvo también prisionero el adelantado Pedro Manrique, por orden de Juan II. Álvaro de Luna, marqués de Villena, también fue prisionero por diferencias con la Orden de Santiago y posteriormente fue dueño del castillo.

El Telégrafo. Torre óptica de Bugedo (Burgos)
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Construida en el siglo XIX.
Su planta es cuadrada y presenta planta baja y dos pisos de fachadas iguales. El piso bajo tiene forma de pirámide truncada y presenta en cada una de sus caras tres troneras defensivas adinteladas en madera y con sillares en los ángulos. En los dos pisos superiores se abren sendos ventanales centrales para observación, enmarcados en ladrillo. La división entre la planta baja y el primer piso está realizada con una doble hilera de sillar, mientras que entre éste y el segundo piso se hace con ladrillo. La torre queda rematada por una hilada de ladrillo y otra, superior, de sillar. La entrada se encuentra a dos metros del suelo y su acceso se efectuaba por medio de una escalera de mano que se tendía desde el interior.

Castillo de Almenar (Soria)

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El castillo de Almenar es de origen árabe, y fue muy modificado durante el siglo XV. Perteneció a varias familias nobles, como Bravo de Sanabria, Saravia, Ríos, etc. Parece ser que Gustavo Adolfo Bécquer sitúa en él dos de sus románticos relatos. Una placa actual colocada en la entrada nos recuerda que este castillo fue cuna de Leonor, la esposa y musa de Antonio Machado.

Castillo del Reloj, Calatayud (Zaragoza)

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Según Ximénez de Rada (historiador del siglo XIII), en su Historia Arabum, Calatayud fue fundada en el año 716 por Ayyub ben Habib al Lajmi, tercer emir de Al-Andalus, que sólo gobernó en ese año. Posiblemente ese primer núcleo urbano fuese lo que hoy se conoce como castillo de doña Martina. Según Al'Udri (historiador del siglo XI), en el año 862, Muhammad I, emir de Córdoba y fundador de Madrid, encomendó a Abderramán ben Abdelaziz el Tuyibí ampliar las fortificaciones de Calatayud para hacer frente a la rebeldía de los musulmanes de Zaragoza, los Banu Casi. Durante el emirato de Córdoba, Calatayud formaba parte de la región fronteriza norte o Marca Superior, con capital en Zaragoza, siendo a su vez cabeza de un importante distrito que incluía también a Daroca. En el año 937, Abderramán III tuvo que sofocar una nueva rebelión, esta vez de los tuyibíes, que gobernaban en Zaragoza, sitiando y tomando Calatayud. Tras la desmembranación del calitato en el año 1031, Calatayud pasó a ser una de las principales ciudades del reino taifa de Zaragoza, que alcanzó momentos de gran esplendor cultural, gobernado sucesivamente por las dinastías procedentes de Yemen, tuyibí y hudí. Hacia el año 1050, con Muhammad ben Hud, y durante un período de semiindependencia, Calatayud acuñó su propia moneda. En el año 1120, Alfonso I de Aragón, dos años después de la conquista de Zaragoza, puso sitio a Calatayud, que acabó por rendirse tras conocer la noticia de la derrota del ejército almorávide que venía en su auxilio.

Muralla de Ciudad Real

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Según las crónicas, la muralla urbana de Ciudad Real medía unos 4,5 km y llegó a contar con 130 torres, la mayor parte de ellas de mampostería y ladrillo. De las 8 puertas con que contaba esta muralla sólo se conserva la Puerta de Toledo. También se conserva un pequeño lienzo de la muralla de unos 50 m de largo, con restos de un posible torreón, en la zona de la Ronda de la Mata, que data posiblemente de los siglos XIII y XIV. Aún puede advertirse el perímetro de esta muralla, pues las rondas de la ciudad siguen fielmente su antigua disposicion.
La Puerta de Toledo, llamada así por señalar el camino a esta ciudad, se encuentra al norte y su fortificación comenzó en el año 1297. Es de estilo gótico-mudéjar, severa y sin ornamentos. Tiene 6 arcos, combinándose la ojiva y la herradura, paradigma simbólico de la convivencia entre la población cristiana y la morisca. Los dos arcos exteriores son apuntados, de gran peralte y están apoyados sobre columnas adosadas a los muros. Otros dos arcos son de herradura, uno de ellos apuntado y sin alfiz. Los dos más interiores son apuntados. La puerta está flanqueada por dos torreones cuadrados macizos de 12 m de altura por 4 de frente, que estaban coronados por almenas, hoy desaparecidas. Formaba un cubo perfecto, pues su altura, su anchura y su profundidad eran iguales entre sí. Por su cara interna aparece una cartela de piedra que da la fecha de su construcción, año 1328, bajo el reinado de Alfonso XI, aunque otros autores de renombre la consideran incluso anterior. En la cara externa ostenta el escudo de armas de Castilla.

Castillo de Trigueros del Valle (Valladolid)

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Se comenzó a construir en el siglo XV, quizás por don Gutierre de Robres, señor de Valdetrigueros.
Consta de dos recintos fortificados, el primero constituido por una muralla flanqueada por 4 torreones. La torre del homenaje se encuentra en el segundo recinto. El castillo posee abundantes subterráneos.

Castillo de Ocón (La Rioja)
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En 1023 Fortún Garcés era señor de Ocón. En 1040 el rey García III de Nájera entregaba en arras a su esposa Estefanía Ocón, cuyo tenente era Lope Acenáriz. Entre 1065 y 1068 aparece Ximeno Fortuniones y entre 1074 y 1092 Enneco Azenáriz. En 1123, época de Alfonso "el Batallador", aparece como tenente Lope Lópiz. Durante la ocupación de Sancho "el Sabio" de Navarra figuran Sancio Ramírez de Pedrola en 1172 y Martín Roiz en 1173 y 1174. Tras su recuperación por Alfonso VIII, éste la confía al señor de Cameros, Diego Jiménez. Se conoce el nombre de alguno de los alcaides: Martín Romeo en 1177, don Alavés en 1185, Pedro Ramírez de Bazán en 1344 y el merino Juan Martínez de Peñafiel en 1349. En tiempos de Pedro I y Enrique II poseyó Ocón Juan Alfonso de Haro. Posteriormente, en 1379, este rey donó la villa a Diego Gómez Manrique, repostero mayor, ya que su anterior dueño, Ramiro Sánchez, lo traicionó aliándose con el rey de Navarra, Carlos II. El castillo y la villa fueron propiedad de los duques de Nájera y condes de Treviño hasta la extinción de los señoríos jurisdiccionales.

Templo de Culto Imperial Romano de Corduba (Córdoba)

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En la época del emperador Claudio (41-54 d. C.), la Colonia Patricia Corduba se dotó de un gran recinto monumental en forma de plaza porticada, presidida por este templo. El conjunto se completaba con un circo cuyos restos han sido encontrados recientemente bajo el barrio de San Pablo. Este conjunto constituye un magno proyecto urbanístico ejecutado durante la segunda mitad del siglo I d. C., y vinculado al culto imperial de la provincia romana Hispania Ulterior, de la que Corduba era su capital.

Castillo de Medinaceli (Soria)

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En la antigua villa de Medinaceli hay vestigios de ocupación humana que se remontan a la época celtibérica (siglo I a. C.), y que llega hasta nuestros días.
Por su situación estratégica, al lado de la calzada romana entre Zaragoza y Toledo, los romanos utilizaron este emplazamiento primero como campamento en su paso hacia la conquista de Numancia y después como núcleo urbano, llegando a ser una ciudad importante, rodeada de murallas que aún se conservan. Posteriormente los árabes hicieron de ella el cuartel general de sus correrías por el Duero. Su caudillo, Almanzor, herido en la batalla de Calatañazor, murió en Medinaceli y la tradición señala que está enterrado en el cerrillo cuarto. Pudiera ser que el cerro se encuentre en dirección sur, hacia el nacimiento del Jalón, pues los puestos árabes de vigilancia existentes en Fuencaliente y Benamira señalan la dirección de los campamentos árabes más importantes, al sur de esta comarca. Una vez conquistada por Alfonso VI "el Batallador" en 1370, Medinaceli se convirtió en señorío y Alfonso VIII creó el condado de Medinaceli y lo otorgó al conde de Foix, casado con doña Isabel de la Cerda. Un siglo más tarde los Reyes Católicos le otorgaron el título de ducado. A partir de ese momento se abrió una nueva etapa en su historia, configurándose el trazado urbano que ha llegado hasta nuestros días. El castillo de Medinaceli fue construido en el siglo XIV.

Muralla urbana de Antequera (Málaga)

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Fue construida por los árabes, y reconstruida posteriormente por los cristianos.
Aún pueden verse restos, tanto de época nazarí como renacentista. Destacan un postigo, tres torres albarranas y un torreón semicircular junto a una ermita.

Iglesia de Santa María de Melque, San Martín de Montalbán (Toledo)

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Se trata de una iglesia de época visigoda que formaba parte de un pequeño monasterio en el siglo VIII.
Se encuentra en buen estado de conservación.

Castillo de Cerralbo (Salamanca)

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Parece ser que fue construido por Esteban Pacheco, personaje relevante de Ciudad Rodrigo, quien lo hizo construir en el siglo XIV para defender estas tierras de los portugueses, como ocurrió con otros de esa zona. Se hermanaron en él el buen gusto arquitectónico y las características defensivas. No debió ser morada habitual de los Marqueses de Cerralbo, ya que su residencia estuvo en Ciudad Rodrigo por razón de los cargos que ocuparon, en estrecha pugna con los López Chaves. A mediados del siglo XVII, aún estaba en pie y "pie de guerra", porque documentalmente consta que, cuando la guerra de separación de Portugal, jugó un notable papel en la defensa del campo del Camaces y del Abadengo, hostigado continuamente por las tropas portuguesas de Xaque de Magalhaes, que, al no poder conquistar la fortaleza, la incendiaron en 1664 y se retiraron. La terminación de esta guerra y la marcha de los marqueses a Madrid y Salamanca llevó a la ruina y al abandono de esta fortaleza.

Castillo del Puerto de la Cadena, El Palmar (Murcia)

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Se trata de un castillo árabe construido en el siglo XII, aunque en la falda del monte sobre el que se alza se han encontrado restos de las culturas argárica, ibera y romana, por lo que no se descarta el uso de ese emplazamiento por estas culturas.

Muralla urbana de Fuentepinilla (Soria)

Tomás López en sus Relaciones geográfico-históricas de 1796, relata que "Las murallas son fortísimas aunque de tierra, tienen dos varas y media de anchura y quatro estados a cinco de altas, de tal suerte que los pocos trozos que aún subsisten como con arte no se demuelan, durarán asta el fin del mundo".
En las murallas se abrían cuatro puertas, la sur llamada Puerta de los Tejares, la del poniente o Puerta del Calvario, la del norte o Puerta de los Toros y la del mediodía, única que aún subsiste, conocida como Puerta de la Villa. Los tramos de tapial de sus muros han sido demolidos o aprovechados en las construcción de las casas que siguen la delimitación de la cerca.

Castillo de Benadalid (Málaga)

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Esa fortaleza de origen árabe fue reconstruida en el siglo XVII por el conde de Feria.
Es un edificio de planta trapezoidal que cuenta con tres torres cilíndricas, faltando una por derrumbarse. El acceso principal se realiza por la base mayor de la planta, y está orientada al noroeste. Junto al acceso hay otra torre de sección cuadrangular. A diferencia de las otras dos, la torre sur tuvo función habitacional. En el centro del recinto hay también un aljibe subterráneo.

Torre de Riba de Saelices (Guadalajara)
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Castillo de Belmonte de Campos (Palencia)

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A mediados del siglo XIV aún no existía la torre. El lugar era de los hijos de Pedro Díaz de Cavergina. A finales de siglo lo adquirió la familia Sarmiento que posteriormente vende villa y castillo a Inés de Guzmán, señora de Villalba de los Alcores y Fuensaldaña. En 1458, compró la villa Juan Manuel, consejero de Enrique IV. A su muerte en 1463, le sucedió su hijo, del mismo nombre, como segundo señor de Belmonte, contador mayor de Castilla y valido del rey don Felipe "el Hermoso" a quién sirvió en Flandes antes de su llegada a España. A la muerte del rey huyó a Flandes, donde fue encarcelado por su enfrentamiento con el rey Fernando "el Católico". Carlos I lo liberó y envió a Roma como embajador, de donde regresó en 1523, siendo miembro del Consejo de Estado hasta su muerte en 1543. Casado con doña Catalina de Castilla en 1477, de sus 9 hijos destacó Pedro, obispo de León entre 1523 y 1534, para pasar posteriormente a ser arzobispo de Santiago. Posteriormente perteneció a la familia Manrique, al conde de Oñate y al marqués de Montealegre, dueño de Belmonte y Meneses. El 1904 fue adquirida por varios vecinos del pueblo por la cantidad de 2.800 pesetas.
La parte más antigua de la torre fue construida entre finales del siglo XV y principios del XVI, y su construcción puede ser atribuida a Gómez de Isla al presentar varias similitudes con las torres de Fuensaldaña, Peñafiel o Torrelobatón.
A la vuelta de Juan Manuel de Roma en 1523, se realizaron importantes obras en la torre, a la que se añadió un cuerpo más, en el que se aprecia en el exterior un cambio de piedra utilizada. Se añadieron los arcos diafragmas a las salas ya existentes y se prolongó la escalera hasta el sótano interior mediante una escalera de caracol. También en estas reformas se creó el torreón y la puerta actual de entrada al recinto, así como las tres salas abovedadas. Todas estas reformas se pueden atribuir a Juan de Badajoz "El Mozo", ya que muchos detalles aparecen también en otras obras realizadas por este arquitecto.

Atalaya de la Ojaraca, Caltojar (Soria)

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Se trata de una atalaya musulmana del siglo X, de las muchas que se construyeron en estas tierras fronterizas y de las que quedan notables ejemplos.
Es una torre de planta circular de 5 m de diámetro y unos 7,5 m de altura. Tenía planta baja y dos alturas más. En el último piso hay una pequeña ventana hacia poniente. Comunica visualmente con las atalayas de Rello y La Riba de Escalote.

Castillo de Torresaviñán (Guadalajara)

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Don Manrique de Lara construyó un castillo en el siglo XII aprovechando una antigua torre musulmana. En el siglo XIV fue reforzado, y reformado en el siglo XV.
El castillo era de planta cuadrada, y contaba con torres en sus cuatro vértices, de las que hoy día sólo permanece en pie la mayor, situada en el ángulo oeste, y que da nombre a la fortaleza, dominando una vasta extensión de terreno con sus 15 m de altura. La fortaleza, cuyo interior apenas cubría un centenar de metros, estaba rodeada por dobles fosos.

Castillo de Vilademàger, La Llacuna (Barcelona)

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Aparece documentado en el año 987. Este castillo junto con los de Pontons, Miralles, Orpí, Montagut, Querol Queralt y Pinyana estaban bajo la jurisdicción de los condes de Barcelona. Hacia el año 1078 estaba en manos de la familia Cervelló (emparentada con los Gurb-Queralt).

Castillo de San Silvestre, Novés (Toledo)

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El castillo de San Silvestre fue construido por el comendador Gutiérrez de Cárdenas en el siglo XV.
Este pequeño pero bello castillo, similar al de Maqueda, es de planta cuadrada y conserva 3 de sus fachadas, una de ellas casi completa, lo que permite observar algunos detalles de su construcción. Las murallas poseen torres cilíndicas con base troncocónica en los ángulos y centros, así como un almenado muy interesante, único en la provincia, con dobles merlones de mampostería y ladrillo, con saeteras cruciformes en granito y que tienen también las torres, éstas con tiros frontales y cruzados. La puerta mira hacia el este y debió tener un puente levadizo sobre el foso que se observa al pie de los muros. Esta puerta, blasonada, tuvo un matacán del que aún quedan los canes. Parece ser que carecía de torre del homenaje. Bajo el edificio se conservan dos grandes salas abovedadas a modo de sótano, tan largas como el edificio, y es posible que existan más enterradas.

Castillo de los Moros, Cartagena (Murcia)

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El castillo de los Moros fue construido en el siglo XVIII, finalizando las obras en el año 1778.
De estilo neoclásico, pertenece a la Escuela Española afrancesada. Se trata de una obra coronada de estilo neoclásico ecléctico. Proyectada por el ingeniero militar Pedro Martín Zermeño, y dirigió su construcción el también militar Mateo Vodopich de 1773 a 1778. Estaba comunicado con la plaza mediante un camino cubierto que partía de la Puerta de Socorro. Se trata de una fortificación abaluartada exterior a la ciudad cuyo objetivo era para proteger el frente abaluartado del hospital y la entrada de la ciudad por las puertas de San José. Más que un castillo propiamente dicho, se trata de una "obra coronada" que, según dicen, es única en el mundo.

Castillo de La Raya, Monteagudo de las Vicarías (Soria)

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La historia del castillo, que en un principio debió ser sólo una torre de vigilancia del valle del Jalón y la frontera castellano-aragonesa, nace con don Martín González (que le da nombre), en época del Cid, y está estrechamente ligada a las guerras de La Raya entre Aragón y Castilla durante los siglos anteriores a los Reyes Católicos. Se tiene noticia de la desposesión del propietario del castillo por el rey Pedro IV de Aragón en el siglo XIV, por favorecer los intereses castellanos, donándolo a Gonzalo Fuerte. Durante los siglos XV y XVI sus dueños son familias de origen aragonés: Luna, Cobos, Sarmientos... En 1452 el alcaide del castillo era Juan de Torres, regidor de Soria.
El castillo actual fue construido en el siglo XV, sobre la llamada Torre de Martín González del siglo XIV.

Alcazaba de la Mota, Alcalá la Real (Jaén)

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Uno de los motivos que figuran en el escudo de Alcalá la Real, la llave, es una clara referencia al papel que la fabulosa elevación de La Mota ha conferido a Alcalá la Real. El valor estrátegico de ser puerta entre el valle del Guadalquivir y la vega granadina ha sido aprovechado desde tiempos remotos. Los primeros vestigios de la presencia humana datan del Neolítico, en el tercer milenio a. C. De la época romana hay también restos como los hallados en La Tejuela, de donde destaca sobremanera una estatua de Hércules, expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. Durante la época islámica las ventajas de este enclave fueron aprovechadas al máximo, convirtiéndose Alcalá en una importante ciudad fortificada de Al Andalus. En el siglo VII la ciudad fue fortificada y en el siglo XI alcanzó su máximo esplendor bajo la autoridad de la familia Banu Said. Varias veces cambió de nombre, según el grupo étnico que la gobernaba, pero siempre estaba precedido por la voz árabe Qal'at, que designa a una población fortificada. Los dos primeros nombres con los que aparece citada en las fuentes son Qal`at Astalir y Qal`at Yahsub, y el último Qal`at Banu Said, clan impulsor de la cultura alcalaína y del que destacaron varios miembros en la literatura y en la política. Además de esta fortaleza, la estructura defensiva se completaba con un gran número de atalayas, de las que se conservan unas 15. Desde su primera ocupación por Alfonso VIII en 1213, las luchas entre granadinos y castellanos se sucedieron por el dominio de esta plaza. Fernando III y Alfonso X la conquistaron, pero en ambas ocasiones volvió a ser perdida. La toma definitiva en el año 1340 por Alfonso XI dejó a éste en puertas del Reino de Granada, y siglo y medio después los Reyes Católicos partieron de aquí para la conquista de la capital nazarí. El castillo de la fortaleza fue reconstruido en el siglo XVI. Por todo ello no es de extrañar que el lugar se convirtiera en un importante baluarte cristiano, tanto que tras la conquista se fundó una Abadía de Patronato Real, con singulares privilegios. La ciudad gozaba de estatuto especial y sus vecinos contaban con cartas y fueros con privilegios y exenciones de tributos. El deseo expreso del monarca hizo que la por entonces Alcalá de Benzay de cambiase de nombre por última vez y se llamara Alcalá la Real. Los principios políticos, sociales e ideológicos de la cristianización no sólo transformaron el nombre, sino también la fisonomía de la ciudad, tanto sus espacios como sus edificios. Se ampliaron las estructuras defensivas y se erigió en el arrabal viejo la iglesia de Santo Domingo de Silos, patrono de la ciudad. Al mismo tiempo comenzó la construcción, sobre los cimientos de la antigua medina, del principal símbolo político y religioso de la nueva ciudad cristiana, la Abadía. Tras la conquista de Granada en el año 1492, la ciudad entró en una etapa de apogeo y esplendor. El rápido aumento de la población hizo que las casas desbordaran los límites de la ciudadela y la ciudad se expandiera faldas abajo de la Mota, así como por las laderas del monte de las Cruces y el monte del Llanillo, en un proceso que continuó durante los siglos siguientes hasta el abandono total del monte.

Torre de El Cubo de Don Sancho (Salamanca)

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Poco se conoce de la historia de este castillo. Probablemente fuera construido a finales del siglo XIV o principios del XV. En el siglo XVIII perteneció al marquesado de Cerralbo. Se cree que tuvo por habitante al infante Sancho "el Mudo", personaje que al parecer está enterrado en la villa de Ledesma y que en esta torre pudo estar preso o aislado debido a su presumible debilidad mental.

Castillo de San Sebastián, Cádiz

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La isla donde se encuentra el castillo de San Sebastián ha sido objeto de continuos asentamientos desde la antigüedad. Según la tradición aquí estuvo el templo de Kronos, después una torre-atalaya musulmana, y ya en el siglo XV ocupaba el lugar una ermita advocada a San Sebastián. En el año 1457 una nave veneciana se refugió en la isla a causa de una epidemia de peste, reconstruyeron la torre y levantaron una ermita a la advocación de San Sebastián. En este lugar se labraron incluso las armas de la ciudad de Venecia en reconocimiento a la hospitalidad gaditana. Tras el saqueo inglés de finales del siglo XVI, el lugar se destinó al castillo, reconstruyéndose la torre en 1613 bajo la dirección de Juan de la Fuente Hurtado, dotándola de artillería y haciendo a su vez los servicios de faro para los navegantes. En el año 1706 se inician las obras del castillo en la parte de la isla que miraba hacia la ciudad. En 1739 el castillo contaba con 17 cañones que controlaban la entrada a la Caleta y el canalizo sur hacia la bahía. En 1860 el castillo fue reforzado con baterías acasamatadas. Durante el siglo XIX se construyó un largo malecón por el que el castillo quedaba unido a tierra, a la puerta de La Caleta, pero en un principio tenía que esperarse la bajamar para acceder al castillo.

Castillo de Palafolls (Barcelona)

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Las primeros documentos referentes a este castillo datan del año 1035, estando dominado por la familia Humbert de Sesagudes o de Montseny, que también poseían el castillo de Montpalau. Tras la cesión del castillo por parte de Humbert Odó de Sesagudes a su hija Guisla (casada con Bernat Gausfred), se le puso el nombre de "Palafolls". En el año 1381 Guillem de Palafolls lo transfirió a Pere III "el Ceremonioso". Otras familias que ostentaron su propiedad fueron: Bertrán d'Armendaris, Fadrique Enríquez (casado con Anna de Cabrera) en 1474, Luis Enríquez de Cabrera y Francesc de Montcada i de Cabrera (1574), hasta llegar a los Medinaceli, tras la boda de una de las descendientes de los Montcada en 1722. En el año 1880 pasó a manos del Estado español.

Muralla de Iznatoraf (Jaén)

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El emplazamiento estratégico de Izantoraf, y su altura, que domina toda la Loma de Úbeda, fueron aprovechados por los diferentes pueblos que han habitado la Península Ibérica para controlar las rutas del sureste hacia Sierra Morena. Pero fue durante el período islámico cuando este asentamiento fortificado vivió su máximo esplendor. A partir del siglo XI los árabes amurallaron el primitivo castillo de al-Turab, construido sobre recintos fortificados anteriores, reforzando así su extraordinaria situación en la cima de una mesa o cerro testigo, y conformando un entorno privilegiado al que ya se refería en el siglo XII el geógrafo al-Idrisi como Hisn al-Turab.
El recinto amurallado estaba vertebrado por 11 fortines de la misma elevación, dando entrada a la villa por 9 puertas situadas en distintos puntos de su circuito. Extramuros quedaba el arrabal (al-Rabad) y sus aldeas y cortijos, conformando toda una especie de distrito castral. Al igual que otros casos en la provincia de Jaén, Iznatoraf no fue conquistada por las armas, sino por la negociación. Fernando III pactó con los vecinos, que abandonaron la fortaleza. Tras la conquista cristiana, las defensas de Iznatoraf fueron reforzadas, y en los siglos XIII y XIV se erigirá en el centro de la villa un amplio y suntuoso recinto. Como avanzadillas de Iznatoraf figuraron los castillos de La Moraleja, Mingo Pliego, Sorihuela del Guadalimar y completando el sistema defensivo y de control territorial, algunas torres como la de Sancho Pérez, cerca de Mogón.
Una vez repoblado se concedió a Iznatoraf el fuero de Cuenca, y fue distinguida declarando sus tierras de realengo, es decir, no se cedieron a ningún señor, ni orden militar, ni a la Iglesia. Pero esta situación no se prolongó demasiado, ya que en el año 1252 Alfonso X cedió el lugar al Arzobispado de Toledo, que convirtió Iznatoraf, junto con Cazorla y Quesada, en una de las primeras villas del adelantamiento de Cazorla. Con el avance de la Reconquista esta posición perdió importancia militar, pero cobró fuerza como centro económico, hasta tal punto que la población desbordó sus murallas y se estableció en el llano, haciendo que las aldeas que la rodeaban crecieran. El arzobispado toledano reforzó sus murallas y construyó un castillo, ya desaparecido porque su función no era tanto la de defensa como la de servir de residencia.

Castillo de Obano, Luna (Zaragoza)

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Data del siglo XI.
Se aprecian perfectamente los mechinales del cadalso corrido de la zona superior de la torre, copia del magnífico cadalso de la torre del castillo de Abizanda y de los existentes en algunas torres francesas.

Castillo de Belit, Castellbell i El Vilar (Barcelona)

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El castillo de Castellbell aparece documentado en el año 979 con el nombre de castillo Belit. Este castillo figuraba en la dote matrimonial de la condesa Ermessenda, esposa de Ramón Borrell. Fue propiedad de los Montcada durante el siglo XIII y, a finales del siglo XIV, pasaría a manos de Jaume Desfar, señor de Castellbell, Vacarisas y Rellinars. Durante el siglo XVIII fue restaurado. Lo que hoy se ve constituye la obra situada a poniente del patio central ya que el resto fue destruido en el año 1719 por el entonces propietario Josep d'Amat i de Junyent con el fin de que no fuera ocupado por los 'miquelets' de Francia, catalanes independistas que continuaban su guerra contra Felipe V.

Torreón del Rey, Oropesa del Mar (Castellón)

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Los orígenes de Oropesa son muy antiguos, aunque no existen datos exactos hasta la Reconquista cristiana, realizada en el año 1233. Fue cedida a la Orden del Temple, y posteriormente pasaría a manos de diversos señores, destacando entre ellos la familia Tous, que fueron propietarios hasta finales del siglo XV. En el año 1654 Felipe IV creó el condado de Oropesa para Gerard de Cervelló.
Oropesa fue lugar de frecuentes ataques berberiscos a lo largo de un prolongado período hasta el siglo XVIII, y durante las germanías el ejército de Estellés fue derrotado aquí por el duque de Segorbe.
El torreón del Rey fue construido sobre otra torre anterior del siglo XV por Fernando de Antequera para mejorar las defensas costeras, culminando su construcción en el siglo XVI. Aparte de la defensa de la costa contra los ataques berberiscos, participó también activamente en la resistencia contra las tropas invasoras francesas.

Castillo de Hornachuelos (Córdoba)

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El castillo de Hornachuelos fue construido entre los siglos VIII y IX, y modificado o reconstruido en siglos posteriores. El corte que los cristianos hicieron de las cañerías de agua que corrían por la sierra, precipitó la entrega de la fortaleza al rey Fernando III "el Santo" en el año 1240.

Castillo de Despeñaperros (Cartagena)
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Lonja de Valencia

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La Lonja de Mercaderes de Valencia es uno de los edificios góticos civiles más importantes de Europa. Construido a finales del siglo XV, muestra el poder económico de la ciudad del Turia durante esta época. En pleno barrio del Mercat valenciano se levanta esta obra maestra del gótico tardío, estilo que normalmente se encuentra asociado a edificios religiosos. En la fecha de su construcción, Valencia vive un período de riqueza y esplendor económico gracias a los negocios de la burguesía urbana y al comercio en el Mediterráneo. El estilo gótico florido ha alcanzado ya plenitud en España y es el que se emplea para erigir una nueva lonja, un edificio para albergar las transacciones comerciales y bancarias del próspero comercio de la ciudad.

Castillo de Biel (Zaragoza)

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El castillo de Biel custodiaba, junto con las fortificaciones de Uncastillo y Luesia, los caminos que desde Ejea, por el sur, penetraban hacia las tierras del condado de Aragón.
Las primeras noticias del castillo de Biel son de la época de Sancho "el Mayor", aunque su primer tenente conocido fue Blasco Orioli, entre 1042 y 1051. Durante todo el siglo XI, y hasta el siglo XIII, el castillo estuvo vinculado de forma muy directa a la familia real aragonesa. Se sabe que Sancho Galíndez y su mujer, doña Urraca, lo donaron al rey Sancho Ramírez que aparece como tenente en 1062. Una vez rey Sancho Ramírez, lo entregó en dote a su esposa Felicia de Roucy, con la que contrajo matrimonio en 1071. A partir de esa fecha el castillo de Biel aparece citado algunas veces como Palacio del Rey, del que serán tenentes sucesivamente sus hijos Fernando y Alfonso (el que llegaría a ser Alfonso I "el Batallador") y después a Castán de Biel (que también fue tenente del castillo-palacio de Anzánigo, en el término municipal de Esquedas). A partir del siglo XIII el castillo pierde nombradía y su importancia fue decayendo hasta que en el siglo XV pasó a ser un lugar de señorío. En el siglo XIII aparecen como señores del castillo los nombres de Juan (hijo de Alfonso IV), la reina María de Luna, los señores de Illueca, etc. En el siglo XV figurarían como señores el príncipe don Martín de Aragón y el condestable don Álvaro de Luna. En el siglo XVII perteneció al arzobispo de Zaragoza.

Castillo de Peñas Negras, Tíscar (Jaén)

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Las fuentes árabes hacen alusión a Hisn Tiskar, y lo sitúan en Raymiyya, un lugar que poseía muchos lugares fortificados y elevadas montañas. En el año 896 es mencionado en las crónicas, cuando las tropas cordobesas llegaron aquí destruyendo parte de la fortaleza, en sus luchas contra los rebeldes de la Cora de Tudmir. El 18 de septiembre de 1224 fue conquistado por las tropas de Fernando III "el Santo", que lo entregó en 1231 al arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada, pasando así a formar parte del adelantamiento de Cazorla, institución que dominó estas tierras durante la Edad Media. El 25 de junio de 1274 el rey Alfonso X "el Sabio" cedió el castillo al Concejo de Úbeda, por la ayuda prestada por éste a él y a su padre don Fernando. Posteriormente volvió de nuevo a manos de los moros. Fernando IV comenzó su Reconquista, siendo continuada por el infante don Pedro, tío de Alfonso XI, que salió de Úbeda en 1319 acompañado por don García Fernández de Turgiello, maestre de Santiago; don Garci López de Padilla, maestre de Calatrava; don Ruy Velásquez, maestre de Alcántara, y los arzobispos de Toledo y Sevilla. Al llegar allí cercaron el castillo, a cuyo frente estaba Mohamed Andón. Ante las dificultades para su conquista, dado lo inexpugnable de su emplazamiento, un escudero del maestre de Calatrava, un pequeño hombre llamado Pere Hidalgo, trepó por la peña y mató a los 10 guardias que estaban custodiando el castillo, permitiendo así el acceso a los sitiadores, a los que Andón entregó las 4.500 personas que había, y a las que el infante permitió marchar libremente a la vecina Baeza. Los descendientes de Pere Hidalgo se llamaron desde este hecho "Diez", y como la hazaña se realizó de noche, el infante le otorgó por armas un lucero de oro en campo de gules.

Castro prerromano de Yecla La Vieja, Yecla de Yeltes (Salamanca)

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El castro prerromano de Yecla La Vieja es reconocido como el vestigio amurallado más antiguo que queda en la comarca de los Arribes del Duero. Se trata de una construcción de origen vetón que data del siglo V a. C. Su importancia radica en que supuso un poblamiento estable durante al menos 10 siglos, hasta que en la alta Edad Media sus habitantes se trasladaron al actual caserío.

Catedral de Ávila

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Data de los siglos XI a XVI.
Se encuentra en buen estado de conservación.
Es propiedad de la Iglesia Católica y se usa para la celebración de actos religiosos.

Castillo de Bétera (Valencia)

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Aunque existen restos de épocas anteriores, el origen de Bétera está en la dominación musulmana. En abril de 1237 sus habitantes se rindieron a Jaime I a cambio de que respetara su religión y sus bienes. Desde su conquista perteneció a la Orden de Calatrava, y en 1329 fue vinculada a la baronía de Bétera. En 1364 Pedro "el Ceremonioso" ordenó derribar el castillo y las murallas por el apoyo de la localidad a las tropas unionistas, aunque posteriormente tanto el castillo como las murallas fueron reconstruidos. En 1437 fue donada a perpetuidad a la familia Boïl, aunque después pasaría a la familia Rocafull y finalmente a la familia del marqués de Dos Aguas. Durante la Guerra de Sucesión fue atacada por las tropas borbónicas del conde de las Torres. Fue también escenario del ataque de las fuerzas del general francés Suchet a las de O'Donnell durante la Guerra de la Independencia. Las bandas carlistas protagonizarían igualmente numerosas acciones en este territorio. El castillo de Bétera fue construido por los musulmanes, reconstruido en el siglo XIV y reformado en el XVI.

Muralla del Deán, Cartagena (Murcia)

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Esta muralla, cuyas obras no fueron ejecutadas en su totalidad, fue construida en el siglo XVI por orden de Carlos I, para cerrar sólo el cerro de El Molinete y el de la Concepción.

Castillo de Cadrete (Zaragoza)

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Data del siglo X.

Castillo de Argavieso (Huesca)

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El castillo original data del siglo XV.

Castillo de Albalat dels Sorells (Valencia)

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La villa fue originalmente una alquería musulmana, cedida por Jaime I tras la Reconquista. En 1242 Pere d'Azllor era señor de la población. En 1350 pasó a manos del noble de origen catalán Berenguer de Codinats, Maestre Racional de Pedro IV "el Ceremonioso", manteniéndose en su familia hasta que en 1433 cambiara su posesión a Luis Aguiló Romeu de Codinats. En 1480 fue comprada por Tomás Sorell i Segarriga, y a partir de ese momento el topónimo del municipio pasó a ser Albalat de Mossèn Sorell o dels Sorells. Posteriormente fue elevada a categoría de condado, pasando por diversos titulares hasta la extinción de los señoríos. El palacio de Albalat fue construido a finales del siglo XV por el abuelo del poeta Ausìas March.

Castillo de La Zuda, Borja (Zaragoza)

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La posición del castillo de La Zuda fue, sin duda, de una importancia vital para la defensa del Reino de Aragón, hasta el punto de que, cuando en la guerra de los Pedros, cayeron Borja y Tarazona, ya se daba por perdido todo el Reino.
El castillo de La Zuda está formado por una gran mole rocosa que mantiene parte del revestimiento de sillares que la forraba, constituyendo una gran torre defensiva casi inexpugnable. Alrededor de la torre había un cinturón de murallas del que quedan varios cubos rectangulares y que conforman el barrio del Cinto.

Atalaya de Bayubas de Abajo (Soria)

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Atalaya de origen musulmán, vecina de dos grandes castillos, Gormaz y Berlanga.
Otro día más, que habrá una tercera y una cuarta parte. Como si estuviéramos faltos de castillos y fortalezas en el recinto español.

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