jueves, enero 05, 2012

El profesor de literatura

Eran las diez cuando he aparcado el coche en Ezcaray. De repente, un coche gris a mi lado se ha parado junto a mí. El conductor me miraba, ha bajado la ventanilla y era Fernando. Mi profesor de literatura del colegio. Cuántos años sin verle.
Siempre me llevé bien con él. Me llevaba a tomar café al Barrio La Estrella, que entonces un café era un tesoro, ya que al estar interna no salíamos del colegio más que cuando llegaba el momento de marchar a casa. Como leía mucho y me había confiscado muchos libros que no tenían nada que ver con Cervantes ni con Lope de Vega ni con Garcilaso, sabía que mi afición a la lectura era inmensa. De hecho, fue en aquellos años cuando me convertí en una especie de ratón de biblioteca. Hasta que llegué al internado no tocaba un libro de lectura, o más bien los sacaba de la biblioteca y los devolvía sin haber pasado de la primera página. Entonces me fui al internado y todo cambió. No nos obligaban a ir a la biblioteca, pero había una colección de novelas juveniles que era imposible que no te aficionaran a la lectura. 
Después Ferny nos mandaba tareas como escribir poemas. Algunas veces también prosa, pero eran las menos. Casi siempre era poesía, para enseñarnos la métrica, el ritmo y la rima. Se me daba bien. Me costaba tan poco hacer un poema que al principio le ofrecí a un interno escribirle uno. La siguiente vez varios internos me pidieron que se lo escribiera. Yo lo hacía. No en vano el internado es una gran familia y yo me llevaba bien con mis compañeros. Pero creo que a Ferny no se la dábamos. Entonces no nos dábamos cuenta, a uno de los internos le dijo que su poesía parecía escrita por una chica. Ahora sé que no se la dábamos, que existe el estilo, y mis poemas tenían el mismo estilo. Pero si los internos eran de la otra clase pensábamos que sería más complicado que nos descubriera. Nunca me dijo nada, pero lo sabía.
Ferny siempre llevaba en las manos cuatro o cinco libros de autores clásicos que solía dejar en la repisa de la ventana del pasillo antes de entrar en clase. 
La relación con los profesores era más estrecha durante BUP que en COU. Fernando fue mi tutor en COU, pero muchas de mis amigas habían dejado de ser alumnas suyas (al coger la rama de ciencias). También en COU se juntaban en mi colegio los alumnos de otros dos colegios, por lo que la relación empezaba a variar. Creo que para los profesores era difícil tratarnos a todos por igual, cuando nosotros llevábamos ya tres años con ellos. Sin embargo, mi relación con Ferny no varió. De hecho, aún recuerdo la inactividad de las clases de latín (donde el profesor también era Fernando), cuando suspendí dos evaluaciones y me propuse no suspender ninguna más, así que me centré en esa asignatura y salí todos los días voluntaria a la pizarra para hacer el texto que tocaba. Así uno tras otro día, no había más voluntarios, a mí no me importaba cometer errores. Y al final de la evaluación tenía un bien alto, que me subió a notable, diciéndolo en alto en medio de una clase. A partir de la siguiente evaluación, no salí ni un día a la pizarra, tenía demasiada competencia. Durante este tiempo yo no había hablado del asunto con Fernando, pero al final del curso me lo agradeció. Me dijo que había revolucionado a toda la clase y que mi esfuerzo había convertido a una clase pasiva en una clase totalmente activa y participativa.
En COU le metíamos poemas de amor entre los libros que llevaba habitualmente a clase. Se olía quiénes éramos, y le observábamos cuando encontraba el poema y se ruborizaba tras leerlo. Hasta que un día nos pilló dejando un papel doblado entre los libros. Se lo esperaba.
Durante la época universitaria nos mantuvimos en contacto durante mucho tiempo.
Le he visto poco cambiado, quizás algunas canas, cuando siempre tuvo el pelo muy negro. Pero el mismo Fernando de siempre. ¿Qué hablas después de más de una década? Él tenía prisa, así que hemos quedado en que cualquier jueves que él venga a Ezcaray nos tomaremos un café y hablaremos largo y tendido.
Habitualmente vive en Logroño, pero sus padres son de aquí, así que cualquier día.

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