Estaba en la calle charlando, cuando de repente he mirado hacia el fondo. He sentido que el corazón me empezaba a latir muy fuerte y he sentido que el coche que venía no era sino él.
Ese ángel de mirada perfecta, guapísimo, adorable. Estaba hablando, pero mi mirada no podía apartarse ni tan sólo un segundo de él, es como si en ese minuto me encontrara hechizada, magnetizada por su magia, por su encanto.
Los días en que le veo siempre son más azules, más bellos, más mágicos, más perfectos.
Es adorable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario