No lo tengo claro. Aún no sé si saldré esta noche. Lo que
ocurre es que sé que si salgo me encontraré con él. En realidad, no ocurrirá
nada si nos cruzamos. A medida que van pasando las horas me resulta muy costoso
hacer frente a esa mirada perfecta que llevo dos semanas sin ver.
En realidad me falta él, y todo lo que él trae consigo. Lo que
me resulta muy cuesta arriba es mantenerme distante. En estas dos semanas no he
sabido nada de él; en momentos puntuales, que podría contar con los dedos de
las manos, le he visto pasar con el coche. Sentía cierto vacío atemporal que no
he sabido llenar con nada. Será que me falta él.
Le echo mucho de menos.
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